WAHINGTON.- Nicolás Maduro sustituyó en 2013 como presidente de Venezuela al político latinoamericano más carismático del siglo XXI, Hugo Chávez, y sobrevivió por más de una década al frente de un país en crisis. Resistió a la peor crisis humanitaria y económica de la historia reciente de Venezuela, al éxodo de millones de venezolanos y a repetidas presiones de la oposición, organismos internacionales y otros países para ceder el poder ante denuncias de autoritarismo y erosión democrática.
No resistió, sin embargo, a una operación militar relámpago, de menos de treinta minutos de duración, la madrugada del sábado 3 de enero, en la que fuerzas estadounidenses lo capturaron junto a su esposa, Cilia Flores.
Su aprehensión y traslado a Estados Unidos, donde serán sometidos a juicio, se produce meses después de que la administración de Donald Trump incrementara la presencia militar en el Caribe y advirtiera sobre un ataque contra el gobierno de Maduro, al que acusa de estar vinculado al narcotráfico.
“Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido acusados en el Distrito Sur de Nueva York. Nicolás Maduro ha sido imputado por conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos”, anunció en X la fiscal general estadounidense, Pam Bondi.
“Pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”, añadió.
El operativo incluyó explosiones de gran magnitud, detonaciones constantes y el sobrevuelo de aeronaves militares en Caracas alrededor de las 02:00 horas. Vídeos difundidos por ciudadanos en redes sociales mostraron ataques a instalaciones estratégicas, entre ellas Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de Defensa y de la Academia Militar; la base aérea de La Carlota y el Cuartel de la Montaña.
A través de una publicación en redes sociales, el presidente estadounidense publicó la primera fotografía oficial de Maduro tras ser arrestado por fuerzas especiales del Ejército, donde se le ve esposado y vendado, con una botella de agua en las manos.
Trump señaló que la fotografía corresponde al momento en el que Nicolás Maduro fue llevado a un portaaviones de la Armada de EEUU, el USS Iwo Jima.
Así, de manera abrupta, concluyeron casi 13 años de Maduro en el poder, marcados por múltiples crisis y supervivencias constantes a momentos en que parecía estar en jaque.
Tras Hugo Chávez y el dictador Juan Vicente Gómez, quien murió en 1935, nadie, salvo Maduro, estuvo más años al frente de Venezuela.
EEUU, a cargo de la transición en Venezuela: Trump
En una rueda de prensa desde la Casa Blanca, el mismo sábado, Donald Trump aseguró que Washington “gobernará” Venezuela hasta que la Casa Blanca considere que puedan “hacer una transición segura”.
“Queremos paz, libertad y justicia para el gran pueblo de Venezuela, y eso incluye a muchos venezolanos que ahora viven en EEUU y quieren regresar a su país como su patria. No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela”, expresó Trump, quien agregó que su gobierno no va “a permitir que eso suceda”.
“No queremos tener que ver con la llegada de alguien más al poder y que se repita la misma situación que hemos vivido durante los últimos años. Así que vamos a gobernar el país”, reiteró, sin especificar cuánto tiempo anticipaba que tomaría dicha transición de poder.
Trump también ofreció una justificación para la intervención de Estados Unidos, afirmando que Venezuela estaba “albergando cada vez más adversarios extranjeros en nuestra región y adquiriendo armas ofensivas amenazantes que podrían poner en peligro los intereses y la vida de Estados Unidos”. Agregó que Venezuela usó esas armas la noche anterior a la incursión estadounidense.
“Todas estas acciones fueron una flagrante violación de los principios fundamentales de la política exterior estadounidense, que se remontan a más de dos siglos”, dijo Trump. “Ya no más”.
“Durante décadas, otras administraciones han descuidado o incluso contribuido a estas crecientes amenazas a la seguridad en el hemisferio occidental. Bajo la administración Trump, estamos reafirmando el poder estadounidense de una manera muy poderosa en nuestra región de origen”, dijo Trump, quien presumió el operativo como uno de los más grandes desde la Segunda Guerra Mundial. “Si hubieran visto lo que vi anoche estarían impresionados, fue un operativo impresionante. Ningún militar estadounidense fue herido y no perdimos ningún material”, añadió.
