MAURICIO BALAM
SAN FRANCISCO.- Esta semana se cumple un mes desde que habitantes de la comunidad de San Francisco, en el municipio Lázaro Cárdenas, instalaron un retén comunitario para revisar todo tipo de unidades que ingresan a la zona, como una medida para proteger la integridad de las familias de varias localidades cercanas.
La vigilancia abarca comunidades como San Cosme, Naranjal, San Antonio, San Juan de Dios y Constituyentes, donde los pobladores se han organizado bajo un esquema comunitario para identificar vehículos sospechosos y conocer el origen y actividades de las personas que transitan por el área.
De acuerdo con fuentes de la comunidad, conforme han transcurrido las semanas han comenzado a surgir diferencias entre algunos participantes, principalmente por el desgaste físico y emocional que implica permanecer de manera constante en los filtros de vigilancia.
Incluso, señalaron que algunos habitantes temen por su seguridad ante la posibilidad de recibir amenazas derivadas de las acciones emprendidas para reforzar la vigilancia comunitaria.
Las fuentes indicaron que existe un grupo minoritario de pobladores que ya no desea continuar participando en las labores del retén y considera que debe ser responsabilidad de las corporaciones policiacas garantizar la seguridad de las familias de la región.
A pesar de ello, los habitantes continúan con los trabajos de construcción de una caseta policiaca, donde han solicitado la presencia permanente de elementos de seguridad, principalmente de la Guardia Nacional, para trabajar en coordinación con la vigilancia comunitaria que opera bajo usos y costumbres.
Cabe recordar que esta movilización ciudadana inició el 16 de abril, luego de que personas presuntamente armadas amenazaran a un habitante frente a su domicilio. A partir de ese hecho, los pobladores decidieron organizarse y bloquear parcialmente la zona para inspeccionar vehículos y reforzar la seguridad comunitaria.




