La república islámica advierte que “prenderá fuego” a cualquier embarcación que intente cruzar el principal corredor energético del Golfo Pérsico, amenazando el suministro global de crudo y gas natural
AGENCIAS
TEHERÁN.- El gobierno interino de Irán anunció el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz y lanzó una advertencia directa a la comunidad internacional: cualquier embarcación que intente cruzarlo será atacada. La decisión, comunicada por el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ebrahim Yabari, representa uno de los movimientos más disruptivos en la actual escalada militar con Estados Unidos e Israel.
En una entrevista transmitida por la televisión estatal iraní, Yabari afirmó que no permitirán que “ni una sola gota de petróleo salga de la región” y aseguró que “prenderán fuego a cualquier barco” que ignore la orden. La amenaza se produjo horas después de que la Guardia Revolucionaria informara el ataque con dos drones contra el petrolero Athens Nova, al que calificó como “aliado de Estados Unidos”. Según Teherán, la embarcación ardió tras el impacto. El gobierno iraní sostiene que esta acción forma parte de una serie de 28 ofensivas contra objetivos estadounidenses o vinculados a sus aliados.
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado el punto más sensible del comercio energético mundial. Por sus aguas transita cerca del 20 por ciento del petróleo consumido globalmente, entre 17 y 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, además de casi el 19 por ciento del gas natural licuado. Cualquier interrupción prolongada tendría repercusiones inmediatas en precios, transporte y suministro.
Los mercados reaccionaron con volatilidad. El crudo Brent llegó a subir casi 9 por ciento en una sola jornada, acercándose a los 80 dólares por barril. En Europa, los futuros del gas natural registraron incrementos cercanos al 50%, reflejando la sensibilidad del mercado ante una posible disrupción. Aseguradoras comenzaron a retirar coberturas de riesgo de guerra en la zona, lo que paralizó parte del tráfico marítimo ante la falta de protección.
El impacto potencial es particularmente significativo para Asia. China importa una parte relevante de su crudo a través de Ormuz y absorbe una proporción importante del petróleo iraní. India depende en aproximadamente 60% de sus importaciones marítimas que cruzan ese paso, mientras Japón obtiene cerca del 75% de su suministro por la misma vía. Corea del Sur también figura entre los principales países expuestos a un encarecimiento sostenido del crudo.
En Europa, la preocupación se centra en el gas natural licuado. Casi una quinta parte del suministro mundial de GNL transita por Ormuz, incluyendo exportaciones clave de Qatar. Con inventarios europeos por debajo del promedio histórico tras el invierno, un cierre prolongado complicaría la reposición de reservas antes de la siguiente temporada de alta demanda.
Desde Washington, el presidente Donald Trump declaró que las operaciones militares “continúan a gran escala” y que podrían extenderse más allá del plazo inicialmente previsto. El Pentágono confirmó el despliegue de fuerzas adicionales en Medio Oriente y no descartó nuevas oleadas de ataques aéreos ni la eventual participación de tropas terrestres.
Analistas financieros advierten que un conflicto prolongado podría traducirse en presiones inflacionarias globales, encarecimiento del transporte marítimo y menor crecimiento económico. Con el Estrecho de Ormuz convertido en epicentro geopolítico, la confrontación trasciende el plano militar y coloca a la economía mundial en una fase de alta incertidumbre.




