PARÍS.- Cada día, al menos un objeto procedente del espacio impacta o atraviesa la atmósfera terrestre, según estimaciones del astrofísico Jonathan McDowell, del Smithsonian Institute. Restos de cohetes, paneles de satélite o estructuras que no se desintegran completamente están cayendo con mayor frecuencia sobre distintos puntos del planeta.
La Agencia Espacial Europea (ESA) rastrea más de 40,000 objetos en órbita, aunque solo una cuarta parte se mantiene activa. El resto son desechos: fragmentos de colisiones, satélites inactivos o partes de misiones pasadas. Se calcula que existen 50,000 piezas mayores de 10 centímetros y más de 130 millones de partículas diminutas orbitando la Tierra a 27,000 kilómetros por hora, velocidad suficiente para perforar un satélite o destruir una nave.
Tiago Soares, de la Oficina de Espacio Limpio de la ESA, advierte que un fragmento de apenas un centímetro puede liberar la energía equivalente a una granada de mano. Solo en los primeros seis meses de 2025, SpaceX realizó más de 144,000 maniobras para evitar colisiones, lo que representa una cada dos minutos.
El riesgo no es solo técnico. Los satélites permiten el funcionamiento del GPS, la comunicación global y el monitoreo climático. Un colapso en la órbita terrestre baja podría afectar directamente la economía y la seguridad mundial.
Para enfrentar la amenaza, la ESA prepara la misión ClearSpace-1, que en 2029 buscará retirar basura orbital mediante brazos robóticos. Iniciativas privadas como Astroscale y ALBATOR también prueban tecnologías para limpiar el espacio, aunque el desafío es costoso y legalmente complejo.
Los expertos advierten que, sin medidas urgentes, la órbita terrestre podría quedar inutilizable antes de 2050. (Con información de Gizmodo)

