29 mayo, 2026

ANTIGUO HOSPITAL GENERAL DE CANCÚN: ABANDONO Y PELIGRO

SALVADOR CANTO / EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE EL DESPERTADOR DE QUINTANA ROO

El antiguo Hospital General de Cancún “Jesús Kumate Rodríguez”, ubicado en la supermanzana 65, se ha convertido en un símbolo del abandono y de la falta de visión en materia de salud pública y seguridad. Desde su cierre hace ocho años, decenas de negocios que dependían de su operación, como farmacias, laboratorios y establecimientos de comida, se vieron obligados a cerrar, afectando gravemente la economía de la zona.

Hoy el inmueble se encuentra en estado deplorable y ocupado por decenas de indigentes que han hecho de sus instalaciones su hogar. En su interior se desarrollan actividades peligrosas, como la quema de cables para extraer cobre, lo que representa un riesgo tanto ambiental como de seguridad para la comunidad.

Uno de los principales problemas que presenta este espacio es la amenaza a la salud pública, ya que nunca se realizó una limpieza adecuada en las áreas que solían albergar laboratorios, urgencias y hospitalización. Los residuos biológicos y químicos que pudieron haber quedado en el lugar suponen un peligro latente tanto para quienes lo habitan como para quienes transitan por la zona.

El equipo de investigación de El Despertador de Quintana Roo realizó recientemente un recorrido por el antiguo hospital y constató las condiciones de insalubridad y la inseguridad que imperan en el lugar. A pesar de que en diversas ocasiones las autoridades han manifestado su preocupación, los planes de recuperación o reutilización del inmueble,  propiedad del gobierno del estado, no han pasado del discurso. La justificación recurrente ha sido la falta de presupuesto, aunque en realidad parece deberse más a la ausencia de una estrategia clara por parte de la Secretaría Estatal de Salud, encabezada por Flavio Carlos Rosado.

Recientemente, el gobierno municipal ha retomado el tema y, en una reunión con autoridades de salud, insistió en la necesidad de encontrar una solución. La petición es clara: rehabilitar el espacio o darle un uso que beneficie a la comunidad, ya que, en su estado actual, representa un peligro inminente tanto en materia de seguridad como de salud pública.

Entre las propuestas planteadas en dicha reunión se incluyeron iniciativas que van desde la reconversión del espacio para nuevas instalaciones de salud hasta la habilitación del inmueble para otros servicios de atención social. El objetivo es garantizar que el edificio se conserve como una zona segura tanto para los vecinos como para los transeúntes.

Sin embargo, la falta de acción solo agravará el problema, aumentando los riesgos para los ciudadanos y perpetuando el deterioro de un inmueble que alguna vez fue vital para la ciudad.

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