12 junio, 2026

Campeche: bajos precios hunden actividad apícola

Harold Amábilis

CAMPECHE.- En los últimos años, Campeche ha visto reducirse de manera notable el número de productores dedicados a la apicultura, un oficio que durante décadas representó una fuente de sustento para numerosas familias rurales. Juan Martínez Hernández, director de Apicultura de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario estatal, confirmó que la entidad pasó de contar con aproximadamente diez mil apicultores a reunir en la actualidad cerca de siete mil, lo que equivale a una disminución del 30 por ciento, mientras que la cantidad de colmenas se mantiene en torno a las trescientas setenta mil.

El retroceso obedece directamente al desplome del precio internacional de la miel, cuyo valor por tonelada descendió de tres mil ochocientos dólares a alrededor de tres mil dólares. Ese descenso provocó que los pequeños productores, aquellos que manejaban entre quince y veinte colmenas, fueran abandonando progresivamente la actividad. Por el contrario, los apicultores con más de cien colmenas han logrado sostenerse gracias a que conciben la apicultura como un ejercicio económico estructurado y formal.

Frente a este escenario adverso, la dependencia estatal ha puesto en marcha programas de capacitación con la intención de perfeccionar el manejo de las colmenas, optimizar los métodos de cosecha y fomentar el recambio anual de abejas reinas, prácticas que, de consolidarse, podrían fortalecer la población de insectos y elevar el volumen de producción. Sin embargo, el propio Martínez Hernández reconoció que estos esfuerzos aún resultan insuficientes para contener el abandono de la actividad, pues la rentabilidad sigue severamente comprometida por los precios internacionales deprimidos. A ello se suma que las lluvias de abril y los primeros días de mayo, si bien favorecieron la floración de diversas especies vegetales y extendieron el periodo de cosecha en varias regiones del territorio campechano, representan un alivio momentáneo que no modifica las condiciones estructurales de la crisis.

Con el propósito de atenuar la dependencia exclusiva de la miel, se ha comenzado a promover entre los productores el aprovechamiento de derivados de la colmena con alto valor comercial, entre ellos el propóleo, el polen, los jabones, las cremas, los champús y la apitoxina. Este último compuesto, extraído del veneno de abeja, posee aplicaciones medicinales y puede alcanzar precios cercanos a los tres mil pesos en el mercado. Aun así, el funcionario estatal precisó que la transición hacia estos subproductos es incipiente y no ha logrado compensar la pérdida de ingresos que provocó el desplome del valor de la miel en los mercados internacionales.

El director de Apicultura detalló que localidades como Sabancuy, Chicbul, Dieciocho de Marzo, Pital, Mamantel y la Península de Atasta han comenzado a mostrar cierto dinamismo en la actividad apícola. En esta última zona, la miel de mangle goza de especial aprecio por sus cualidades organolépticas. Martínez Hernández advirtió que la tala, la deforestación, las quemas sin control y la aplicación desmedida de plaguicidas —prácticas vinculadas principalmente a actividades agrícolas y ganaderas— constituyen las principales amenazas para las abejas y para el futuro de la apicultura, ya que deterioran los suelos, interrumpen la polinización y rompen el delicado equilibrio ambiental del estado.

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