6 septiembre, 2026

Barrio de San Francisco, cuna de la historia campechana

El cronista Aarón Pérez Durán revive la historia de Campeche desde el convento de San Francisco de Asís; “aquí se bautizó al nieto de Hernán Cortés, teniendo como padrino a Francisco de Montejo, el Mozo”

SERGIO MASTÉ

SAN FRANCISCO DE CAMPECHE.- En el corazón del histórico barrio de San Francisco, en la capital campechana, el eco del pasado aún se escucha entre los muros del antiguo convento franciscano fundado en 1546. Allí, donde comenzó la historia de la evangelización peninsular, el maestro Aarón Enrique Pérez Durán, cronista de Campeche, revive con pasión los pasajes que dieron origen a la identidad campechana y, en muchos sentidos, a la de toda la Península de Yucatán.

“Nos encontramos en el antiguo convento de San Francisco de Asís, el primer convento franciscano que se fundó después de la creación de la villa de San Francisco de Campeche”, relató el historiador en entrevista, cuya sencillez franciscana contrasta con el peso monumental de su legado. Desde este punto, explicó, partieron las primeras misiones evangelizadoras que irradiaron hacia toda la península.

Pero no solo el espíritu misionero habita en estas paredes. Pérez Durán recordó un episodio insólito: “Aquí se bautizó al nieto de Hernán Cortés”, señaló con asombro. “Una tormenta desvió la nave que traía al hijo del conquistador, y fue en esta iglesia donde el pequeño fue bautizado, teniendo como padrino a Francisco de Montejo, el Mozo”. La noticia, añade, “alborotó a toda la villa de San Francisco”.

La iglesia, de fachada sobria y espadaña característica, guarda también el rastro de figuras ilustres. “En las lápidas de mármol que encontramos aquí —contó el cronista— están inmortalizados los nombres de personajes notables del siglo XIX. En la investigación que publicamos en 2019, observamos que mientras más cerca del altar está la lápida, más alta era la posición social del difunto… y también su bolsillo”, dijo entre sonrisas.

El maestro Pérez Durán destacó que este templo fue refugio durante el ataque del corsario inglés William Parker en el siglo XVI, y que el barrio de San Francisco, más que un conjunto de calles, representa “el punto de partida de toda la historia campechana”.

“Campeche acaba de cumplir 485 años de fundación —recordó—, y eso nos invita a celebrar nuestra Campechanidad, un concepto creado en 2001 para rescatar nuestras tradiciones, enseñar a los niños nuestra historia y mantener vivo el orgullo de ser campechano”.

El cronista reflexionó además sobre la hermandad peninsular, celebrando la unidad entre Campeche, Yucatán y Quintana Roo: “Somos una sola tierra, una sola historia. No se puede hablar de uno sin los otros. Tenemos una raíz común, indígena, hispánica y profundamente cultural. Somos, en esencia, la Península de Yucatán”.

Para él, lo más entrañable de Campeche está en sus barrios y en su gente: “Aquí todavía puedes ver a las personas sentadas en la puerta de su casa, saludando al vecino, diciendo buenas noches. Esa confianza y sencillez son parte de nuestra identidad”.

Antes de concluir la entrevista, el maestro Pérez Durán lanzó una invitación con la hospitalidad que distingue al pueblo campechano: “Así como nosotros disfrutamos de las playas de Quintana Roo, los invito a venir a Campeche, a caminar sus iglesias, su centro histórico, sus barrios y conocer a su gente. La historia vive aquí, en cada piedra y en cada saludo”.

Una historia que, como bien dice el cronista, no solo pertenece a Campeche, sino a todo el corazón peninsular.

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