Harold Amábilis
CAMPECHE.- La temporada de captura de pulpo comenzó el 1 de agosto bajo un escenario de incertidumbre para los pescadores ribereños de Campeche, quienes enfrentan una actividad golpeada por el aumento de los costos de operación, el descenso sostenido en los niveles de captura registrado durante los últimos años y la permanencia de la pesca ilegal, factores que amenazan la rentabilidad de una de las principales actividades económicas de las comunidades costeras.
La expectativa por el inicio de la temporada contrasta con la realidad que describen los hombres de mar. En los últimos cinco años, el rendimiento por embarcación pasó de alrededor de 40 kilogramos a apenas 15 por jornada, una disminución cercana al 70 por ciento que los propios pescadores atribuyen a la extracción clandestina durante los periodos de veda, práctica que continúa mediante técnicas prohibidas como el buceo con compresor, conocido como “hookah”.
En el Siete de Agosto, uno de los principales puntos de salida de embarcaciones en la capital, el número de lanchas que participarán en la temporada cayó de aproximadamente 50 a solo 20, una reducción impulsada por el encarecimiento de los insumos y por la incertidumbre de recuperar la inversión necesaria para salir a pescar.
Equipar una embarcación representa un desembolso superior a los siete mil pesos entre jimbas, cordel y otros implementos indispensables, una cifra que muchos pescadores consideran difícil de recuperar ante el bajo volumen de captura registrado en los últimos años y la falta de certeza sobre el precio que alcanzará el producto durante la temporada.
A este panorama se suma la carencia de infraestructura básica para desarrollar la actividad. Pescadores de la colonia Camino Real señalaron que, tras un operativo de la Secretaría de Marina, fueron retiradas las chozas que utilizaban para proteger del sol y la lluvia el hielo y el pulpo capturado, por lo que solicitaron la instalación de palapas que les permitan resguardar el producto y desempeñar su trabajo en condiciones adecuadas.
La presión sobre el recurso también ha sido documentada por especialistas. Un estudio publicado en la revista Marine Policy identificó que durante la veda de 2023 al menos 230 embarcaciones realizaron extracción ilegal de pulpo en el Banco de Campeche, con un volumen estimado cercano a seis toneladas diarias. Entre las prácticas detectadas figuran el buceo con compresor y el llamado “camacheo”, ambos métodos prohibidos por la normativa debido al impacto que generan sobre la reproducción y conservación de la especie.
Aunque la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca autorizó en la temporada anterior un volumen permisible de 28 mil toneladas, posteriormente ampliado a 32 mil, los pescadores sostienen que encontrar el recurso exige recorridos de hasta 50 millas náuticas, situación que incrementa el consumo de combustible y reduce el margen de ganancia.
Con la temporada oficialmente en marcha, el sector deposita sus expectativas en un fortalecimiento de la vigilancia para contener la pesca furtiva y brindar condiciones que permitan preservar una actividad que sostiene a numerosas familias de la costa campechana y que hoy enfrenta uno de sus periodos de mayor incertidumbre.

