La devoción al Cristo Negro, las fiestas patrias y la creciente confrontación política ofrecen tres miradas sobre el presente de la entidad, entre la permanencia de sus costumbres más arraigadas y los cambios que marcan la vida pública
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EL ÚLTIMO GRITO DE LAYDA SANSORES
La ceremonia del 216 Aniversario de la Independencia reunió a miles de campechanos en la Plaza de la República, quienes presenciaron el acto protocolario encabezado por la gobernadora, al tiempo que se concretó la liberación de 43 personas privadas de su libertad y se desató una nueva controversia por el uso de fuegos artificiales
La noche del 15 de septiembre de 2026 quedará registrada como la última vez que Layda Elena Sansores San Román presidió la ceremonia del Grito de Independencia antes de concluir su administración. Lo que desde horas tempranas se perfilaba como una celebración multitudinaria derivó en una jornada de contrastes, donde la solemnidad cívica coexistió con el espectáculo musical, la reinserción social y un renovado debate público en torno al uso de la pólvora.
Expectativa y amago de ausentismo
Desde las primeras horas de la tarde, la Plaza de la República comenzó a recibir a familias y visitantes que buscaban asegurar un lugar privilegiado para presenciar los eventos programados. El programa cultural arrancó con presentaciones de danza folklórica y música mexicana a cargo del Ballet Folklórico del Estado de Campeche y el Mariachi Nuevo Campeche, agrupaciones que se encargaron de amenizar la espera mientras el recinto alcanzaba su máxima capacidad. Las familias aprovecharon la verbena para adquirir alimentos y artículos alusivos a la temporada, generando un movimiento comercial significativo en los alrededores del centro histórico.

Sin embargo, el ambiente previo a la ceremonia estuvo atravesado por una tensión alimentada por las redes sociales. Días antes, sectores ciudadanos y opositores al gobierno estatal habían difundido en redes sociales una campaña que convocaba a la población a no asistir al que sería el último Grito de Independencia encabezado por Layda Sansores San Román. La convocatoria, que incluía la consigna de manifestar rechazo hacia el partido en el poder durante el desarrollo de los festejos, planteaba el ausentismo como una forma de expresión política pacífica frente a las decisiones de la administración estatal.
En respuesta, a través de la Secretaría de Gobierno, el Ejecutivo estatal emitió un comunicado en el que apeló a la paz, la tranquilidad y la armonía de las familias campechanas, al tiempo que anunció la implementación de un operativo de seguridad con acciones estratégicas para garantizar la convivencia durante la jornada. Para analistas locales, el tono preventivo del documento reflejó la preocupación oficial ante la posibilidad de que la protesta ciudadana afectara la imagen del evento protocolario.
La realidad de la noche ofreció un panorama más complejo que el planteado por cualquiera de las dos narrativas. Si bien durante el acto específico de la ceremonia del Grito se percibió una afluencia menor en comparación con ediciones anteriores, el concierto de La Original Banda El Limón registró una asistencia masiva que abarrotó el recinto, evidenciando que la convocatoria musical tuvo un poder de atracción significativamente superior al del acto cívico. El boicot convocado desde plataformas digitales no logró vaciar la plaza, aunque dejó constancia de que la celebración patria, tradicionalmente un espacio de unidad simbólica, se ha convertido en un escenario más de la confrontación política que atraviesa a Campeche en el tramo final de esta administración.
La preliberación como acto previo al protocolo
Antes del tañido de la réplica de la Campana de Dolores, la gobernadora encabezó una ceremonia de preliberación que benefició a 43 personas privadas de su libertad. De acuerdo con la información proporcionada por el gobierno estatal, 29 de los beneficiados estuvieron presentes en el Palacio de Gobierno, mientras que los restantes recibieron la notificación correspondiente en los Centros de Reinserción Social de Campeche y Carmen.

