MONTEREY.- Por primera vez en la historia, biólogos estadounidenses lograron medir la frecuencia cardíaca de una ballena azul –el animal más grande en la Tierra–, al conectar un sensor en el cuerpo de una de ellas. Sólo su corazón pesa alrededor de una tonelada. Un equipo de la Universidad de Stanford determinó que cuando el animal se zambulle, su frecuencia cardíaca se ralentiza a cuatro u ocho latidos por minuto, llegando a veces a un mínimo de dos latidos por minuto y cuando emergen a la superficie para restaurar el nivel de oxígeno en el cuerpo, su pulso alcanza los 25-37 latidos por minuto.

