Ambientalistas advierten que traslado de combustibles sobre cenotes y ríos subterráneos podría generar contaminación irreversible; piden que peritajes en el Tramo 5 ordenados por la Presidenta sean independientes
PLAYA DEL CARMEN.- Organizaciones ambientalistas advirtieron sobre posibles afectaciones al Gran Acuífero Maya ante la implementación del tren de carga del Tren Maya, particularmente por el traslado de hidrocarburos sobre una de las principales reservas de agua dulce del país. De acuerdo con integrantes del colectivo Sélvame del Tren, el riesgo no se limita a la operación ferroviaria, sino a las condiciones geológicas del subsuelo kárstico, caracterizado por su alta porosidad y la presencia de cavernas, cenotes y ríos subterráneos interconectados.
El activista Guillermo DChristy señaló que, desde etapas tempranas del proyecto, especialistas habían alertado sobre las implicaciones de construir infraestructura pesada en este tipo de terreno. Indicó que la posibilidad de subsidencias —hundimientos progresivos del suelo— podría derivar en accidentes, como el descarrilamiento de carros tanque con combustible, lo que provocaría una contaminación directa del acuífero. Calificó este escenario como una potencial “catástrofe medioambiental” que impactaría no solo al agua subterránea, sino también a ecosistemas asociados como manglares, selva y arrecifes.
En ese sentido, el colectivo advirtió que el sistema hídrico de la región funciona como una red interconectada, por lo que un evento de contaminación en un punto podría propagarse rápidamente a lo largo de kilómetros de ríos subterráneos y cenotes. Esta característica incrementa la vulnerabilidad del acuífero frente a derrames de hidrocarburos, ya que no existen barreras naturales que contengan la dispersión de contaminantes, lo que pondría en riesgo el suministro de agua dulce para comunidades y ciudades de Quintana Roo.
Las advertencias se dan también tras la denuncia del colectivo sobre la reanudación de obras de un libramiento de 20 kilómetros en la selva de Tulum, ubicada sobre el sistema de ríos subterráneos Sac Actún, pese a la clausura impuesta por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). De acuerdo con la organización, los trabajos atraviesan un área de alta fragilidad ambiental, con presencia de cenotes, cavernas y corrientes subterráneas, lo que implicaría riesgos de contaminación, colapsos del terreno y afectaciones directas al Gran Acuífero Maya.
Peritaje debe ser independiente: exasesor
En torno al debate sobre la seguridad estructural del Tramo 5 Sur del Tren Maya, el exasesor técnico de esa sección, Víctor Hugo Martínez Rendón, solicitó que los estudios sobre posibles hundimientos sean realizados por instancias independientes. El ingeniero, con más de tres décadas de experiencia, sostuvo que un dictamen elaborado por entidades vinculadas al propio proyecto podría carecer de imparcialidad.
En rueda de prensa, Martínez Rendón afirmó que existen evidencias de fallas en el proceso constructivo, particularmente tras la modificación del trazo original para internarlo en la selva, en una zona sin estudios completos de impacto ambiental. Recordó que, desde 2022, advirtió sobre la inviabilidad técnica y los riesgos asociados a cimentar la obra sobre un terreno susceptible a disolución, donde las cavidades subterráneas pueden evolucionar con el tiempo, lo que le llevó a renunciar al proyecto.
Recientes denuncias en redes sociales por presuntos hundimientos en el viaducto elevado llevaron a la presidenta Claudia Sheinbaum a instruir a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y a la Secretaría de la Defensa Nacional la realización de un peritaje técnico. La mandataria indicó que la revisión busca determinar la naturaleza de los señalamientos, aunque sostuvo que, hasta el momento, no se ha confirmado un problema estructural en la obra.
El especialista subrayó que la magnitud del proyecto incrementa la preocupación: más de 7,000 columnas sostienen tramos elevados de la vía, por lo que incluso una falla mínima podría generar múltiples puntos críticos. Añadió que los pilotes, aunque colocados a profundidades de hasta 25 metros, no garantizan estabilidad en un subsuelo cuya solidez es difícil de determinar.
Este tramo fue construido por la empresa Grupo Indi, que también participó en otras secciones del Tren Maya, incluido el segmento donde ocurrió un descarrilamiento en 2025 sin causas plenamente esclarecidas. Además de su participación en el proyecto ferroviario, la constructora ha sido señalada por especialistas por su limitada experiencia en obras sobre suelos kársticos, lo que incrementa la complejidad técnica y los riesgos asociados a la infraestructura. (Redacción / con información de Aristegui Noticias, Reforma y Proceso)







