El tema de hoy
Adicciones en la adolescencia
Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado
Una de las mayores preocupaciones de los padres de adolescentes es la posibilidad de que sus hijos desarrollen una adicción al alcohol o a las drogas. Es un temor comprensible, especialmente en una etapa de la vida caracterizada por los cambios, la búsqueda de identidad, la necesidad de aceptación social y el deseo de experimentar nuevas sensaciones.
Muchos padres desconocen las razones que pueden llevar a sus hijos a consumir estas sustancias y se preguntan qué hacer para prevenir esta situación o cómo detectar a tiempo si el adolescente ya ha tenido contacto con ellas. La información, la comunicación y la cercanía son las herramientas más eficaces para enfrentar este problema.
Las razones que llevan a una persona a consumir alcohol o drogas son muy variadas. Sin embargo, existen algunos factores que aparecen con frecuencia durante la adolescencia.
• Para integrarse a un grupo de amigos y divertirse
Muchos adolescentes comienzan a consumir sustancias por influencia de su grupo de amigos. En lugar de negarse, por temor a no ser aceptados o a ser considerados “cobardes”, terminan cediendo a la presión. En esta etapa, la influencia del grupo es especialmente fuerte. Por ello, es fundamental que desarrollen criterios propios, aprendan a tomar decisiones independientes y sepan elegir amistades que favorezcan su crecimiento personal.
• Porque consideran que les ayudará a superar problemas
Ante dificultades personales, emocionales, familiares o escolares, algunos adolescentes optan por evadir la situación en lugar de afrontarla o buscar ayuda. En estos casos, el alcohol o las drogas pueden convertirse en una aparente vía de escape para evitar el dolor, la ansiedad, la tristeza o la frustración. El problema es que estas sustancias no solucionan los conflictos; por el contrario, suelen agravarlos.
• Por curiosidad
Todavía existe la idea equivocada de que probar una droga o consumir alcohol de manera ocasional no representa ningún riesgo. Esta percepción suele ser aún más permisiva cuando se trata de bebidas alcohólicas. Muchos adolescentes sienten curiosidad por descubrir “qué se siente” o comprobar por sí mismos los mitos que rodean a estas sustancias. Algunos creen que les proporcionarán seguridad, más aceptación social, menos cansancio o una mejor experiencia emocional. Sin embargo, esa búsqueda de nuevas sensaciones puede convertirse en la puerta de entrada a conductas de riesgo que afecten su bienestar.
¿Cómo prevenir?
La prevención debe comenzar en la familia y complementarse con el trabajo educativo de las escuelas. Cuanto antes se inicie esta labor, mayores serán las posibilidades de éxito.
• Fomentar el diálogo entre padres e hijos
Muchos padres, cuando sus hijos llegan a la adolescencia, dejan de conocer aspectos importantes de su vida cotidiana: quiénes son sus amigos, qué actividades realizan, cuáles son sus preocupaciones o los lugares que frecuentan. Por ello, resulta indispensable construir una relación basada en la confianza y la comunicación. Los adolescentes necesitan sentir que pueden hablar con sus padres sin miedo a ser juzgados, ridiculizados o castigados de manera inmediata. También puede ser útil mantener contacto con la escuela, conocer a sus amigos y estar presentes en distintos ámbitos de su vida, siempre con respeto y sin invadir excesivamente su privacidad.
• Enseñarles a enfrentar las dificultades
Desde pequeños, los hijos deben aprender a tolerar la frustración y a enfrentar los problemas de manera responsable. Algunos padres, con la intención de protegerlos, resuelven por ellos situaciones que deberían aprender a manejar por sí mismos. Sin embargo, esta sobreprotección puede dificultar el desarrollo de habilidades necesarias para afrontar los desafíos de la vida. Es importante enseñarles a asumir responsabilidades, tomar decisiones y afrontar las consecuencias de sus actos. Los padres deben acompañar y orientar, pero sin sustituir constantemente el esfuerzo personal de sus hijos.
• Ser un ejemplo positivo
Los hijos aprenden mucho más de lo que observan que de lo que escuchan. Por esta razón, los padres deben procurar actuar de manera coherente con los valores que desean transmitir. Si un adolescente observa que los adultos recurren al alcohol para afrontar la tristeza, el estrés o los problemas cotidianos, puede interpretar que esa es una forma válida de enfrentar las dificultades. Mostrar maneras saludables de resolver conflictos y manejar emociones representa una valiosa enseñanza para el futuro.
• Transmitir valores y fortalecer la autoestima
Es importante enseñar a los adolescentes a valorar su individualidad, desarrollar confianza en sí mismos y actuar de acuerdo con sus principios. Los jóvenes con una autoestima sólida suelen resistir mejor la presión de grupo y tienen mayor capacidad para tomar decisiones responsables. Aprender a decir “no” cuando una situación los pone en riesgo es una habilidad que debe fortalecerse desde la infancia.
• Canalizar adecuadamente el tiempo libre
El aburrimiento es una de las quejas más frecuentes entre los adolescentes y puede hacerlos vulnerables a conductas de riesgo. Por ello, conviene fomentar desde edades tempranas actividades recreativas saludables como el deporte, la música, la lectura, el arte, el contacto con la naturaleza, los grupos juveniles o cualquier actividad que les permita desarrollar habilidades, intereses y proyectos personales.
¿Cómo detectar un posible consumo?
Existen algunas señales que podrían indicar consumo de alcohol o drogas. Sin embargo, ninguna de ellas es concluyente por sí sola, por lo que deben interpretarse con prudencia y considerando el contexto general. Entre las señales más frecuentes se encuentran:
• Cambios físicos: Pueden aparecer alteraciones en el apetito, pérdida o aumento de peso, problemas de sueño, cambios en la expresión facial, ojos enrojecidos o variaciones importantes en los niveles habituales de energía.
• Cambios emocionales y conductuales: Algunos adolescentes se vuelven más irritables, apáticos o reservados. También pueden perder interés por actividades que antes disfrutaban y mostrar cambios bruscos en su estado de ánimo.
•Problemas académicos: La disminución del rendimiento escolar, la falta de concentración, los olvidos frecuentes, el ausentismo o la pérdida de interés por los estudios pueden constituir señales de alerta que merecen atención.
Para cualquier padre resulta doloroso sospechar que su hijo podría estar consumiendo sustancias. Sin embargo, reaccionar con enojo, amenazas o castigos excesivos rara vez logra buenos resultados. En esos momentos, los adolescentes necesitan más que nunca apoyo, comprensión y orientación. No ignores las señales ni esperes a que el problema desaparezca por sí solo. Escucharlos, acompañarlos y buscar ayuda psicológica profesional puede marcar una diferencia decisiva para brindarles las herramientas necesarias que les permitan construir un proyecto de vida saludable y libre de adicciones.
Estimado lector, si desea que la Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado aborde algún tema en especial o consultarla, favor de comunicarse a:
Teléfonos: 01 (998) 2-89-83-74 y 01 (998) 2-89-83-75 Ext. 101 y 102
E-mail: laurisalbavera@hotmail.com
Página web: www.clinicadeasesoriapsicologica.com

