Aunque las autoridades municipales mantienen un programa de remoción de desechos en los cenotes urbanos de Cancún, no es más que un paliativo, por la carencia de un plan de manejo que aporte soluciones concluyentes a una problemática ambiental de extrema gravedad que impacta la salud pública
SALVADOR CANTO / EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE EL DESPERTADOR DE QUINTANA ROO
A cinco años de la implementación del programa de limpieza de cenotes urbanos en Cancún por las autoridades municipales, los resultados son poco alentadores. Ni la apariencia ni la salud ambiental de estos cuerpos de agua han mejorado significativamente, debido a que estas acciones solo abordan aspectos superficiales, sin atender el trasfondo de una problemática grave que avanza hacia un inminente riesgo de salud pública, por los altos niveles de contaminación y la acumulación de desechos, consecuencia de un crecimiento urbano descontrolado, una gestión inadecuada de residuos y el desconocimiento sobre la importancia de estos ecosistemas.

Especialistas de la Unidad del Agua en Cancún del Centro de Investigación Científica de Yucatán A.C. (CICY) señalan que si bien la salud de los cenotes urbanos de esta ciudad es variable, ya que algunos están en condiciones más aceptables que otros, desde el punto de vista ambiental lo que se debe tener en cuenta son los posibles riesgos a la salud pública, porque una buena parte de ellos muestran efectos de agua residual no tratada, lo que puede constituir un foco de infecciones que pone en riesgo la integridad de los habitantes.

De hecho, no hay en marcha ningún plan de manejo ambiental para resolver el tema del drenaje pluvial y sanitario que adolece la ciudad de Cancún, pues no todas las regiones y/o supermanzanas tienen o están conectadas al drenaje, ya que históricamente se les ha permitido el uso de fosas sépticas o, en su caso, conectan tuberías al cenote más cercano como ocurre principalmente en las colonias irregulares, lo que abona directamente a que los cenotes sigan en constante contaminación.
Este deterioro no solo afecta la biodiversidad y el equilibrio ecológico, sino que también representa un exponencial riesgo sanitario, porque se expone a la población a enfermedades infecciosas, como plantea la propia Dirección de Salud Municipal de Benito Juárez, cuyo titular reconoció durante una entrevista con el Equipo de Investigación de El Despertador de Quintana Roo que han identificado algunos cenotes que históricamente han sido utilizados como tiradero, donde la gente deposita basura doméstica, cacharros, colchones, muebles viejos y también se vierten aguas residuales, lo que convierten el tema en un latente problema de salud pública.

La contaminación que hoy padecen los cenotes urbanos de Cancún pone en evidencia la necesidad urgente de acciones concluyentes por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno, que vayan más allá de programas paliativos de limpieza, sino que se ejerzan medidas concretas que ayuden a un verdadero rescate y conservación, como asegurar que todas las regiones tengan drenaje sanitario, que ya no se permitan descargas directas a los cenotes y que se supervise que los talleres mecánicos posean contendedores adecuados para al manejo de aceites, pues se estima que una sola gota puede contaminar entre mil y un millón de litros de agua, debido a que el aceite es insoluble en agua y no se evapora, por lo que forma una capa sobre la superficie que impide el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, lo que puede crear un daño irreversible en los ecosistemas.
Cabe destacar que tan solo en la zona urbana de Cancún el gobierno municipal ha detectado 51 cenotes, 25 de ellos ubicados en espacios y áreas públicas, pero existen muchos más en el interior de predios particulares, que no han sido contabilizados.
Limpieza de cenotes es apenas un paliativo: CICY
El investigador Eduardo Cejudo Espinosa, de la Unidad del Agua de Cancún del Centro de Investigación de Ciencias de Yucatán (CICY), considera que, si bien el programa de intervención de cenotes urbanos sigue haciendo la remoción de residuos sólidos y un poco de retiro de vegetación, “no sabemos qué impacto va a tener, pero suponemos que va a ser positivo, porque al quitar la influencia de residuos que no deben estar ahí, es probable que por sí mismo se empiecen a recuperar poco a poco”.

