Las ancestrales técnicas de cultivo de la milpa maya están desapareciendo, y con ellas, siglos de sabiduría campesina. Moisés Pech, un veterano agricultor de la zona, lamentó el olvido del tikin muuk’, un conjunto de estrategias utilizadas para enfrentar la sequía, como el llamado “plantado en seco”, que solía practicarse cuando las lluvias tardaban en llegar.
“Ya nadie lo conoce, los jóvenes se van a buscar trabajo a otros lados. Nosotros crecimos en el monte, aprendimos desde niños”, relató con nostalgia. Pech recuerda que si en mayo no llovía, los campesinos sabían que debían sembrar sin humedad, confiando en la resistencia del maíz y en su conocimiento del clima.
Hoy, esa herencia está en riesgo. Aun cuando se intentan rescatar prácticas antiguas, el panorama es desalentador: la falta de lluvias y la irrupción de la fauna silvestre hacen inviable la milpa, lo que obliga a las nuevas generaciones a abandonar el campo en busca de mejores oportunidades.

