18 abril, 2026

Miel ‘Eulogio’, un legado familiar en Kantunilkín

Mi difunto suegro me dejó un gran legado que hoy continúo: la producción de miel. En su honor, registré una marca con su nombre, “Eulogio”, y realicé los trámites necesarios para obtener el código de barras, narró Juan Bautista Castro Loría, en entrevista para El Despertador de Quintana Roo.

Destacó que todo comenzó cuando su hijo diseñó un logotipo. Aunque este primer diseño no fue definitivo, sirvió como base para mejorar la imagen con ayuda de otros profesionistas que conoció durante sus recorridos por el estado. Finalmente, la marca “Eulogio Miel Artesanal” fue aprobada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial el 25 de enero de 2022.

Castro Loria, quien fungió como subsecretario de Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, reconoció que ahora entiende mejor al productor, ya que no es lo mismo diseñar un plan de negocios desde la función pública, con reconocimientos a nivel internacional, que aplicarlo en el campo, donde los conocimientos suelen ser empíricos.

Recordó que tras la muerte de su suegro, Eulogio Pool Canul —cuya principal actividad era la apicultura y con la que logró dar estudios a sus hijos sin solicitar nunca apoyo gubernamental—, heredó tres apiarios ubicados en San Ángel, Pichol y Quintana. Sin embargo, debido a la falta de atención, las abejas fueron abandonando los panales y estos terminaron siendo invadidos por hormigas.

Ante esta situación, fue necesario comenzar desde cero con ayuda de un especialista en revisión de colmenas, hasta consolidar nuevamente el trabajo apícola. Hoy, gracias a contar con una marca registrada y un diseño de identidad, puede competir en mercados de la zona hotelera y en cadenas comerciales importantes.

Añadió que Eulogio fue un líder natural desde los años setenta, cuando fue gerente de la sociedad apícola “Javier Rojo Gómez” y directivo en el ejido de Kantunilkín. Era un excelente productor de miel, la cual comercializaba en Tizimín y Popolnah, Yucatán.

Castro Loria señaló que actualmente los productores carecen de organización para competir en el mercado hotelero de la Riviera Maya, donde se exige marca registrada y código de barras. Consideró que ahí es donde el gobierno debería brindar mayor apoyo, pues los múltiples trámites desmotivan a los productores, quienes terminan vendiendo su producto localmente o a intermediarios —los llamados “coyotes”— de la península.

Advirtió que, si bien en los proyectos productivos se plantea que la comercialización está garantizada en la zona hotelera, en la práctica los intermediarios del vecino estado de Yucatán siguen siendo quienes se benefician. (Mauricio Balam)

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