Sin embargo, aclara que se desconoce si en este momento está funcionando con la magnitud que se esperaba.
Ante este panorama, advierte: “Consideramos que los siguientes pasos deberían ser identificar que no haya escurrimientos de las calles, que también arrastran otros residuos y asegurarse de que la zona tenga conexión completa al drenaje, es decir, que todas las viviendas tengan su drenaje sanitario correctamente porque, justamente, residuos de aguas residuales son los que más se encontraron en las pruebas científicas que se han hecho”.
El CICY en Cancún lleva varios años realizando estudios sobre los cenotes en la ciudad, pero en el 2019 se involucró plenamente en el denominado “Programa de Saneamiento e Integración Social de Humedales de Agua Dulce”, lo que le ha permitido conocer con mayor detalle las condiciones actuales de estos milenarios ecosistemas acuáticos.

En ese contexto, elaboraron una “Tarjeta de reporte de cenotes urbanos de Cancún”, la cual fue compartida con el Equipo de Investigación de El Despertador de Quintana Roo. En dicho documento se señala que, si bien algunos se encuentran en buenas condiciones, otros presentan serios problemas ambientales.





Desde el punto de vista de los riesgos a la salud, el informe advierte que una buena parte de los cenotes muestra signos de contaminación por aguas residuales no tratadas, lo cual constituye un problema de salud pública, dado el riesgo significativo que representa la exposición a aguas contaminadas con materia fecal u otros agentes nocivos.
Apenas 12 cenotes evaluados, de un total de 51 identificados
Investigadores del CICY han realizado pruebas científicas y de laboratorio en 12 cenotes urbanos considerados prioritarios, de un total de 25 ubicados en áreas públicas. Entre estos destacan el cenote de Rancho Viejo, el Parque de la Región 68, el cenote de la Región 225, el cenote de la Región 230, el cenote de la Región 100 (caverna), el cenote del Parque de la Región 100, el cenote de la Región 97 (Glorieta Chichén Itzá y Chac Mool), el cenote de la Colonia Avante, el humedal de la Escuela Secundaria General Cecilio Chi (Región 510), y los cenotes de las regiones 523, 524 (Parque de Andalucía III) y el Parque Ecológico Estatal Kabah.
El informe señala indicios de fecalismo humano y no humano al aire libre, cuyos desechos son arrastrados hacia los cenotes. También se reporta la presencia de fallas o conexiones deficientes al drenaje, además de fosas sépticas en malas condiciones.

A pesar de estas circunstancias, algunos cenotes, como el de la Región 225, continúan siendo utilizados para actividades recreativas. Esto representa un alto riesgo para la salud, ya que, aunque no se ingiere directamente el agua, la exposición o una ingestión accidental potencializa el riesgo a la salud pública. Además, se ha reportado que algunos vecinos bombean agua de este cenote para su uso en otras actividades.
El reporte detalla que los estudios incluyen parámetros como calidad del agua, presencia de metales tóxicos (aluminio y zinc), biodiversidad y estado trófico, que mide los niveles de nutrientes en el agua. Estos análisis han revelado que muchos cenotes no cumplen con los límites máximos permisibles de calidad de agua establecidos para la protección de la vida en agua dulce, especialmente en cuanto a oxígeno disuelto y nitrógeno amoniacal.

Se ha identificado que el 74% de los cenotes urbanos están en condiciones regulares o malas debido a la contaminación, que incluye la acumulación de residuos sólidos y químicos. Particularmente, el cenote ubicado en la Escuela Secundaria Cecilio Chi presenta niveles alarmantes de metales pesados, lo que implica un riesgo significativo tanto para la salud pública como para el medio ambiente.
No obstante, el informe también subraya la capacidad de recuperación de estos cuerpos de agua, los cuales aún desempeñan funciones ecosistémicas cruciales como la regulación hídrica, el hábitat para fauna y el reciclaje de nutrientes.
Entre las recomendaciones emitidas se encuentra la necesidad de realizar desazolves periódicos, limpiar los cenotes, instalar señalización adecuada y garantizar que las viviendas y negocios cercanos estén correctamente conectados al sistema de drenaje, que se eviten fugas y eliminar el uso de fosas sépticas, que en muchos casos han estado conectadas a cavernas y cenotes.
En las limpiezas realizadas hasta la fecha, se han retirado desechos como llantas, autopartes, botes de aceite automotriz (presumiblemente provenientes de talleres mecánicos cercanos), armazones de refrigeradores, lavadoras, plásticos, animales muertos, entre otros.
El Despertador de Quintana Roo toma muestras de agua de cenotes
En el marco de su compromiso con la defensa del medio ambiente, contenido en el decálogo de nuestro ideario editorial, el Equipo de Investigación de El Despertador de Quintana Roo realizó un recorrido por siete cenotes ubicados en áreas públicas de la ciudad de Cancún. De estos, cinco se encontraban en condiciones deplorables, llenos de basura tanto en el exterior como en su interior.

