9 mayo, 2026

La tarifa mínima a familias por el servicio de agua potable se acerca ya a 300 pesos mensuales, mientras persisten aumentos automáticos, litigio con la concesionaria Aguakan y quejas desatendidas por fallas en suministro, baja presión y mala calidad del líquido

REDACCIÓN

CANCÚN.- Tener agua potable en casa en Quintana Roo cuesta cada vez más. Actualmente, una familia que cuenta con drenaje paga cerca de 300 pesos mensuales en el consumo mínimo, mientras que los pagos tarifarios para quienes no tienen este servicio ya superan los 200 pesos, dentro de un esquema de cobros que desde hace años se ajusta al alza de manera constante.

No se trata de un aumento aislado ni reciente. El encarecimiento del agua es constante y progresivo en el estado, impulsado por un modelo que actualiza automáticamente las tarifas cada año y, además, cada vez que sube el costo de la electricidad, uno de los principales gastos para operar el sistema hidráulico.

Hoy, el pago mínimo para viviendas sin drenaje ronda los 203 pesos mensuales. En cambio, para quienes sí están conectados al sistema de alcantarillado, el recibo se eleva porque se agregan otros conceptos: 35% por drenaje, 5% por saneamiento y el IVA correspondiente. Con todo ello, la factura final por la tarifa mínima asciende ya a 284.68 pesos en casi todos los municipios del estado. En Chetumal el monto es ligeramente menor, 278.46 pesos. En términos generales, el costo del agua en Quintana Roo es, desde hace mucho, de los más caros del país.

Para entender por qué sube tanto, hay que ver cómo se calcula la tarifa, regulada por la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) y aprobada por Congreso del Estado mediante la Ley de Cuotas y Tarifas para los Servicios Públicos de Agua. Por un lado, cada año se ajusta con base en la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que es un indicador económico oficial. Por otro, se suma un porcentaje del aumento en la electricidad que se paga para bombear, distribuir y tratar el agua. Ese porcentaje puede llegar hasta el 30% del incremento eléctrico. Esto provoca que el recibo tenga pequeños ajustes adicionales conforme cambian los costos de energía. Es decir, el aumento es continuo.

Cabe señalar que el gobierno estatal aplica subsidios para reducir el impacto en los hogares, por lo que el costo real del servicio es mucho más alto, superior a 460 pesos antes de aplicar ese apoyo, según CAPA. Sin embargo, si se compara con otros estados, la diferencia es evidente. En Yucatán, por ejemplo, las tarifas domésticas mínimas son mucho más bajas, de 82 a 97 pesos mensuales sin drenaje y no han registrado incrementos desde 2021.

A este panorama se suma el conflicto legal entre el gobierno estatal y la empresa Aguakan, que opera el servicio en los municipios de Benito Juárez, Playa del Carmen, Isla Mujeres y Puerto Morelos. La administración estatal busca retirarle la concesión por incumplimientos y fallas en el servicio, mientras la empresa se defiende en tribunales.

El litigio lleva tiempo sin resolverse, luego de que el Congreso de Quintana Roo determinó revertir la concesión en diciembre de 2023, y mantiene en incertidumbre el futuro del servicio en esas zonas. Sin embargo, hay un punto que suele pasar desapercibido: aunque cambie la empresa o el operador, las tarifas no necesariamente bajarían, ya que la ley actual obliga a seguir aplicando los mismos mecanismos de ajuste.

De hecho, en años recientes se han presentado diferentes propuestas en el Congreso estatal —tanto de diputados de Morena y del PAN, como una iniciativa ciudadana— para frenar o modificar estos aumentos automáticos, pero ninguna prosperó. Esto significa que el esquema sigue intacto y que los incrementos continuarán.

Mientras tanto, las quejas de los usuarios no han disminuido: reportes de problemas como baja presión, cortes frecuentes y agua con características que generan dudas sobre su calidad. Muestreos oficiales han detectado niveles de E. coli y coliformes fecales por encima de lo permitido tanto en el agua “potable” como en aguas residuales. Estas inconformidades han sido más visibles en zonas operadas por Aguakan, aunque no son exclusivas de esos municipios.

El resultado es un escenario en el que el agua, un servicio básico, representa un gasto cada vez más pesado para las familias. Y mientras no cambien las reglas con las que se calculan las tarifas, el recibo seguirá subiendo, independientemente de quién administre el servicio.

Aguakan: años de denuncias e impunidad

La concesionaria Aguakan acumula años de señalamientos por opacidad, deficiencia en el servicio, abandono de infraestructura y presuntos actos de corrupción. Entre 2021 y 2025, diversos reportajes y notas de fondo de El Despertador han documentado un patrón constante: plantas de tratamiento en ruinas, evasivas legales para impedir la revocación de la concesión y una relación marcada por complicidades institucionales. A continuación, un recuento de diversas publicaciones que describen este deterioro progresivo y sus consecuencias para la ciudadanía:

• AGUAKAN: PLANTAS DE TRATAMIENTO, EN EL ABANDONO 

• AGUAKAN, LA INEFICIENTE: UN LARGO ADIÓS

• AGUAKAN: SIGUE LA IMPUNIDAD

• CANCÚN EN CRISIS HÍDRICA, CORTESÍA DE AGUAKAN

• AGUAKAN, NEGOCIO REDONDO

• REVOCACIÓN DE AGUAKAN ES POSIBLE

• CAPA, LA GRAN CÓMPLICE DE AGUAKAN

• AGUAKAN: ¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

• CONCESIÓN DE AGUAKAN: LA TORMENTA QUE VIENE

• AGUAKAN, VENENO A DOMICILIO

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