* Entre cada llave y castigo, un grito dominó la Arena Colonos: “¡Santo, Santo, Santo!”, eco que transportó a los asistentes a las épocas doradas de la lucha libre mexicana, evocando escenas clásicas de cine y memorables enfrentamientos en recintos históricos. La afición disfrutó de una exhibición que honró el estilo del legendario El Santo, con la ejecución de movimientos emblemáticos como la llave de caballo, el tope y una serie de castigos que mantuvieron la intensidad de principio a fin.
Por Sergio Masté
En el mundo de la lucha libre mexicana, sin duda alguna, la máscara y el personaje más icónico es la de El Santo, el llamado “enmascarado de plata”. En días pasado se llevó a cabo una función en la Arena Colonos donde el esteta principal dentro de la lucha estelar, fue el Santo Jr., quien hizo equipo con Guerrero del Futuro Jr. y Joker, para enfrentarse a el Hijo de Fishman, Corsario Jr. y Tizoc.
Una gran batalla que se definió a dos de tres caídas y que puso al respetable público de pie y vitoreando en todo momento, sin embargo, uno de los gritos más sonados fue el de Santo, Santo, Santo, transportándote a momentos sonoros históricos de las películas mexicanas o de enfrentamientos en la Arena México o de la Coliseo.
La afición que se dio cita pudo apreciar los clásicos movimientos insignia de este personaje, como la llave de caballo, el tope, y otros castigos.
Armando Góngora “Taurus”, representando a la H. Comisión de Benito Juárez y Amador Gutiérrez por coincidente a Lucha Libre Cancún (LLC), le hicieron reconocimiento a la continuación del legado que actualmente ostenta, siendo la tercera generación de Rodolfo Guzmán, El Santo (QEPD), Santo Jr., es el vástago de El Hijo del Santo, quien apenas hace unos meses se retiró de los encordados.
Le entregaron un diploma oficial que en su contenido ampliaba el significado de este deporte espectáculo: La lucha libre mexicana es un deporte espectáculo emblemático caracterizado por el uso de mascaras icónicas, personajes definidos, bandos técnicos y rudos, y más. Siendo parte fundamental de la cultura popular mexicana, simbolizando una catarsis social y cultural. En Quintana Roo la lucha libre es considerada Patrimonio Cultural Inmaterial.
ENTRE LEGADO, RETOS Y EL RUGIDO DEL PÚBLICO
Cargar con el apellido de El Santo y de El Hijo del Santo no es tarea sencilla, pero para Santo Jr. representa una responsabilidad que asume con orgullo. En entrevista, el joven luchador reconoce que sus raíces son su mayor fortaleza: “Mi padre me dio muy buenas bases, y confío en él, en mí y en el público”, afirma, destacando que son los aficionados quienes tienen la última palabra en su carrera, reflejada en arenas llenas y el tradicional coro que mantiene vivo el legado.
A casi una década de su debut en 2016, Santo Jr. asegura que el aprendizaje ha sido constante, dentro y fuera del ojo público. Aunque tomó una pausa para concluir sus estudios, nunca dejó de entrenar, convencido de que la evolución es clave no solo en la lucha libre, sino en la vida. Regresó a escena en el 2025 con todo, ganó la cabellera del Ángel Blanco Jr. Y se declara listo para enfrentara a rivales de peso y herencias de antiguas rivalidades —como las que involucran a figuras como Fishman y el Hijo del Solitario—, el luchador admite que el camino no ha sido fácil, pero sí el que eligió. En su primera visita a Cancún, existió entrega total en el ring y una lucha que dejó buen sabor de boca entre los aficionados a la lucha libre.









