14 mayo, 2026

Hospital de salud mental, urgente

Aunque es creciente el número de casos de pacientes con trastornos mentales en Quintana Roo, sigue careciendo de un hospital especializado donde puedan ser canalizados para su atención adecuada; una iniciativa de Ley de Salud Mental que contempla la creación de un instituto en la materia permanece en espera desde la pasada legislatura

 

Por José Pinto Casarrubias

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la salud como un estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de  enfermedades.

De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México (ENEP-2018), se estima que los trastornos mentales afectan a casi el 30% de la población. Se ha documentado que entre el 1% y 2% de la población adulta ha intentado suicidarse y la tasa de suicidios consumados tiene una tendencia al alza, en la actualidad, pues ya es la segunda causa de muerte entre los 15 y los 29 años.

Aunque de acuerdo con la oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión (INCyTU), alrededor de un 18% de las personas en México, presentan al menos un trastorno mental y una de cada cuatro, lo padecerá al menos una vez en su vida, sin embargo, de las personas afectadas, sólo una de cada cinco recibe tratamiento.

Los trastornos mentales afectan el sistema nervioso y se manifiestan en el comportamiento, las emociones y en procesos cognitivos como la memoria y la percepción. Además, afectan la salud física y pueden limitar considerablemente la calidad de vida de quienes los padecen y la de sus familias.

Existen grupos vulnerables con un mayor riesgo de presentar trastornos mentales, entre ellos las familias en situación de violencia o fenómenos de violencia generalizada, como es el caso de México, con “la guerra” contra el narcotráfico, hay miles de personas, víctimas directas e indirectas, cuya salud mental requiere atención oportuna y efectiva, pero el costo para los servicios de salud mental apropiados, se estima entre el 2.5% y el 4.5% del PIB anual y del presupuesto en salud en México, sólo se destina alrededor del 2% a la salud mental, cuando la Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda que se invierta entre el 5% y el 10%.

Además, el 80% del gasto en salud mental se emplea para la operación de los hospitales psiquiátricos, mientras que se destina muy poco a detección, prevención y rehabilitación.

En México solamente hay 32 hospitales psiquiátricos divididos en 22 estados, según datos de la Secretaría de Salud, cuando debería existir al menos un sanatorio en cada entidad federativa, pero por desgracia es un asunto poco atendido, por no decir olvidado, aunque debe ser prioridad para el sistema de salud.

En los últimos años, según informes de la Secretaría de Salud, esta situación va en aumento y entre los trastornos más frecuentes están la depresión, la epilepsia, el Parkinson, y el Alzheimer.

A ello se suman distintas enfermedades médicas, como las endocrinológicas, neurológicas y cardiológicas, que también producen trastornos mentales.

 

Sin hospitales en Quintana Roo

Una simple depresión originada por diversos factores, como pérdida de empleo, frustración, desadaptación social o problemas de carácter sentimental, pueden provocar este tipo de trastornos que requieren de hospitalización en un psiquiátrico, sin embargo en todo Quintana Roo no hay ninguno y de acuerdo médicos en la entidad, un alto porcentaje de los pacientes que se atienden en hospitales psiquiátricos de Yucatán y Campeche, son de Quintana Roo.

Reconocen la urgencia de contar con un hospital de salud mental en la entidad, pues dice que esto es parte del rezago en la infraestructura de salud, sobre todo en esta área tan sensible que es la psiquiatría.

 

La salud también cuesta y mucho

El psicólogo Soilo Salazar García coincidió en la urgencia de contar con un hospital psiquiátrico para Quintana Roo.

“Cualquier sociedad del mundo, sobre todo de dimensiones importantes, debería tener un hospital para atender la mente del ser humano, así como podemos atender el corazón, los riñones, el pulmón o el hígado también el cerebro tiene sus propias enfermedades y lógicamente se requiere de un lugar para poder darle atención a la sociedad, aunque no queramos hay enfermedades mentales y van a existir siempre, y se necesita darles atención, algunas pueden ser no tan complejas, pero otras ponen en peligro no solamente a la persona que la padece, sino a otras personas”.

