REDACCIÓN
CAMPECHE.- La continuidad educativa en el estado resintió durante los últimos días el impacto directo de mensajes que prometían violencia en escuelas secundarias. Lo que comenzó como publicaciones anónimas difundidas en Facebook y capturas de pantalla replicadas en servicios de mensajería privada terminó por traducirse en operativos policiales de amplio despliegue, concentraciones de padres a las puertas de los planteles y una notoria caída en la asistencia de adolescentes en varios municipios. El caso más reciente, en la capital, sumó el hallazgo de restos de un petardo dentro de una institución, lo que intensificó la inquietud entre las familias.
El episodio que concentró mayor atención durante la mañana de este miércoles tuvo lugar en la Escuela Secundaria Técnica 28, localizada en la colonia Jardines. Alrededor de las diez, una llamada al número de emergencias reportó la detonación de un objeto en el interior del predio, a la altura del cruce de las calles Girasol y Margarita. Elementos de la Policía Estatal y de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana arribaron al sitio minutos después. Durante la primera inspección, realizada en la parte posterior del edificio, los agentes localizaron fragmentos de un petardo que ya había estallado; no se identificaron componentes de otro tipo de artefacto ni evidencias de un explosivo de fabricación distinta. Concluida esa revisión inicial, personal de inteligencia realizó un segundo recorrido por aulas, pasillos y áreas comunes con el propósito de descartar la presencia de cualquier elemento ajeno a la escuela. Una vez verificada la ausencia total de objetos de riesgo, los uniformados permanecieron con dos unidades en la entrada principal mientras otras patrullas extendían rondines por las calles aledañas. El estruendo había alterado el ánimo de los estudiantes que se encontraban en clases y, en respuesta, varios padres decidieron presentarse personalmente en las instalaciones para retirar a sus hijos antes de que concluyera el horario oficial.
De manera paralela, la Escuela Secundaria General 7 enfrentó un ausentismo especialmente marcado. Desde el lunes los teléfonos celulares de numerosas familias recibieron capturas de pantalla con textos que mencionaban de forma directa a este plantel con publicaciones que aludían a una agresión con bombas que se ejecutaría como represalia, dentro de un contexto de disputa entre las células delictivas identificadas como “La Barredora” y el “Cártel Jalisco Nueva Generación”. Uno de los fragmentos señalaba en particular al director del centro escolar, Elías Canché Tucuch, a quien se acusaba sin presentar prueba alguna de haber permitido actividades ilícitas dentro de la institución. Por la mañana, el propio directivo se presentó en el acceso y dedicó varios minutos a conversar con las madres y los padres que se acercaron en busca de información. Les comunicó que las actividades escolares continuarían conforme al horario previsto, que no existía una suspensión oficial y que correspondía a cada hogar la decisión de enviar o no a los menores. Les garantizó también que durante esa jornada no se registraría la asistencia, con el fin de evitar cualquier afectación en las calificaciones, y que las entregas de trabajos programadas quedarían pendientes para una fecha posterior. Al exterior del edificio permanecieron apostados, desde muy temprano, elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal. Pese a los mensajes de continuidad por parte del director y a la presencia visible de las fuerzas de seguridad, fueron pocos los alumnos que atravesaron el portón con sus mochilas aquella mañana.
El mismo patrón de planteles semivacíos se repitió en la Escuela Secundaria Técnica 27, donde desde primera hora se reportó una afluencia estudiantil mínima. Hasta ese punto se trasladaron unidades de la Guardia Nacional y de la Secretaría de la Defensa Nacional, cuyos integrantes se distribuyeron en el ingreso y explicaron a los pocos padres presentes que el operativo se mantendría activo hasta descartar por completo cualquier escenario de peligro.
La alerta también alcanzó planteles de educación media superior. Durante la misma mañana, agentes de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana acudieron a montar vigilancia frente a las instalaciones del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), ubicado sobre la avenida Maestros Campechanos, luego de que directivos del plantel reportaran un mensaje con supuestas advertencias vinculadas a los llamados retos virales . Dos unidades de la Policía Estatal se trasladaron al sitio, realizaron una inspección del inmueble y sostuvieron diálogo con el director, tras lo cual se retiraron sin que las autoridades emitieran detalles adicionales sobre el contenido del mensaje o posibles riesgos inmediatos . Las labores escolares continuaron con normalidad, aunque la presencia policial en el acceso evidenció la extensión del fenómeno de amenazas hacia instituciones de nivel medio superior .
