AGENCIAS
NUEVA YORK.- Comer 66 hot dogs en apenas 10 minutos parece una hazaña imposible para la mayoría de las personas, pero para Joey Chestnut representa un nuevo campeonato. El estadounidense conquistó su decimoctavo título en el tradicional concurso Nathan’s Famous de Coney Island, una competencia que también sirve para poner a prueba hasta dónde puede adaptarse el cuerpo humano a un esfuerzo extremo.
Aunque volvió a imponerse con claridad sobre sus rivales, Chestnut terminó por debajo de las 70.5 salchichas que consumió el año anterior y lejos de su récord mundial de 76, establecido en 2021. El propio campeón atribuyó esa diferencia a la intensa ola de calor que afectó la costa este de Estados Unidos, con temperaturas cercanas a los 38 grados Celsius y elevada humedad.
Los concursos de comida competitiva exigen una preparación física muy distinta a la que podría imaginarse. Los participantes entrenan para aumentar la capacidad del estómago, mejorar la velocidad al tragar y controlar la respiración, mientras intentan reducir al mínimo el tiempo dedicado a masticar. Durante la prueba, los panes suelen remojarse en agua para facilitar su ingestión.
Pese a ello, especialistas advierten que este tipo de competencias representa un enorme estrés para el organismo y puede provocar atragantamientos, vómitos, alteraciones digestivas e incluso complicaciones más graves, por lo que no debe intentarse fuera de un entorno controlado.
En la rama femenina, Miki Sudo conquistó su duodécimo campeonato tras consumir 38.75 hot dogs, ampliando su dominio en esta peculiar disciplina.
Celebrado desde 1972 frente al restaurante original de Nathan’s Famous, el certamen se ha convertido en una de las tradiciones más llamativas del verano estadounidense y en un ejemplo de cómo el entrenamiento puede llevar al cuerpo humano a realizar proezas que parecen desafiar sus propios límites, aunque no sin riesgos para la salud.