Ejemplificó con la difícil situación que debe pasar una familia que está padeciendo con un familiar psicótico o agresivo, con esquizofrenia y además de lidiar con eso, deben buscar un lugar donde se le pueda atender y no es nada barata la atención de estas enfermedades.

“En Cancún existen muchos psiquiatras que pueden atender de manera privada esta problemática, pero si se requiere un internamiento, entonces se tiene que llevar al paciente a Yucatán, a Campeche, a la Ciudad de México o a Guadalajara, donde haya hospitales psiquiátricos, tanto públicos como privados; en nuestro estado urge y no de ahora, sino desde hace años”.

Dijo que en el mejor de los casos, si los pacientes cuentan con seguridad social por parte de su trabajo, van pero les dan cita para uno o dos meses después, pues la demanda no permite que sea de inmediato.

“Si vas a una consulta con un médico familiar te va a dar una cita a un mes, a dos meses, si fuera un trastorno leve, pues está bien, pero imagina un paciente con un cuadro complejo que necesita atención urgente, con ideas suicidas u homicidas, hay que atenderlo con urgencia y si no se tiene este seguro social o algún apoyo, pues entonces se tiene que buscar a través de la manera privada; insisto, hay varios médicos en nuestro municipio y en el estado, pero hay que pagar y hay familias que se ven bastante limitadas para poder pagar una consulta, por desgracia la salud cuesta también.

“Podemos ir al Seguro Popular, al Hospital General donde hay psiquiatras, pero no se dan abasto para atender a tantas personas con enfermedades mentales, la necesidad es más que evidente, pero hay razones seguramente de peso, por las cuales no se abre un hospital psiquiátrico y sin duda tiene que ver con los altos costos”.

Explicó que con la creación hace algunos años de la Unidad en Especialidades Médicas, Centro Integral de Salud Mental (Uneme Cisame) se desahogaron otras clínicas, pero no hay médicos y la demanda es grande, “ni atendiendo 20 personas por día se darían abasto”.

 

Adicciones complican la problemática

Otra problemática importante se refiere a los menores de edad con algún padecimiento mental y que por cuestiones de violencia o desintegración familiar son llevados al DIF, pero si alguno de ellos sufre algún cuadro psicótico se puede poner en riesgo a otro menor, sin mencionar que en la adolescencia muchos jóvenes empiezan a consumir drogas, lo que incrementa la complicación.

Los trastornos mentales en los niños se relacionan con la pobreza, la indiferencia y desintegración familiar; el maltrato escolar, el uso de drogas, abuso sexual, el abandono o la muerte de los padres. Además, si la madre presentó alguna alteración mental durante el embarazo, el niño corre el riesgo de proyectarlo.

“Cuando una persona se siente incómoda, frustrada o no integrada se siente mal, entonces recurren a las drogas como para buscar un alivio y el cuadro se complica y cuando crece, ya como adulto el tema se agrava si no es atendido en tiempo, la  prevención es fundamental, pero aun haciendo una tarea perfecta de prevención, tendríamos personas con problemas emocionales, con problemas mentales”.

Si bien aclaró que no todo hay que dejárselo al gobierno, sino que los padres deben aprender a detectar algún problema de sus hijos desde temprana edad, sí es importante que las autoridades focalicen el problema y actúen en consecuencia.

 

Uneme-Cisame, un paliativo

Dependientes de la Secretaría de Salud del estado, hay dos Unidades Médicas Especializadas-Centro Integral de Salud Mental (Uneme-Cisame): una en Chetumal y otra en Cancún, las que brindan atención a través de los servicios de psiquiatría, psicología, enfermería y trabajo social, de carácter ambulatorio.

Su objetivo es detectar de manera oportuna estados depresivos o violencia intrafamiliar, es un lugar donde se apoya a las familias con terapias integrales a manera de prevención.

Las unidades también realizan actividades de promoción a la salud mental y de prevención de los trastornos mentales a través de pláticas, talleres y actividades de capacitación en salud mental, pero tiene criterios de atención, pues en caso de emergencia, éstas se canalizan a las áreas de urgencias de los hospitales generales.

Las Uneme-Cisame atienden prioritariamente casos de esquizofrenia y otros de tipo psicótico; trastornos de estado de ánimo, de ansiedad y neuróticos, somáticos, de personalidad, de desarrollo y trastornos del comportamiento y emociones.

