17 julio, 2026

Antes de que el mundo cambie para siempre – Si tú pudieras ver lo que yo escucho

Gerardo Ruiz

Cuando podía ver al otro lado de la calle sin mayor problema, observé muchos cambios a nivel local, nacional e internacional. Antes de que el mundo cambiara para siempre en aquel 2020, cuando para mí los sentidos aún estaban completos, ya podían anticiparse transformaciones profundas que tarde o temprano terminarían afectándonos.

Muchas veces creemos que los grandes cambios ocurren de un día para otro. La realidad es distinta. Los cambios suelen anunciarse con pequeños síntomas que casi nadie quiere ver. Una decisión equivocada, un problema que se deja crecer, una advertencia ignorada o una sociedad que prefiere acostumbrarse a lo que considera normal. Entonces llega el momento en que aquello que parecía lejano termina formando parte de nuestra vida cotidiana.

Si tú pudieras ver lo que yo escucho, verías que los tiempos actuales exigen una mayor responsabilidad por parte de toda la ciudadanía y una visión mucho más amplia por parte de gobiernos y autoridades. Los problemas sociales no deberían atenderse únicamente cuando estallan. También deben preverse, analizarse y enfrentarse antes de que alcancen dimensiones mayores.

Nuestra actitud y nuestra conciencia forman parte de esos cambios. Lo que cada persona hace hoy no solo impacta en su entorno inmediato. Puede afectar a una calle, una colonia, una ciudad e incluso a todo un país. Situaciones que antes no pasaban de la cuadra o de la nota roja local hoy pueden escalar rápidamente y convertirse en asuntos de alcance nacional. Vivimos en una época donde una decisión individual puede tener consecuencias colectivas en cuestión de horas.

Por eso resulta importante entender que el mundo actual funciona de manera distinta al de hace apenas unas décadas. Los avances tecnológicos, la velocidad de la información y la interconexión entre países han reducido las distancias. Lo que sucede en una parte del planeta puede generar efectos en otra. Lo que antes tardaba meses en conocerse, hoy se sabe en segundos.

Estamos a unos días de que inicie la vigésima tercera Copa Mundial de Fútbol. Millones de personas estarán pendientes de un balón rodando sobre la cancha. Ciudades enteras se prepararon durante años para recibir visitantes. Se construyeron obras, se modificaron reglamentos, se fortalecieron sistemas de transporte para hacer posible un evento que durará apenas unas semanas.

No es casualidad. Los grandes acontecimientos obligan a pensar con anticipación. Nadie organiza una Copa Mundial improvisando cada decisión. Existe planeación, coordinación y objetivos claros. Quizá ahí exista una lección que también puede aplicarse a los problemas sociales.

El lema de México 86: “El mundo unido por un balón”. Hoy, cuarenta años después, ese mensaje sigue teniendo vigencia. Sin embargo, la unidad ya no puede limitarse a los noventa minutos de un partido. La unidad también debe reflejarse en la capacidad de construir soluciones comunes para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo.

Antes de que el mundo cambie para siempre, volveremos a jugar fútbol. Antes de que algunos cambios se vuelvan permanentes, también debemos cambiar nuestra forma de pensar para construir soluciones que perduren. Porque los problemas actuales no se resolverán con herramientas del pasado.

Ahí está el verdadero reto. Así como los problemas evolucionan, también deben hacerlo las soluciones. Para enfrentar los desafíos sociales de nuestro tiempo ya no basta únicamente con la protesta o con instalarse en plantón. También es necesario proponer, construir alternativas y participar activamente en la búsqueda de respuestas.

De la misma manera, las autoridades deben estar dispuestas a escuchar. Gobernar no consiste únicamente en administrar problemas, sino en anticiparlos. Escuchar a la ciudadanía no debería verse como una concesión, sino como una herramienta indispensable para tomar mejores decisiones.

Porque antes de que el mundo cambie para siempre, todavía estamos a tiempo de cambiar nosotros. Todavía estamos a tiempo de sustituir la indiferencia por participación, la reacción por prevención y la confrontación por diálogo. Tal vez esa sea la diferencia entre una sociedad que espera a que las crisis la alcancen y una sociedad que decide prepararse para el futuro.

Gerardo Ruiz es director de la Red Ciegos Quintana Roo

X: @gruizcun

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