MÉXICO.- México descendió diez posiciones en el Índice de Democracia de The Economist Intelligence Unit (EIU) en siete años, al pasar del lugar 71 al 81, con una calificación que cayó de 6.2 a 5.3 puntos, lo que consolida su clasificación como “régimen híbrido”.
El retroceso refleja un deterioro sostenido en la calidad institucional, donde coexisten procesos electorales formales con fallas en el Estado de derecho, el funcionamiento del gobierno y las libertades civiles, según el reporte.
La tendencia no es reciente. El histórico del índice muestra que el país alcanzó niveles cercanos a 6.9 hace más de una década, pero desde entonces mantiene una trayectoria descendente que se acentúa en los últimos años, alejándolo del umbral de “democracia imperfecta”.
El informe ubica a México por debajo de países como Uruguay y más cerca de naciones con mayores tensiones institucionales en América Latina, dentro de una franja de sistemas donde las instituciones presentan debilidad estructural.
Uno de los datos más relevantes es que México ocupa el primer lugar mundial en deterioro de libertades civiles entre 2011 y 2025. Este componente es el que registra la caída más pronunciada dentro de los cinco pilares evaluados por el índice.
El EIU advierte que cuando un elemento estructural como las libertades civiles se debilita en sistemas ya frágiles, se generan efectos que impactan otras áreas del sistema democrático.
Los hallazgos coinciden con mediciones del proyecto V-Dem, que documentan un proceso de erosión institucional caracterizado por debilitamiento de contrapesos, presión sobre organismos autónomos y menor calidad en la deliberación pública.
El índice, que evalúa a 167 países, también vincula el deterioro democrático con riesgos económicos, al señalar que la incertidumbre política derivada de estos procesos puede afectar el entorno para la inversión. (Con información de La Silla Rota)