En 2018, atendieron a mil 689 casos de trastornos depresivos de seis y hasta 60 años, el mayor número de casos concentrados en el rango de edad de 18 a 49 años; 655 problemas paterno-filiales sobre todo entre los 6 a los 14 años; 646 pacientes con trastornos por déficit de atención con hiperactividad (la mayoría niños y jóvenes), así como trastornos de ansiedad y hasta problemas conyugales.

 

Sistema de Salud Pública, con carencias

El neurólogo pediatra de Neuropeques Cancún, Erick Javier Martínez Llerena, coincide en la necesidad de un hospital psiquiátrico, pero también en otros ámbitos de la salud pública.

“El neurólogo ve más padecimientos neuro-biológicos, no tanto mentales, pero podemos manejar en conjunto algún problema con psicólogos y psiquiatras, dependiendo el padecimiento, por ejemplo trastornos de conducta, déficit de atención, autismo o algunos trastornos afines, si me llega un paciente en el cual detectamos que pudiera tener algún otro problema, de inmediato lo canalizo con un psiquiatra, pues hay muchos pacientes que se pueden volver sociópatas o reproducir cosas que a ellos les hicieron, repiten patrones y un hospital psiquiátrico se compone de psiquiatras, psicólogos y neurólogos para diferenciar esa línea delgada entre un padecimiento psiquiátrico o neurológico o cuando venga combinado”.

“En Cancún hay muchas carencias del sistema de salud pública, para pacientes con trastorno del espectro autista, que lo manejan tanto psiquiatras como neurólogos y para estos pacientes no hay nada público, nada de salubridad, solo fundaciones…pero sí, un hospital psiquiátrico es indispensable en Cancún”.

El neurólogo advierte que muchas veces la problemática de los niños está directamente relacionada con algún problema psiquiátrico de los papás y ahí es cuando se debe canalizar al psiquiatra y lo ideal es que se les de terapia de familia.

“Yo atiendo a niños y jóvenes menores de 17 años y entonces lo que se recomienda es una terapia familiar, alguna vez me pasó que cuando me llevaron a un menor, cuando se hacía el historial clínico (datos generales) le pregunté al papá si tenía alguna enfermedad psiquiátrica y me dijo que sí, que tenía ideas homicidas con la gente que veía y nunca recibió terapia, obviamente ese paciente ya debería estar en un hospital psiquiátrico por el riesgo que representa riesgo para su propia familia y para la gente en general, a la mejor no consuma el acto, pero va a tener pensamientos de violencia”.

–¿Se hereda el trastorno psicológico o tiene que ver con el entorno?

“Es multifactorial, a lo mejor el pequeño que tiene problemas de conducta las copió  y aprendió en casa, pero siempre hay un factor hereditario y si combinas lo hereditario con el factor ambiental en algún momento se manifestará un trastorno mental, la mayoría es en edades adultas, empiezan con un trastorno desintegrativo, antisocial, pero más adelante va a presentar cosas más severas y se va a diagnosticar una enfermedad mental”.

 

Tratamientos costosos y poco abasto

Los especialistas coinciden en que cada vez hay más casos y obviamente esto tiene que ver con el crecimiento poblacional que se ha disparado en la zona norte de la entidad, además de los problemas económicos, pues está bien documentado que durante las temporadas bajas se incrementa el número de suicidios y ello está indudablemente relacionado con un desequilibrio mental, una depresión muy profunda y no hay espacio para estas personas; hablando de Cancún los hospitales están a un 200% de su capacidad, y si bien el nuevo Hospital General vino a ayudar la demanda hospitalaria, en el aspecto psiquiátrico es urgente un nosocomio especializado para atender a estas personas.

También admiten que se requiere de una gran inversión, pues son casos que se deben atender con pinzas, porque en muchas ocasiones puede tratarse de suicidas o criminales en potencia y los familiares sólo quieren deshacerse de ellos, pues son personas que necesitan tratamiento de por vida y los costos son enormes.

