12 agosto, 2026

ERRORES A LA HORA DE GOBERNAR

  • El cansancio, el hartazgo y el desgaste son resultado de la sobreexposición.
  • A partir del cansancio aumentan las bayas, el silencio, el escapismo y la mentira.
  • La sucesión en cadena de errores iniciales golpea lo más sensible de quien gobierna, que es su credibilidad.
  • La urgencia de reafirmar la “confianza” ciudadana crece cuando se cambia frecuentemente de opinión en temas importantes como las finanzas públicas, el cumplimiento de acuerdos “secretos” y la herencia política que se asume.
  • Otros errores comunes en los inicios son las “irrenunciables” hipotecas al Estado para poder “operar” la administración publica y la megacarga administrativa y la deuda a proveedores.
  • Fragmentar a las corrientes políticas es también otro error que se guarda bajo las alas de los tiempos iniciales.
  • Romper acuerdos y desestimar a los medios de comunicación solo anticipa el desastre y el descontrol en las frecuentes crisis gubernamentales. Intentar convertirlos en prensa militante solo los hará multiplicar por uno como siempre, y al final costará más caro.
  • No hacer la presentación publica de un plan de gobierno fuerte y documentado —ajeno a sueños guajiros— que garantice el buen gobierno, la seguridad, las expectativas y el rumbo, así como el ejercicio adecuado del poder en los temas que  atiende la agenda política del Estado.
  • No marcar, al menos en la percepción ciudadana, la separación de poderes no brinda confianza y en cambio lleva inmersa una simulada lucha contra la corrupción y la impunidad.
  • No solicitar al Congreso del Estado la observación profunda en la rendición de cuentas de la Fiscalía General del Estado sería otro error imperdonable, es decir, es imperativo saber cómo están la protección y la justicia para el pueblo (sabio y bueno).
  • Sería un error confundir el feminismo con el nepotismo o la equidad de género con la feminocracia.
  • Otro gran error sería cogobernar con el cónyuge o familiares cercanos.
  • Por último, no robar, no traicionar y no abandonar a nadie.
  • Un buen general no deja heridos atrás.
  • La expectativa es mucha. ¿Alcanzarán las sonrisas y la frivolidad para sostener la percepción del buen gobierno? ¿En qué momento los medios de comunicación harán su parte? ¿Amor con amor se paga, esa será la tónica? No entendimos.
  • No guardaremos el clásico silencio cómplice, pero brindaremos el beneficio de la duda. Se acabó el papel.

Related Post