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NUEVO MÉXICO.- Más de 80 años después de la primera explosión atómica de la historia, científicos siguen encontrando sorpresas en el desierto donde se realizó la prueba Trinity, en Estados Unidos. Esta vez, un grupo internacional de investigadores identificó un cristal nunca visto, creado bajo las condiciones extremas generadas por la detonación nuclear de 1945.
El hallazgo ocurrió en fragmentos de “trinitita roja”, un tipo raro de arena vitrificada formada cuando la bomba evaporó una torre metálica de 30 metros, cables de cobre y grandes cantidades de polvo del desierto. La temperatura superó los 1,500 grados centígrados y la presión alcanzó niveles comparables a los que existen a cientos de kilómetros bajo la corteza terrestre.
El nuevo material pertenece a los llamados clatratos, cristales capaces de atrapar moléculas diminutas dentro de estructuras parecidas a jaulas nanométricas. Está compuesto por silicio, calcio, hierro y cobre, elementos que quedaron mezclados y transformados por la explosión. Los investigadores consideran que es el primer clatrato confirmado en restos sólidos de una detonación nuclear.
Además de su rareza, estos cristales interesan porque materiales similares son usados en baterías de litio, celdas solares y tecnologías avanzadas, incluidas algunas relacionadas con computación cuántica. El descubrimiento también sugiere que eventos extremos, como explosiones nucleares o impactos de rayos, pueden funcionar como “laboratorios naturales” capaces de crear estructuras imposibles de fabricar fácilmente en condiciones normales.
Los científicos creen que la trinitita roja aún podría esconder otros compuestos desconocidos, formados durante apenas unos segundos en una de las explosiones más poderosas jamás realizadas por el ser humano.