La medida fue resultado del análisis y revisión de expedientes por parte del Comité Interinstitucional, instancia encargada de evaluar la conducta y el cumplimiento de requisitos de cada caso. Con esta acción, el gobierno estatal informó que suman 526 personas beneficiadas con preliberaciones a lo largo de la presente administración.
En su mensaje dirigido a los liberados, Sansores San Román los conminó a dejar atrás los errores cometidos y a dirigir sus destinos hacia una nueva etapa. Las autoridades estatales destacaron que este tipo de medidas buscan fortalecer la reincorporación familiar, social y productiva de quienes han cumplido con los requisitos establecidos por la normatividad vigente.
El Grito: arengas en maya y español
Poco después de las 22:00 horas, la gobernadora salió al balcón del Palacio de Gobierno para encabezar la ceremonia del Grito de Independencia. Acompañada por los comandantes de la 33ª Zona Militar, de la Séptima Zona Naval y del comisario de la Guardia Nacional, así como por su hermana Laura Sansores, presidenta del Sistema DIF Estatal, la mandataria ondeó el Lábaro Patrio en doce ocasiones.

La arenga inició con una frase en lengua maya, “Ki’imak óolal México”, para después dar paso a los vítores tradicionales en honor a Miguel Hidalgo, José María Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Ignacio Allende y Vicente Guerrero. La gobernadora incorporó también menciones a los pueblos originarios, a la libertad, a Campeche y a la Cuarta Transformación, en una alocución que combinó el fervor patrio con referencias a la identidad cultural de la entidad.
Los asistentes respondieron al unísono a cada una de las arengas, mientras el repicar de las campanas y el ondear de la bandera marcaban el ritmo de una ceremonia que, pese a la lluvia, transcurrió sin incidentes relevantes. Al concluir el acto protocolario, el cielo de la capital campechana se iluminó con un espectáculo de pirotecnia que se prolongó por varios minutos y que fue observado por las familias que permanecieron en el recinto.
La Banda El Limón cierra la noche
Tras la transmisión del enlace nacional con la ceremonia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el escenario principal recibió a La Original Banda El Limón de Salvador Lizárraga, agrupación originaria de El Limón de los Peraza, en el municipio sinaloense de San Ignacio. La banda, con una trayectoria consolidada en el regional mexicano, desató la euforia del público con la interpretación de sus éxitos más representativos.

El ambiente festivo alcanzó su punto máximo cuando los integrantes invitaron a varias asistentes a subir al escenario, donde bailaron y convivieron con ellas ante los aplausos de la multitud. El concierto, de acceso gratuito, se extendió hasta la madrugada y marcó el cierre de las actividades programadas para la celebración patria en la capital campechana.
Controversia por la pirotecnia
El despliegue de fuegos artificiales que iluminó el cielo campechano generó de inmediato reacciones encontradas entre la ciudadanía. Diversos sectores recordaron que la administración estatal, a través de la Vicefiscalía de Protección Animal y Medio Ambiente, ha impulsado en meses recientes una campaña para reducir el uso de pirotecnia en fiestas patronales y celebraciones religiosas, argumentando afectaciones a animales, riesgos de incendios y contaminación por residuos químicos de la pólvora.
El vicefiscal Alexandro Brown Gantús ha sostenido conversaciones con la Diócesis de Campeche para atenuar el empleo de artefactos explosivos durante las festividades eclesiásticas, y ha señalado que el uso de pirotecnia que provoque daño a un animal puede constituir un delito conforme al Código Penal del Estado. En ese contexto, la magnitud de la pirotecnia utilizada durante la ceremonia del Grito contrastó con las políticas de restricción promovidas desde la propia administración estatal.

