9 mayo, 2026

Alertan por virus marino en humanos

AGENCIAS

PEKÍN.- Un virus que durante años se consideró exclusivo de peces y crustáceos ahora está bajo la lupa científica por su posible relación con enfermedades en humanos. Se trata del Nodavirus de Mortalidad Encubierta, detectado recientemente en pacientes con afecciones oculares que pueden comprometer la visión.

El hallazgo proviene de estudios que identificaron rastros del virus en tejidos oculares de personas diagnosticadas con uveítis anterior viral, una inflamación dentro del ojo que puede provocar dolor, visión borrosa y aumento de la presión ocular. Aunque aún no se ha demostrado una relación directa de causa, los investigadores consideran que la evidencia es suficiente para continuar estudiando su impacto.

Hasta ahora, el CMNV era conocido por afectar a organismos acuáticos en entornos de acuicultura, donde puede causar infecciones silenciosas pero letales. Su presencia en humanos abre la posibilidad de que este patógeno haya logrado adaptarse a nuevos hospedadores, un fenómeno que preocupa a la comunidad científica por su potencial de convertirse en un virus zoonótico.

Los estudios analizaron a decenas de pacientes y detectaron tanto el virus como respuestas inmunológicas compatibles con infección. Además, experimentos en laboratorio mostraron que el CMNV puede infectar células de mamíferos, lo que refuerza la hipótesis de un posible salto entre especies.

Entre los factores de riesgo identificados destacan el contacto frecuente con animales acuáticos sin protección y el consumo de pescado o mariscos crudos. Estas prácticas estuvieron presentes en la mayoría de los casos analizados, lo que sugiere que la exposición al entorno marino podría ser clave en la transmisión.

Por ahora, no existe evidencia de contagio entre personas ni se ha declarado una alerta sanitaria. Sin embargo, los especialistas recomiendan medidas preventivas básicas, como cocinar adecuadamente los alimentos del mar y utilizar protección al manipular especies acuáticas.

El descubrimiento subraya un punto importante: los virus no solo emergen en entornos terrestres. También los ecosistemas marinos pueden ser fuente de nuevos riesgos, lo que refuerza la necesidad de vigilancia científica en un mundo cada vez más interconectado.

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