Edgar Prz
Donde se están poniendo duros los tamales –y ya pasó el día de la Candelaria– es en el Congreso, los diputados están frente a su San Quintín y no aciertan aún a hacer las cosas como deberían ser.
La elección del nuevo Ombudsman que sustituirá la ambigua administración del joven Marco Antonio Toh Euan quien se concretó a dar pases de pecho, verónicas, manoletes y nunca le dio la solidez menos la madurez a esa noble institución.
Hay un listado de 13 personas conocedoras de los Derechos Humanos, con trabajos de apoyo a la sociedad, con reconocimientos ganados por su esfuerzo y capacidad, son gente de trabajo no del empuje de su padrinazgo político. Ocho mujeres y cinco varones están en disputa de ese encargo.
Hay un clamor generalizado de enojo, molestia, ofuscación por permitir que se haya registrado Judith Rodríguez, organizaciones civiles se oponen ya que en caso de ser electa obedecerá a compromisos políticos, piden que exista transparencia en el proceso sin cuotas ni cuates.
Ostentaba en el Congreso la presidencia de la Comisión de los Derechos Humanos, apenas se emitió la convocatoria, solicitó licencia para buscar ser electa en esta nueva responsabilidad, no hay que olvidar que durante su gestión promovió la eliminación de un párrafo relativo a los requisitos para ser titular. Es el artículo 15 párrafo séptimo de la Ley de la CDH que sufrió una modificación.
Antes decía “no ser titular de alguna Secretaría, Director General en la administración pública, Fiscal General del Estado, Senador, Diputado Federal o Local, Presidente Municipal durante el año previo a su designación. Ahora con la transformación quedó así: “no haber sido titular de alguna secretaría, director general o titular de FGE, a menos que se separe un año antes”. Desaparecieron todo lo demás.
Pavimentó su camino, preparó con total impunidad su arribo a la CNDH en el estado con el contubernio y complicidad de las fracciones partidistas del Congreso. Eliminó el candado que le impedía participar, total, las leyes benefician a quienes las hacen, por ello con justificada razón hay enojo, molestia de la sociedad civil.
Aparte que como legisladores han dejado mucho que desear por el desaseo de su labor, por la nulidad de sus trabajos, por lo ínfimo y opaco de su quehacer legislativo. Hace algunos meses pretendieron imponer su derecho a tres reelecciones y no pudieron ahora en venganza, tienden la cama para ayudarse entre ellos, qué descaro.
Puede ser legal su participación pero es inmoral en su actuar al beneficiarse de manera directa. La gula parece no abandonarla, fue súper beneficiada la suerte y el compadrazgo no la abandonan. Dos veces diputada local plurinominal sin caminar en las calles, sólo por el deseo de sus padrinos políticos y nunca ha sido evaluada por el escrutinio popular, ni por el voto ciudadano, menos le han otorgado su voto de confianza.
Por eso actúa así, sin remordimiento, camina sin ver a quién pisa, a quién violenta. Lo más cínico es que también aparece su excónyuge Cesar Cervera Paniagua aspirante para el mismo cargo.
Beto Borge la benefició con una patente de notaría, la 44, por su complicidad y servicios prestados, ahora pretende cuatro años más de la protección gubernamental, seguir en la nómina parece ser su enfermedad y se niega a ser tratada. La respaldan las fracciones partidistas de Morena, Verde, PT, PRD y MAS, algo curioso para su conocimiento les diré que la elección es asunto de los diputados y ellos eligen, ¿cree usted que no hay favoritismo? ¿Que no hay complicidad?
Es urgente legislar para impedir que las fracciones parlamentarias tengan facultad para proponer candidatos, no deben ser juez y parte, deben ser árbitros, no jugadores. Esto deja ver el egoísmo con que se conducen ya que evitan que profesionistas preparados, capaces sean seleccionados. Hay gente con aspiraciones justas y válidas, gente que por años se ha sacrificado y ha dignificado la labor humanista, esperando una oportunidad, ¿no lo cree usted?
Mejor seguiré caminando y cantando: “Vamos a ver quién tiene la razón, si yo soy abusadora o eres tú el abusador. ¿Qué hiciste abusadora? ¿Qué hiciste?…”