En redes sociales, usuarios manifestaron su molestia por lo que consideraron una contradicción evidente. Comentarios alusivos a mascotas que huyen despavoridas, bebés que despiertan sobresaltados y personas con trastornos del espectro autista que resultan afectadas por las detonaciones circularon profusamente durante la noche y la madrugada siguiente. Algunos ciudadanos señalaron que mientras las fiestas tradicionales enfrentan trabas administrativas para el uso de pólvora, la ceremonia oficial dispuso de un despliegue pirotécnico sin restricciones visibles.
Un balance en claroscuro
Cuando la última nota de la banda se apagó y los reflectores del escenario comenzaron a enfriarse, la Plaza de la República recuperó poco a poco su silencio. Los vendedores ambulantes levantaban sus puestos, los barrenderos iniciaban su recorrido entre vasos desechables y confeti, y los faroles del centro histórico proyectaban sombras largas sobre el pavimento mojado por la lluvia. En esa quietud de madrugada, la jornada que horas antes había reunido a miles de campechanos dejaba una estela de imágenes contradictorias que difícilmente podrían conciliarse en una sola narrativa.
La pirotecnia que durante varios minutos iluminó el cielo contrastaba con la campaña que desde la propia administración estatal busca reducir el uso de pólvora en las festividades culturales y religiosas, donde el estruendo de los cohetes forma parte de un lenguaje ritual que antecede a la Colonia. Las arengas que exaltaron a los héroes de la Independencia convivieron con el silencio de quienes, desde sus casas, optaron por no participar en el acto protocolario convocado desde redes sociales. El concierto gratuito que abarrotó el recinto demostró que la convocatoria musical podía reunir a multitudes que el llamado cívico no alcanzó a congregar con la misma intensidad.
Sobre el escenario principal aún se erguía la réplica del Ángel de la Independencia, aquella estructura que había generado opiniones encontradas desde su instalación y que ocupó un lugar central en la escenografía de la noche. A su sombra, la capital campechana amanecía con el recuerdo de una ceremonia que combinó el fervor patrio con el espectáculo, la solemnidad del protocolo con la ausencia de una parte de la ciudadanía, el gesto de reinserción social que devolvió la libertad a 43 personas con los cuestionamientos sobre el destino de los recursos públicos.
Al final, la noche del 15 de septiembre dejó un retrato complejo de una entidad que celebra su historia mientras debate sobre su presente, y que encuentra en la fiesta patria un espejo de sus propias divisiones.
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CRISTO NEGRO, 461 AÑOS COMO PILAR DE LA IDENTIDAD CAMPECHANA
La festividad dedicada al Cristo Negro, Señor de San Román, constituye una de las expresiones de religiosidad popular de mayor arraigo en Campeche. A lo largo de los años, esta celebración ha logrado articular actos litúrgicos y manifestaciones culturales que fortalecen los lazos comunitarios y la pertenencia a una historia compartida.

La imagen del Cristo Negro ha acompañado al pueblo campechano durante siglos, convirtiéndose en un símbolo de protección, esperanza y unidad. Su fiesta representa un espacio de encuentro donde convergen la fe, la memoria colectiva y la tradición heredada de generaciones anteriores. Los gremios, las familias del barrio y las autoridades eclesiásticas y civiles trabajan de forma coordinada para garantizar la continuidad de una celebración que se ha convertido en referente de la identidad campechana. La edición 461 de esta conmemoración reunió a miles de fieles en el barrio de San Román durante el 13 y 14 de septiembre, en una demostración de vitalidad que confirma el importante papel de esta devoción en la vida espiritual y cultural de la región.
Dos días llenos de actividades
La jornada del domingo 13 de septiembre inició con la recepción de la Virgen del Carmen en la capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicada en Montecristo. La imagen mariana arribó a las 15:30 horas y, una hora después, una procesión multitudinaria la acompañó por las calles 14, Allende y 10 hasta el Santuario Diocesano. El recorrido culminó con una eucaristía de bienvenida que marcó el inicio formal de las celebraciones.

Por la noche, la serenata dedicada al Cristo Negro reunió a agrupaciones musicales y solistas que ofrecieron sus interpretaciones en el atrio del templo. El evento, organizado por la Parroquia en coordinación con el Ayuntamiento, se extendió hasta la medianoche con la tradicional Misa de Gallo y las mañanitas entonadas por los asistentes, acompañadas de un espectáculo de fuegos artificiales.
El lunes 14 de septiembre, fecha que conmemora la llegada de la imagen a tierras campechanas en 1565, las actividades comenzaron a las 06:00 horas con las mañanitas. El momento culminante fue la Solemne Misa de Aniversario presidida por monseñor José Alberto González Juárez, obispo de la Diócesis de Campeche, ceremonia que incluyó el sacramento de la confirmación para jóvenes de la comunidad parroquial.
Al término de la celebración litúrgica se realizó la despedida de la Virgen del Carmen, que permaneció en el santuario durante las festividades. Un espectáculo pirotécnico cerró la jornada conmemorativa.
Los gremios, guardianes de la tradición
La festividad del Cristo Negro se distingue por la participación de agrupaciones laicales denominadas gremios, organizaciones voluntarias que desde la segunda mitad del siglo XIX se encargan de coordinar los actos devocionales y las manifestaciones de piedad popular. Estos grupos, herederos de las cofradías virreinales, sostienen una estructura que distribuye responsabilidades entre sus integrantes y garantiza la continuidad de las celebraciones.
El Gremio de Señoras del Santuario constituye una de las agrupaciones con mayor arraigo. Sus registros más antiguos datan de 1880. Entre sus filas es posible identificar hasta tres generaciones de mujeres que participan de forma conjunta, abuelas, madres e hijas. Ataviadas con el traje regional, las agremiadas recorren las calles del barrio al ritmo de la charanga durante la alborada, portando el estandarte que las identifica.

