AGENCIAS
BUDAPEST.- Con una mayoría parlamentaria suficiente para gobernar sin negociación, el ganador electoral Peter Magyar inició la formación de su gobierno con decisiones inmediatas que rebasan el protocolo y apuntan a un control directo del poder político, energético y mediático en Hungría.
En su primer encuentro institucional, el nuevo primer ministro exigió al presidente Tamás Sulyok que abandone el cargo una vez que asuma formalmente el nuevo Ejecutivo. Tras una reunión de cuarenta minutos, adelantó que el Parlamento podría instalarse “inmediatamente después del largo fin de semana del 1 de mayo”, evidenciando la prisa por consolidar su mandato.
Paralelamente, intervino en el sector energético al establecer contacto con la dirección de MOL, la principal empresa del país, para negociar el suministro de combustible. Hungría depende del oleoducto Druzhba y de importaciones gestionadas por esa compañía, que recientemente adquirió crudo estadounidense por 500 millones de dólares.
Magyar también anunció una reconfiguración del sistema de medios públicos. Desde la radio Kossuth declaró que su gobierno suspenderá emisiones estatales y promoverá una nueva legislación. “Todo húngaro merece un medio de servicio público que difunda la verdad”, afirmó. Agregó que se creará “una nueva autoridad mediática” y condiciones para que los medios cumplan su función.
En un mensaje más contundente, sostuvo que “uno de los primeros pasos tras la formación del gobierno será suspender el servicio de noticias de estos medios de propaganda”.
El giro político ha generado reacciones internacionales. Donald Trump lo calificó como “un buen hombre”, mientras que el Kremlin ofreció “contactos pragmáticos”.
Por otra parte, la fiscalía húngara cerró una investigación en contra de Magyar por uso de información privilegiada al concluir que “la existencia de un delito penal no puede establecerse” con las pruebas disponibles.
Informaciones publicadas por el medio Index, afín al exministro Viktor Orbán, derrotado en las urnas por Magyar, afirmaban que este podría haber invertido en la bolsa sabiendo de antemano que el conglomerado de Lőrinc Mészáros —el empresario más rico de Hungría— anunciaría una acción de recompra de acciones, hecho que el investigado negó desde el primer momento.

