8 mayo, 2026

49% de mexicanos ya no usa el servicio público de salud

El aumento de consultas fuera de las instituciones oficiales refleja carencias, saturación y problemas operativos en unidades médicas; casi la mitad del gasto familiar en hogares de menores ingresos se va a medicinas

MÉXICO.- Casi la mitad de la población en el país ha dejado de utilizar los servicios públicos de salud, de acuerdo con datos oficiales de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2025, que reporta que 49% de los mexicanos opta por atenderse en el sector privado ante fallas persistentes en el sistema gubernamental.

El dato refleja un aumento respecto a 2023, cuando el porcentaje era de 43%, lo que evidencia una tendencia creciente de desconfianza en instituciones como el IMSS, el ISSSTE y el esquema IMSS-Bienestar. La cifra contrasta con el discurso oficial que sostiene que el sistema se encuentra en una “recuperación acelerada”, con incremento en la capacidad hospitalaria.

La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la política pública en salud al afirmar que “vamos a seguir trabajando por construir el mejor sistema de salud público del mundo”, al tiempo que reiteró la meta de alcanzar la cobertura universal. Sin embargo, los indicadores muestran que el aumento en infraestructura no ha resuelto problemas estructurales de atención, abasto y acceso efectivo.

El desabasto de medicamentos continúa como una de las principales causas de abandono. El colectivo Cero Desabasto documentó que hasta cuatro de cada diez recetas no se surten completamente en el sector público. Esta situación ha obligado a pacientes a comprar medicinas por su cuenta, lo que incrementa el gasto de bolsillo.

Según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, 38.3% del gasto en salud de los hogares se destina a medicamentos, mientras que 34.7% corresponde a atención ambulatoria y 27% a servicios hospitalarios. En los hogares de menores ingresos, la compra de medicinas representa cerca de la mitad del gasto total en salud.

El problema se agrava con fallas en la cadena de suministro y en la planeación de compras. La Auditoría Superior de la Federación ha documentado adjudicaciones directas sin sustento y retrasos en la distribución, lo que ha dejado hospitales sin insumos pese a adquisiciones millonarias.

Además, reportes periodísticos han evidenciado clínicas con limitaciones operativas, desde falta de personal médico hasta carencias básicas como agua o electricidad. En algunos estados, unidades de salud operan con un solo médico o pasantes cubriendo turnos completos, mientras los tiempos de espera para consultas especializadas pueden extenderse de uno a tres meses.

El deterioro también alcanza la percepción ciudadana. Datos del INEGI indican que 57.2% de la población considera que los hospitales saturados o con servicio deficiente son uno de los principales problemas en su localidad.

A este panorama se suma la detección de medicamentos falsificados en el sistema público, incluidos tratamientos oncológicos, lo que ha generado alertas sobre la calidad y seguridad de los insumos utilizados en la atención médica. (Con información de La Aurora)

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