La agrupación desarrolló dos actividades durante la festividad. La noche del 13 de septiembre, la alborada partió desde la tradicional esquina del retiro, avanzando por las calles 16, Allende y 10 con el baile de jarana y la tradicional Cabeza de Cochino. A las 9:00 horas del día siguiente, el paseo del estandarte condujo a las integrantes desde la casa de su presidenta hasta el Santuario. Las señoras y señoritas lucieron el traje de campechanas, con vestidos multicolores de sarao y palmar que llenaron de vida el barrio. Al llegar al recinto sagrado, ofrecieron su danza frente al Cristo Negro.
Otro que tuvo participación en estos dos días de celebración fue el Gremio de la Industria Turística de Campeche, cuya alborada recorrió las principales calles del centro histórico. hasta el Santuario del Cristo Negro, Señor de San Román, para presentar su estandarte y depositar su ofrenda ante la imagen más venerada de Campeche. Desde el significado ritual de esta celebración, el gremio renovó su compromiso y agradeció las bendiciones recibidas, recordando que la devoción al Cristo Negro sigue siendo el sostén de muchas familias campechanas.
Al finalizar la participación del gremio Santuario fue reconocido como Miembro Fundador Afiliado de la Red Mundial de Turismo Religioso, un programa coordinado por Tourism and Society Think Tank. Sergio Palma Peniche, representante de la organización, entregó el documento a monseñor González Juárez en presencia de autoridades municipales y estatales. La incorporación permitirá difundir el valor patrimonial del templo y la herencia cultural que representa entre nuevos públicos, fortaleciendo su proyección como destino de turismo religioso.
Además de estos dos gremios, la festividad del Cristo Negro convoca a otras agrupaciones que participan en distintas jornadas de la celebración. Entre ellas destacan el Gremio de Panaderos, cuyos integrantes ingresan al templo cargando canastos con piezas de pan tradicional que posteriormente distribuyen entre los asistentes. El Gremio de Abastecedores, integrado por comerciantes del Mercado Pedro Sainz de Baranda, realiza su entrega de ofrendas el 21 de septiembre. Los Artesanos, fundados en 1892, mantienen una tradición que se remonta a la producción de piezas de arte sacro para el templo. Los Ferrocarrileros, establecidos en 1947, agrupan a trabajadores del extinto Ferrocarril del Sureste y sus familias. El Grupo de Colaboradores, surgido en 1979 como sucesor del Gremio de Marinos, coordina los rituales principales, incluyendo la bajada de la imagen, el paseo marítimo y la construcción del Trono.
La feria y sus sedes
La edición 2026 de las ferias de San Román y San Francisco se está desarrollando en las avenidas Fundadores y Francisco I. Madero, luego de que el Foro Ah Kim Pech fuera destinado a la construcción de un teatro. La alcaldesa Biby Rabelo de la Torre encabezó la inauguración conjunta, acompañada de funcionarios municipales y representantes de los gremios.
Durante el acto protocolario, la alcaldesa realizó el corte del listón y dirigió un mensaje a los asistentes. Señaló que la reubicación de las ferias respondió a una notificación emitida por el Gobierno del Estado, que informó de manera repentina que el recinto tradicional no estaría disponible. Rabelo de la Torre subrayó que la intención de dicha comunicación parecía orientada a responsabilizar a la comuna de una supuesta falta de capacidad organizativa. A pesar de reconocer que las avenidas no constituyen el espacio idóneo para albergar eventos de esta magnitud, enfatizó que la voluntad municipal se mantuvo firme para que las ferias se llevaran a cabo.