ONU: precedente peligroso; Sheinbaum condena intervención
El ataque estadounidense y la captura de Maduro provocó reacciones inmediatas a nivel internacional, entre ellas un pronunciamiento del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, quien advirtió sobre un “precedente peligroso” y expresó su preocupación por el respeto al derecho internacional.
En México, la presidenta Sheinbaum aludió a la Carta de la ONU, particularmente a su artículo dos, que exhorta a que los miembros de la organización internacional se abstengan de recurrir a amenazas o el uso de la fuerza en contra de la soberanía de un Estado. En un comunicado de la Cancillería, México se manifestó en contra de las acciones militares ejecutadas por Estados Unidos e instó a las Naciones Unidas a “actuar inmediatamente para contribuir a la desescalada de las tensiones, facilitar el diálogo y a generar condiciones que permitan una solución pacífica”.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, consideró desde su cuenta de X que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente venezolano han traspasado una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”.
El mandatario colombiano Gustavo Petro ordenó un despliegue militar y policial en la frontera con Venezuela, de más de 2,200 kilómetros e invitó “al pueblo venezolano a encontrar los caminos del diálogo civil y su unidad. Sin soberanía no hay nación. Es la paz el camino y el diálogo entre los pueblos es fundamental para la unión nacional. Diálogo y más diálogo es nuestra propuesta”.
Para Gabriel Boric, presidente de Chile, la “crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo, y el apoyo del multilateralismo, y no a través de la violencia, ni la injerencia extranjera”. En contraparte, su próximo sucesor, José Antonio Kast, quien asumirá el poder en marzo, expresó que la caída de Maduro es “una gran noticia para la región” porque su permanencia en el poder “expulsó a más de ocho millones de venezolanos y desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado”.
En las antípodas de las posturas adoptadas por los mandatarios de México, Colombia y Chile, los presidentes de Argentina, Javier Milei, y de Ecuador, Daniel Noboa, aplaudieron la intervención. “La libertad avanza. ¡Viva la libertad, carajo!”, posteó Milei en X. Noboa planteó que “a todos los criminales narco chavistas les llega su hora (…) Es momento de recuperar su país. Tienen un aliado en Ecuador”, dijo a través de la misma red social.
“Algo habrá que hacer con México”, advierte Trump
Previo a su rueda de prensa en la Casa Blanca, el sábado, Trump concedió una entrevista a la cadena Fox News, donde manifestó que algo se tiene que hacer con México, pues el país, aseguró, es gobernado por los cárteles de la droga y no por la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien en varias ocasiones le ha propuesto terminar con ellos.
“Algo habrá que hacer con México, le he preguntado muchas veces (a Sheinbaum): ¿Quiéres que acabemos con los cárteles?”, aseguró Trump.
Al ser cuestionado sobre si la operación llevada a cabo en Venezuela para detener a Maduro era un mensaje para México, luego de que el vicepresidente JD Vance dijera que “el tráfico de drogas debe parar”, Donald Trump señaló que tras los ataques en Caracas y la detención del presidente venezolano y su esposa Cilia Flores no buscaba ser un mensaje para la mandataria mexicana.
Dijo que habían sido muy amigables con Sheinbaum, sin embargo, aseguró que Sheinbaum estaba “muy asustada con los cárteles”, y que cuando le ha ofrecido ayuda contra los mismos, la respuesta ha sido: “No, no, por favor, señor presidente, no”.
“Tendremos que hacer algo, porque perdemos 300 mil personas, el número real podría ser 100 mil, pero son muchos, por las drogas. Drogas que vienen por la frontera sur. Algo tenemos que hacer con México”, expuso. (Con información de agencias / BBC / El País / Infobae)




