18 abril, 2026

Escuelita Maya preserva memoria a través del bordado

El taller de bordado de la Escuelita Maya, coordinado por Esther Sulub Santos, se ha convertido en un espacio comunitario dedicado a resguardar la memoria y la identidad del pueblo maya en Felipe Carrillo Puerto. Desde 2020, esta iniciativa del centro comunitario U Kúuchil K Ch’i’ibalo’on reúne a niñas, niños y sus familias bajo una palapa en la selva para aprender y practicar técnicas tradicionales que evocan la historia de sus comunidades.

Esther, quien creció entre hilos y agujas, comparte con las nuevas generaciones un conocimiento transmitido por su abuela, su madre y sus tías. En cada sesión, las y los participantes bordan figuras como tucanes, jaguares, cenotes, maíz y milpas, elementos esenciales para su cultura. Para quienes integran la Escuelita Maya, este ejercicio es también una forma de defensa del territorio ante los cambios que ha traído el turismo y los megaproyectos que avanzan hacia la región.

El proyecto busca fortalecer el vínculo con las personas mayores, consideradas guardianas de la memoria. Integrantes como Wilma Esquivel destacan que el bordado permite recordar lo ancestral y cuestionar un sistema educativo que, señalan, se aleja de la vida comunitaria. En este entorno, donde las transformaciones sociales y ambientales se aceleran, el taller funciona como un espacio de resistencia cultural.

Para las niñas y los niños, bordar es una forma de mantener viva la conexión con su entorno. “Los hilos cobran vida y se convierten en parte de nuestra selva”, expresa Naayten Marroquín, quien participa en estas actividades que buscan preservar la identidad maya. (Con información de ZonaDocs)

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