La edil hizo un llamado a la población a asistir, consumir en los comercios locales y disfrutar de las actividades religiosas y culturales dedicadas al Cristo Negro, símbolo de identidad y fe para los campechanos. También desmintió las versiones que circularon en redes sociales sobre una supuesta realización de las ferias en la Dársena, asegurando que existen documentos que acreditan que dicho lugar no cumple con las condiciones necesarias.
Desde el Gobierno del Estado, el titular de la Unidad de Comunicación Social, Walther Patrón Bacab, sostuvo que el Ayuntamiento lleva varios años al frente del municipio sin contar con un recinto propio para este tipo de eventos, omisión que, según su dicho, explica la necesidad de recurrir a la vía pública. Tras llamar a dejar de lado la confrontación y las diferencias políticas, expresó que no quieren confrontación y que quieren trabajar juntos para que el beneficiario sea el campechano, al considerar que la Feria de San Román representa una tradición que debe celebrarse en beneficio de la población.
Como parte del programa de la feria, se realizó la Carrera Pedestre de 7 kilómetros Señor de San Román, que reunió a alrededor de 420 corredores registrados. Kiara Elena Maldonado Santos y Erick Presuel Rodríguez se impusieron en las ramas femenil y varonil de la categoría Libre. La competencia incluyó categorías de discapacidad intelectual, parálisis cerebral, síndrome de Down y silla de ruedas, además de una prueba de marcha atlética de tres kilómetros.
Una herencia que exige continuidad
Mantener vivo al Cristo Negro, Señor de San Román, constituye una responsabilidad que compete a toda la sociedad campechana. La veneración que durante siglos ha acompañado al pueblo no se sostiene por sí sola. Requiere de manos que borden sudarios, de voces que entonen el himno, de pies que recorran las calles en procesión y de corazones dispuestos a transmitir lo aprendido. Los gremios, las familias del barrio y las autoridades eclesiásticas y civiles han entendido que la tradición no es un objeto que se guarda en una vitrina, sino una práctica que se renueva cuando se comparte. Conservarla significa garantizar que las próximas generaciones encuentren en ella un espacio de encuentro, un motivo de orgullo y una fuente de consuelo. Significa también reconocer que el patrimonio inmaterial de un pueblo se construye con la participación de quienes lo viven y lo sienten como propio. La edición 461 demostró que esta tradición mantiene su vitalidad y su capacidad para convocar a distintas generaciones en torno a un mismo sentimiento de fe y pertenencia. El Cristo Negro sigue siendo un símbolo que une a los campechanos y les recuerda su historia compartida.
El porvenir de esta devoción dependerá de la disposición de quienes hoy cargan los estandartes, bailan la jarana y se arrodillan ante la imagen para enseñar a los suyos el valor de lo heredado. No basta con asistir a las celebraciones. Es preciso asumir el compromiso de proteger los rituales, los relatos y los oficios que les dan sustento. Las nuevas generaciones tienen en sus manos la posibilidad de continuar una cadena que comenzó hace más de cuatro siglos y que ha resistido saqueos, persecuciones y transformaciones sociales. Ese legado merece ser cuidado con la misma entrega con la que los antiguos sanromaneros defendieron a su Cristo. La fe que sostuvo a los navegantes en alta mar, la que acompañó a las familias en tiempos difíciles y la que reunió a los gremios en torno a un mismo altar sigue teniendo sentido en el presente. Conservarla es honrar a quienes la construyeron y ofrecer a quienes vienen detrás un faro que ilumine su camino.
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CAMPECHE 2027: LA GUERRA SUCIA SE PROFUNDIZA
La “guerra sucia” en Campeche se profundizó durante septiembre de 2026. La confrontación verbal que ya era una constante en la política local se acentuó con las fiestas patrias y las semanas posteriores. A menos de un año de que arranque formalmente el proceso electoral que definirá la gubernatura en 2027, los episodios de ese periodo configuraron un escenario de desinformación, acusaciones cruzadas y ausencia de investigaciones formales. El resultado fue una percepción generalizada de manipulación.
Las camisas que nadie quiso reclamar
El primer episodio tuvo como objeto una prenda de vestir. Desde sectores afines al gobierno estatal se señaló a la estructura de Eliseo Fernández Montufar por repartir camisas y artículos promocionales con alusiones a la marca MOCI durante los eventos tradicionales de septiembre. La acusación sostenía que se trataba de posicionamiento encubierto para burlar las restricciones de fiscalización.

