AGENCIAS
BOSTON.- El ajolote mexicano, un anfibio nativo del Valle de México, es famoso por su capacidad de regenerar patas, corazón, pulmones y hasta partes del cerebro. Aunque esta habilidad ha fascinado a la ciencia por siglos, hasta ahora no se comprendía del todo cómo sabe el ajolote qué parte del cuerpo debe reconstruir.
Un reciente estudio de la Universidad Northeastern, en Estados Unidos, sugiere que el ácido retinoico, una molécula derivada de la vitamina A, es clave en este proceso. Este compuesto, también conocido por sus propiedades en productos para el cuidado de la piel, parece guiar la regeneración en el lugar correcto.
Los investigadores modificaron genéticamente ajolotes para que sus tejidos brillaran al detectar ácido retinoico. Luego, tras amputar una extremidad, observaron que si bloqueaban la enzima que controla esta molécula, las patas crecían malformadas. En cambio, cuando el ácido retinoico estaba presente en niveles normales, las extremidades se regeneraban de forma perfecta.
El estudio también encontró que al menos tres genes responsables de formar huesos y organizar las extremidades dependen directamente de esta molécula. Si sus niveles bajan, el desarrollo se altera.
Aunque los humanos no pueden regenerar extremidades como los ajolotes, los científicos destacan que nuestras células tienen el código genético necesario. El reto está en descubrir cómo activar esas instrucciones dormidas, como ocurre en estos anfibios.
Este hallazgo abre nuevas posibilidades para la medicina regenerativa del futuro, inspirada en la sorprendente biología del ajolote.