Durante este recorrido se tomaron diversas muestras de agua que han sido enviadas a pruebas de laboratorio para determinar con precisión el nivel de contaminación y una vez obtenidos los resultados, serán dados a conocer públicamente.

Durante el recorrido y con el apoyo de nuestro dron, el Despertadrón Halcón, se captaron imágenes aéreas que evidencian la gran cantidad de viviendas alrededor de los cenotes. Esto sugiere un grave riesgo ambiental, dado que muchas de estas casas no cuentan con conexión al drenaje sanitario.

Un ejemplo destacado es el cenote de la Región 100, ubicado sobre la avenida Puerto Juárez –mejor conocida como “Talleres”–, entre las calles 121 Norte y 119. Según reportes de la última limpieza realizada por las autoridades municipales, en este lugar se rescató un cocodrilo hembra (Crocodylus acutus) de 1.8 metros de longitud. Sin embargo, actualmente, el cenote vuelve a estar lleno de basura.

En los alrededores y en el interior del cenote se encontraron latas de cerveza, plásticos, unicel y filtros de aceite automotriz, estos últimos altamente contaminantes. También se observaron tubos de PVC rotos, que anteriormente habrían estado conectados para permitir que las aguas residuales de algunas viviendas o negocios se descargaran directamente en una de las cavidades del cenote.
El cenote de la Región 225, utilizado con fines recreativos y como fuente de agua que es extraída por vecinos para diferentes actividades, presenta una situación similar. Está rodeado de basura y hasta de animales muertos, mientras que, a pocos metros, opera un taller de mototaxis en el área pública.

Aunque se ha registrado que las autoridades han realizado operativos de limpieza, estos no parecen ser suficientes, ya que las condiciones de descuido continúan siendo evidentes, ante el desinterés de los vecinos por preservar estos espacios.
Otro caso preocupante es el cenote en la entrada a Rancho Viejo, en la intersección con el Arco Norte. Este se encuentra en grave riesgo debido a la construcción de un supermercado en parte del predio. El área destinada al estacionamiento, que ya ha sido rellenada, incluye declives diseñados para que el agua de lluvia fluya directamente hacia el cenote, con lo que se superará la capacidad de absorción natural del suelo, agua que además arrastrará consigo toda clase de desechos, incluida la posibilidad de heces fecales de perros que contaminan con bacterias coliformes, transmisoras de enfermedades.

Además, la constructora realiza trabajos en los alrededores del cenote bajo el supuesto de habilitar un parque, pero esto no garantiza la mitigación del daño ya causado a este importante espacio natural.



Reconoce autoridad municipal el potencial riesgo de salud pública
Héctor González Rodríguez, director de Salud Municipal de Benito Juárez, reconoció que, si bien mensualmente se realizan brigadas de limpieza en micro tiraderos al aire libre y cenotes en colaboración con otras dependencias municipales y estatales, algunos ya se han convertido en focos rojos que pueden representar un riesgo de salud pública debido a la contaminación que presentan.

“Tenemos algunos identificados que la gente históricamente ha utilizado como tiradero, llegan y depositan basura doméstica, cacharros, colchones, muebles viejos y, desde luego, en esas condiciones es un problema latente de salud pública, porque independientemente de las enfermedades transmitidas por vectores, tenemos zoonosis que son enfermades transmitidas por animales porque hay roedores, insectos, materia orgánica en descomposición y es un problema latente de salud pública por las enfermades infecciosas intestinales, respiratorias y todo lo que nos podamos imaginar de estos depósitos clandestinos”, afirmó.