La opacidad del acto alimentó otra versión entre la ciudadanía y la militancia de Movimiento Ciudadano, que sostuvo que el gobierno estatal financió y distribuyó esas prendas de manera apócrifa para presentarlas ante las autoridades electorales como evidencia de actos anticipados de campaña y buscar la inhabilitación de candidatos opositores.
Nunca hubo investigación formal. El magistrado presidente del Tribunal Electoral del Estado (TEEC), Javier Ac Ordóñez, aclaró a mediados de septiembre que para que existiera una sanción real, las quejas debían encauzarse mediante un Procedimiento Especial Sancionador (PES) formalmente ante el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC). Movimiento Ciudadano se deslindó de la propaganda y acusó a Morena de fabricar la evidencia, pero no presentó denuncias ante el Ministerio Público ni formalizó la queja electoral. Sectores afines a Morena tampoco concretaron denuncias de fiscalización ante el órgano electoral.
El ‘Pablo Fest’ y la pasarela del oficialismo
A finales de agosto de 2026, Morena designó al alcalde de Carmen, Pablo Gutiérrez Lazarus, como su Coordinador Estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Campeche. El nombramiento lo perfiló como eventual cuadro principal a la gubernatura. Para respaldar ese movimiento, la estructura del partido organizó una asamblea multitudinaria en el Domo del Jaguar, bautizada popularmente como Pablo Fest.

El evento fue interpretado por sectores opositores como proselitismo adelantado. La presencia de presidentes municipales, diputados y funcionarios del gabinete estatal fue señalada por Movimiento Ciudadano como uso de recursos públicos para montar una pasarela política personal. A los asistentes se les distribuyeron camisetas con el lema Amor por Campeche y propaganda personalizada. Políticos locales denunciaron que la figura de coordinador de la defensa es un método para actuar al margen de los tiempos electorales estándar, pues al no solicitar explícitamente el voto, la reglamentación sancionatoria encuentra limitaciones para actuar. La oposición argumentó que mientras a los alcaldes opositores se les asfixiaba con recortes y auditorías, al aspirante del oficialismo se le otorgaba holgura para desplegarse territorialmente.
Biby Rabelo, el blanco de la presión
La tensión en la capital del estado se concentró en la alcaldesa Biby Rabelo. El punto álgido llegó cuando, durante una gira de supervisión en la comisaría de Samulá, un grupo de manifestantes encapuchados se presentó para agredirla verbalmente y amedrentarla. Medios de oposición y la estructura municipal denunciaron que el comisario del lugar, afín a Morena, promovió la presencia de esos grupos para desestabilizar el orden público.

La presión también tuvo eco en el terreno judicial. Tras una comparecencia inicial a finales de agosto, las diligencias promovidas por la Fiscalía Anticorrupción por supuestos desvíos en el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Campeche (SMAPAC) registraron constantes reprogramaciones hacia mediados de septiembre. El aplazamiento de las audiencias se debió a prórrogas concedidas a la defensa para el análisis de los tomos de la carpeta de investigación y a diferimientos en la agenda de las salas audienciales, mientras la alcaldesa denunció de manera reiterada una campaña de persecución con trasfondo político.
La seguridad, entre el discurso y las cifras
El clima de confrontación alcanzó también el discurso oficial sobre la seguridad pública. La gobernadora Layda Sansores San Román desestimó los señalamientos sobre un foco rojo de inseguridad. El 14 de septiembre, ante la difusión de audios que advertían sobre supuestas amenazas delictivas y que provocaron la cancelación preventiva de eventos masivos, la mandataria atribuyó esas alertas a una estrategia mediática de “guerra sucia”.
Para sectores de la población y medios locales, esa narrativa contrastó con la situación en las calles. Mientras la vocería estatal pedía ignorar las cadenas de alerta en redes sociales, los reportes oficiales de incidencia delictiva actualizados a septiembre de 2026 reflejaron que el estado acumulaba 53 homicidios en el periodo evaluado y una percepción de inseguridad ciudadana que se mantenía en niveles cercanos al 66 por ciento.
Un cierre sin expedientes
El saldo de septiembre de 2026 en Campeche fue un terreno político minado por la sospecha. Ninguna de las acusaciones cruzadas llegó a una investigación formal. De cara a 2027, cualquier manifestación pública en el estado es recibida con profundo recelo, y la ciudadanía observa con desconfianza un escenario en el que las instituciones electorales y judiciales parecen haber quedado relegadas frente al ruido de las redes sociales y los medios de comunicación.

