El tema de hoy
EL MAL CARÁCTER
Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado
Las personas que poseen mal carácter suelen perder el control sobre sí mismas y explotar en situaciones que podrían resolverse de diferente forma.
El mal genio está definido como un estado mental donde la persona puede perder el control de sí misma y reaccionar de forma negativa de acuerdo con estímulos. Normalmente las personas que tienen mal carácter nacieron con esta predisposición genética.
También puede ser una conducta aprendida: es decir, que en la familia la mayoría de los integrantes tengan mal carácter.
No es tan fácil lidiar con una persona que se enfurece por cualquier motivo, por lo que un mal carácter representa problemas, peleas y malentendidos, puede atrofiar relaciones sociales, sentimentales y de negocios, y causar problemas de salud.
A nadie le gusta rodearse de personas que no pueden controlar su carácter y explotan a veces sin razón. Pero si sufres de este mal hay formas para controlar tu carácter.
Hay que recordar que la paciencia y tolerancia tenemos que practicarlas constantemente son necesarias para crear nuevos hábitos. Al aprender a controlar nuestras reacciones básicamente estamos aprendiendo nuevos hábitos.
Por qué controlar el mal carácter
• La razón principal es porque nadie tiene porque aguantarnos, y daña más a quien lo tiene que a las personas que la rodean, porque a largo plazo esta persona pierde credibilidad y oportunidades.
• El mal carácter causa problemas de comunicación en las relaciones interpersonales y es capaz de destruir matrimonios y amistades.
• Las personas con mal carácter tienen niveles de estrés muy alto y esto es dañino para la salud.
• El enojo, la rabia, la cólera son emociones que tienen raíces emocionales como sentirse incompetente, sentirse sin poder salir adelante solo. Hay que hacerse un autoanálisis y determinar en qué circunstancias se reacciona con enojo, esto da la oportunidad de analizar cómo reaccionar mejor.
Consecuencias del mal carácter
Las personas que tienen mal carácter, y que se encuentran en permanente estado alterado, tarde o temprano se ven afectadas.
El bienestar y la salud sufrirán por dentro todo tipo de presiones, tanto en el sistema inmunológico como en la calidad de vida y la salud integralmente.
Con el mal carácter la calidad de vida y la salud se ven afectada por ambos lados, del que se enoja y la víctima. Desaparece el bienestar totalmente.
Las víctimas generalmente son personas muy cercanas por ejemplo familiares, amigos o compañeros de trabajo.
El mal carácter debe evitarse. Todos en algún momento nos enojamos, pero no tenemos que llegar al extremo de querer matar a alguien por ello.
El mal carácter nos hace perder nuestra calidad de vida, se echarán a perder muchas cosas si no lo controlamos y con ello también la de nuestros seres queridos y la gente que nos rodea.
Cómo controlar el mal carácter
El paso más importante es reconocer que se tiene mal carácter y querer cambiar.
Controla tus respuestas. No podemos controlar las circunstancias, pero podemos controlar nuestra respuesta a estas. Si sientes que vas a explotar toma unos segundos para respirar profundo varias veces. Esto logra dos cosas: calma a la persona y da tiempo de pensar un poco, si en ese momento la respuesta no la tienes o consideras que vas a explotar. Mejor di “lo platicamos mañana o más tarde”.
Así se te baja el coraje, piensas con la cabeza fría y todo resultará mejor.
Piensa en los demás. Piensa y trata de simpatizar con la persona que te produjo enojo. Piensa por qué esta persona está reaccionando así. Haz preguntas y escucha. Generalmente esto nos hace más sensitivos y aunque no estemos de acuerdo con la situación seremos capaces de reaccionar mejor. Evita las peleas.
Si la otra persona esta de mal carácter y una pelea parece inevitable tomate un tiempo antes de reaccionar. Esto no siempre es posible pero sí lo es hazlo, porque te dará tiempo de calmarte. Recuerda que lo importante no es pelear bien, es ganar la batalla.
Haz algo de ejercicio. La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que puede causarte ira. Si sientes que la ira está aumentando, sal a dar una caminata vigorosa o a correr. O haz alguna actividad física que disfrutes durante algún tiempo.
Identifica posibles soluciones. En lugar de concentrarte en lo que te enojó, esfuérzate por resolver el problema en cuestión. ¿Te enfurece que la habitación de tu hijo esté desordenada? Cierra la puerta. ¿Tu pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programa las comidas para más tarde en la noche. O acuerda comer por tu cuenta algunas veces a la semana. Además, sé consciente de que algunas cosas están simplemente fuera de tu control. Intenta ser realista en cuanto a lo que puedes y no puedes cambiar. Recuerda que la ira no soluciona nada y solo podría empeorar todo.
No guardes rencor. El perdón es una herramienta poderosa. Si permites que la ira y otros sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás notes que tu propia amargura o sentido de injusticia te abruman. Perdonar a alguien que te hizo enojar puede ayudarte a aprender de la situación y a fortalecer la relación.
Recurre al humor para liberar la tensión. Aligerar la situación puede ayudar a aliviar la tensión. Recurre al humor para ayudarte a enfrentar aquello que te hace enojar y, de ser posible, las expectativas poco realistas que puedas tener sobre como deberían salir las cosas. Evita el sarcasmo, ya que puede herir sentimientos y complicar las cosas.
Perseverancia
No esperes resultados inmediatos; tomará tiempo y paciencia mejorar, pero los resultados serán una vida más placentera, con mejores relaciones personales y por lo tanto más feliz.
Sal de la rutina, redefine tus prioridades, conversa mucho más con tus seres queridos y sonríe.
Aprender a controlar la ira puede ser difícil a veces. Si tu ira parece estar fuera de control, te fuerza a hacer cosas que lamentas o lastima a quienes están a tu alrededor, busca ayuda.
Si ya varias personas te han dicho que tienes mal carácter, sería bueno que tomes cartas en el asunto. Tu bienestar, salud física y psicológica no tienen precio. Toda tu calidad de vida está en juego. Acude a terapia psicológica para que logres vencer esta adversidad.
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