Martínez Llerena añade que las causas que llevan a un desequilibrio mental son hereditarias, pero también tiene que ver con el entorno social, la exposición a las presiones, las angustias, pues ahora México vive un estrés generalizado con la inseguridad que hay y el consumo de drogas que bloquea el funcionamiento neuronal.

Si bien cuando se habla de Quintana Roo de inmediato nos llegan a la mente imágenes de sus hermosas playas e impresionantes hoteles, más que dignos del primer mundo, ya es hora de que pasemos al siguiente nivel en cuanto a los servicios de salud, y como hemos visto, la mental es un problema de cualquier ciudad y país del mundo y sin duda está significaría un gran desafío para las autoridades y un beneficio enorme para los ciudadanos.

 

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Ley de Salud Mental, pendiente

En octubre de 2018, durante la anterior XV Legislatura del Congreso del Estado, la diputada  Sonia López Cardiel presentó una iniciativa de ley en materia de salud mental ante el Pleno del Congreso del Estado; en ella se señaló que cada año alrededor de 4 mil 500 personas de Quintana Roo requieren de atención, por lo que se precisa un cuerpo normativo en esta materia, un estructura, presupuesto y capacidad operativa para atender adecuadamente a la población que padece de alguna enfermedad de esta índole.

En el documento se estableció que en Quintana Roo se han hecho esfuerzos por atender esta problemática a través de las Uneme-Cisame; sin embargo, debido al crecimiento poblacional, al creciente uso de sustancias psicotrópicas, entre otros factores, la demanda de servicios de salud mental ha aumentado de modo que rebasa la capacidad establecida para atender a las personas que requieren de estos servicios.

Ante esas consideraciones, añadía, es necesario impulsar una iniciativa encaminada a reforzar de manera legal la observancia del estado, así como la participación del sector privado y de los ciudadanos en general para garantizar el derecho a la salud mental de los quintanarroenses o de quien se encuentre dentro del territorio de la entidad.

La iniciativa planteaba la creación de un instituto para la atención de los pacientes y así recibir recursos que la federación no otorga por la carencia de esta figura; la propuesta era que del total de los recursos en materia de salud que recibe el estado, el 5% se dirigiera a dar atención a la salud mental. Sin embargo, fue “congelada” y no alcanzó a concretarse.

 

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El caso de Andrea

En mayo de este año, integrantes de la asociación civil Porque yo amo a Cancún expusieron el caso de Andrea, una joven con esquizofrenia que desde 2016 estaba en la prisión acusada de causar lesiones leves a un menor, a pesar de ser declarada inimputable; es decir, no podía estar sujeta a un proceso penal. Fue hasta ese mes que un Juez de Distrito emitió una resolución para que la joven fuera enviada a una clínica especializada en Veracruz, cuyos gastos correrán a cargo del gobierno de Quintana Roo.

Carlos Alexis Treviño Cáceres, presidente de la organización, relató que fueron cerca de cuatro años los que Andrea permaneció encerrada de manera ilegal, sin proceso, y debido a que no tiene familia, nadie la reclamó ni exigió su libertad, salvo cuando los miembros de esa asociación civil se enteraron del caso.

Comentó que la paciente ya había estado en otros estados, como Campeche, de donde tuvieron que regresarla debido a que nadie pagaba por su estancia, pues por su condición tampoco puede salir a la calle, si no es bajo supervisión o acompañamiento de alguien.

“El costo de la defensa fue gratis, pero nos cuesta a todos los quintanarroenses su estancia 570 pesos diarios, sin medicamentos; creemos que por esa cantidad se podría construir un lugar en Quintana Roo ya sea una villa o pabellón psiquiátrico, ya que nada de eso existe”, urgió.

 

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Quintana Roo es de los ocho Estados en la República Mexicana que no cuentan con un hospital psiquiátrico o unidades de hospitalización para personas con enfermedades mentales

 

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Hasta 2011, Quintana Roo registró casi dos mil pacientes con enfermedades mentales, a través de un estudio realizado por la OMS en México. Desde entonces, se desconocen cifras en todo el país; sin embargo, especialistas calculan que en la actualidad aproximadamente cuatro mil personas en la entidad son afectadas cada año por este tipo de enfermedades, principalmente trastornos depresivos, de ansiedad o esquizofrenia

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