Mientras tanto, en el municipio de Carmen, la circulación de amenazas similares el lunes había detonado otro despliegue de seguridad en diversas secundarias señaladas en una publicación de Facebook. Elementos de la Policía Estatal, la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional participaron en esos operativos. Aunque las amenazas no se concretaron en hechos de violencia, los agentes se mantuvieron vigilantes durante los minutos posteriores a la hora de entrada y notificaron que repetirían la vigilancia en los horarios de salida del turno matutino y de ingreso del turno vespertino. En las redes sociales que circulan de manera anónima por esa región se advertía que las secundarias se han convertido en puntos de interés para células criminales locales, tanto para la distribución de estupefacientes entre menores como para la captación de informantes.
En la secundaria general 7 de aquella demarcación, se solicitó el ingreso de los cuerpos policiales luego de que personal docente percibiera la presencia de un objeto extraño. La revisión confirmó que se trataba de residuos materiales sin relación con algún artefacto peligroso, y los agentes se retiraron del lugar para evitar perturbar el desarrollo de las clases. La Secretaría de Educación (Seduc) informó que en esa localidad también se registró ausentismo originado por la preocupación de los padres, aunque precisó que no se suspenderían las actividades y que no se aplicarían inasistencias a quienes decidieran esperar hasta el jueves para reincorporar a sus hijos a las aulas. La dependencia exhortó a la ciudadanía a no secundar este tipo de bromas ni compartir la información sin verificar, argumentando que la réplica de esos contenidos genera una psicosis innecesaria, pese a que los trabajos de seguridad integral para menores y personal educativo continúan en marcha.
La Fiscalía General del Estado de Campeche (FGECAM) confirmó que ya se realiza un seguimiento a través de la Policía Cibernética para localizar el origen de los mensajes publicados en Facebook, ubicar la dirección IP desde la que fueron emitidos y, con esa base, determinar el móvil de las advertencias. Hasta el momento, el titular de la fiscalía, Jackson Villacís Rosado, se ha limitado a informar que se mantiene la plena vigilancia en las zonas escolares y la coordinación con la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana (SPSC) para preservar la tranquilidad de la población.
Sobre la naturaleza de los contenidos que han circulado, la Secretaría de Educación del estado declaró a los medios de comunicación que los mensajes amenazantes forman parte de la lógica de los llamados retos virales, un fenómeno que ya se ha presentado en otras entidades del país y que suele replicarse conforme se aproximan determinadas fechas del calendario escolar. La dependencia reiteró que no existe confirmación oficial de una amenaza real contra los planteles. No obstante, diversos padres han manifestado su desacuerdo con esa interpretación. Al examinar las cuentas de origen y los textos completos de algunas publicaciones, encontraron un lenguaje explícito sobre ejecuciones, cobro de piso y disputa territorial entre grupos criminales, elementos que consideran ajenos al contenido habitual de los desafíos escolares que proliferan en internet. Esa diferencia de criterios entre la lectura oficial y la percepción de las familias ha sido, hasta ahora, uno de los motivos que sostiene la determinación de numerosos hogares de abstenerse de llevar a sus hijos a clases, por lo menos durante lo que resta de la semana.
Hasta el cierre de esta jornada, la administración educativa no ha anunciado la suspensión oficial de actividades en ninguna de las secundarias mencionadas. Los cuerpos de seguridad han centrado su labor en patrullajes constantes y en la vigilancia fija de los accesos, al tiempo que insisten en la importancia de no difundir materiales sin comprobar. Con todo, reconocen que la acumulación de avisos alarmantes, el hallazgo de los restos pirotécnicos y el temor que se ha propagado entre la ciudadanía modificaron por completo la normalidad en los centros escolares afectados, dejando aulas semivacías y una sensación extendida de incertidumbre.

