LONDRES.— A los 88 años, Anthony Hopkins vuelve a sorprender al mundo artístico, esta vez lejos de los escenarios y las cámaras. El ganador de dos premios Oscar presenta Life Is a Dream, un álbum de música clásica que reúne 12 composiciones creadas a lo largo de varias décadas y que representa la materialización de una pasión que lo ha acompañado desde su infancia.
Aunque es reconocido mundialmente por sus interpretaciones en películas como El silencio de los inocentes, El padre y por haber encarnado a personajes históricos como Alfred Hitchcock, Pablo Picasso y el papa Benedicto XVI, Hopkins asegura que la música fue su primer gran deseo. Aprendió a tocar el piano desde niño y comenzó a componer desde su juventud, por lo que muchas de las piezas incluidas en el nuevo disco han permanecido con él durante décadas.
Para la producción del álbum, Hopkins contó con la participación del reconocido director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, además de la Philharmonia Orchestra de Londres, el pianista argentino Sergio Tiempo y el violonchelista venezolano Gregorio Nieto. Las grabaciones se realizaron en abril en el Alexandra Palace de Londres, donde el actor pudo escuchar cómo sus composiciones adquirían una nueva dimensión a través de la interpretación orquestal.
El disco funciona también como una especie de autobiografía musical. Algunas piezas están inspiradas en su infancia en Gales, como My Fatherland, dedicada a sus raíces y a sus humildes comienzos como hijo de un panadero. Margam representa un homenaje a sus padres, mientras que Bracken Road recupera una composición que escribió en 1963, cuando era un joven actor en Liverpool.
Otras obras reflejan momentos y personas importantes en su vida. Tara está dedicada a su querida sobrina, mientras que The Plaza recuerda el antiguo cine donde descubrió su pasión por el séptimo arte. También se incluye And the Waltz Goes On, una pieza que Hopkins compuso durante su etapa como estudiante y que décadas después llegó a manos del violinista holandés André Rieu, quien la grabó con su propia orquesta.
Uno de los elementos más emotivos del proyecto es 1947 Suite, una reflexión sobre el paso del tiempo, la muerte, el asombro y el perdón. En Stella Aria, Hopkins incluso expresa musicalmente sus sentimientos hacia su esposa. Ella también tuvo un papel importante en la creación del álbum al recuperar partituras que habían permanecido guardadas en casa durante años.
La colaboración con Dudamel fue especialmente significativa para el actor, quien destacó la precisión y sensibilidad del director venezolano para transformar sus composiciones. Dudamel, por su parte, describió a Hopkins como un artista cuya creatividad trasciende el cine y el teatro, y señaló que aborda la música con la sensibilidad de un narrador y el instinto de un poeta.
Aunque Life Is a Dream representa una nueva etapa en su faceta musical, Hopkins ya había explorado este terreno anteriormente. En 1986 publicó el sencillo Distant Star, posteriormente compuso la música de su película August, estrenada en 1996, y en 2012 lanzó el álbum Composer, también integrado por obras propias.
La música, sin embargo, no es un capítulo reciente para Hopkins, sino una constante que comenzó cuando su madre, Muriel, le compró un piano a los siete años y pagó sus primeras clases. Ahora, convertido en una leyenda de Hollywood, el actor transforma sus recuerdos, experiencias y emociones en un repertorio que busca conectar con el público desde un territorio distinto al de la actuación.
Con Life Is a Dream, Hopkins demuestra que su creatividad continúa expandiéndose a los 88 años. El propio actor resumió el significado del proyecto con una frase que también da nombre al álbum: “Toda mi vida es un sueño”, una declaración que ahora encuentra su expresión en doce piezas de música clásica.

