Organizaciones ambientalistas advierten que las powerships, barcos generadores que operan con combustibles fósiles, podrían poner en riesgo arrecifes y ecosistemas marinos si se instalan sin estudios previos
REDACCIÓN
CANCÚN.- La posibilidad de instalar centrales eléctricas flotantes, conocidas como powerships, para reforzar el suministro de energía en Quintana Roo provocó el rechazo de organizaciones ambientales y sociales, que advirtieron que una medida de emergencia no puede implementarse mientras no exista información pública suficiente, una evaluación ambiental integral y mecanismos efectivos de participación ciudadana para determinar sus posibles impactos sobre los ecosistemas marinos.
Doce organizaciones, encabezadas por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), reconocieron que la entidad atraviesa una crisis energética reflejada en los apagones registrados durante los últimos meses en Cancún, Playa del Carmen, Cozumel y otros municipios. Sin embargo, sostuvieron que la urgencia de fortalecer el sistema eléctrico “no puede plantearse como una solución inmediata sin antes evaluar de manera integral sus impactos ambientales y sociales, garantizar la participación pública y analizar alternativas energéticas más sostenibles”.
El posicionamiento surge luego de que trascendiera la posibilidad de que parte de la capacidad adicional requerida para atender la demanda eléctrica de la Península de Yucatán pudiera cubrirse mediante powerships. Hasta ahora, subrayaron las agrupaciones, no existe información oficial que confirme su instalación, ubicación o las condiciones bajo las cuales operarían.
Las organizaciones recordaron que estas embarcaciones funcionan como centrales termoeléctricas alimentadas con combustibles fósiles. Aunque pueden conectarse con rapidez a la red eléctrica, su operación implica riesgos asociados con la captación y descarga de agua de mar utilizada para enfriamiento, emisiones contaminantes, ruido submarino, incremento del tráfico marítimo y el manejo de combustibles.
También señalaron antecedentes internacionales, particularmente en República Dominicana, donde se han documentado incidentes ambientales y afectaciones a comunidades pesqueras relacionadas con este tipo de infraestructura, además de casos en los que soluciones anunciadas como temporales permanecieron durante décadas.
La preocupación adquiere mayor relevancia debido a la fragilidad ambiental del Caribe mexicano. De acuerdo con el Reporte de Salud Arrecifal 2024 de Healthy Reefs for Healthy People, el 39 por ciento de los sitios monitoreados en Quintana Roo presenta una condición pobre y otro 23 por ciento se encuentra en estado crítico, lo que significa que más de la mitad de los arrecifes evaluados registra un deterioro severo.
Para el Cemda, la crisis eléctrica responde a un problema estructural derivado del acelerado crecimiento urbano y turístico, que ha rebasado la capacidad de la infraestructura pública. Por ello, consideró indispensable analizar el modelo de desarrollo territorial y no limitar la respuesta al incremento de la generación mediante infraestructura basada en combustibles fósiles.
Las organizaciones firmantes demandaron que cualquier propuesta sea sometida a estudios oceanográficos, análisis de impactos acumulativos y una Manifestación de Impacto Ambiental, además de valorar opciones como la generación solar distribuida, el almacenamiento de energía y programas de eficiencia energética antes de comprometer ecosistemas estratégicos del Caribe mexicano.






