KANTUNILKÍN.- El mercado construido durante el gobierno de María Trinidad García Arguelles en el periodo de 2013 a 2016 ha quedado como un “elefante blanco”, después de que más de un millón de pesos en recursos públicos fueron invertidos sin que el proyecto cumpliera su propósito.
Durante un recorrido, se constató que la estructura del mercado presenta graves deterioros: los techos están en malas condiciones, las paredes frontales están cubiertas de verdín, y dentro del inmueble emergen malezas, lo que genera una imagen negativa para la zona, ubicada sobre la calle Cinco de Febrero, entre Emiliano Zapata y la colonia Centro.
La situación fue tan crítica que el gobierno de Emilio Jiménez Ancona optó por clausurar el inmueble, considerándolo un riesgo para los pocos tablajeros que acudían a vender sus productos y las familias que ofrecían productos agrícolas. Actualmente, varios de estos tablajeros han decidido vender desde sus domicilios, mientras que las matanzas se realizan en el rastro municipal, ubicado en la salida de Kantunilkín hacia Tizimín, Yucatán.
Esta obra, que fue inaugurada con bombos y platillos, se ha convertido en un claro ejemplo de ineficiencia, justificando el uso de recursos públicos sin ofrecer un beneficio real a la comunidad, sin que alguna autoridad haya planteado la posibilidad de rehabilitarla.
Cabe recordar que, a pesar de ser la cabecera municipal, Kantunilkín sigue careciendo de un mercado funcional, lo que obliga a las familias a depender de los puestos informales alrededor del parque principal, mientras la falta de infraestructura adecuada persiste. (Mauricio Balam)