Según el último reporte de la Dirección de Ecología, durante las 24 jornadas de limpieza realizadas en 2024 se retiraron más de 32 toneladas de basura de los cenotes y sus alrededores.
Necesario proyecto para conexión al drenaje sanitario: Ecología
Al participar en la última jornada del año de limpieza de cenotes urbanos en Cancún, en el fraccionamiento La Joya, el pasado viernes 6 de diciembre, el director municipal de ecología, Fernando Haro Salinas, admitió que el crecimiento permanente de la ciudad desde hace varios años ha abonado a que los cenotes urbanos cada vez registren una mayor carga de contaminación, pues muchas zonas carecen aún de conexión al drenaje sanitario.

“Estamos conscientes de que hay un tema ahí y de que tenemos que echar a andar algún programa para conectar las viviendas al drenaje, ya nos hemos reunido con la organización Centinelas del Agua para establecer un proyecto, comenzando con colonias que recientemente fueron regularizadas como Sacbé y la Noria, para evitar que sigan las descargas de aguas residuales al manto acuífero”, explicó.

Reconoció que, de no tomar medidas al respecto, pronto se corre el riesgo de que exista un problema grave de salud pública, pues recordó que “muchas veces el agua de los cenotes se utiliza para actividades humanas y, entonces, tenemos que evitar que se convierta en un tema de salud y por eso estamos poniendo manos a la obra”.
Dijo que para el año 2025 se buscará establecer algún mecanismo para que los dueños de propiedades en donde se ha detectado la existencia de cenotes, a través del diálogo, accedan a que se ingrese en ellas para la toma de muestras y la verificación del estado en que se encuentran.
Finalmente, subrayó que hay que hacer conciencia todo el tiempo entre la ciudadanía, porque “la verdad es que vamos, limpiamos un cenote, regresamos y en un año está igual o peor de contaminado”.
“Si no entendemos que los cenotes son importantísimos para todo el sistema hídrico de nuestra ciudad y de toda la Península de Yucatán, porque hay que recordar que todos los ríos subterráneos están conectados, desde luego que se corre el riesgo de un serio problema de salud pública”, remató.
Alerta grave en Yucatán se extiende a Quintana Roo
Desde hace varios años, diversas organizaciones han alertado sobre la grave contaminación en los cenotes de Yucatán. Este problema tiene dos causas principales: las granjas porcícolas y la construcción desmedida de viviendas, ambas con un impacto negativo significativo.

Se estima que alrededor del 70% de los aproximadamente 2,100 cenotes documentados en Yucatán están contaminados con basura, agroquímicos y desechos provenientes de granjas, según el arqueólogo Sergio Grosjean Abimerhi, presidente de la Fundación Grosjean y promotor de la limpieza de estos cuerpos de agua.
Grosjean señala que, además de estas fuentes de contaminación, existe una falta de cultura y conciencia entre la propia población yucateca, pues no solo no se cuidan estos recursos naturales, sino que muchas personas contribuyen activamente a su deterioro al arrojar todo tipo de desperdicios y basura, incluyendo llantas, plásticos, medidores de luz, y electrodomésticos como estufas, lavadoras y refrigeradores.
El arqueólogo también explicó que, de las pruebas de calidad del agua realizadas por su organización en distintos cenotes, el 80% han mostrado algún grado de contaminación. “Esto nos habla de una problemática grave”, afirmó.
De acuerdo con un artículo de National Geographic sobre los cenotes, científicos de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) aseguran que todos estos cuerpos de agua están intercomunicados entre sí, integrando el Gran Acuífero Maya, una vasta y crucial reserva que es la única fuente de agua dulce para abastecer a la población de Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Por ello, el daño que se le inflija a uno impacta en los demás y, así, en el equilibrio de los demás ecosistemas de la Península de Yucatán.
Ruta de los Cenotes, bajo contaminación constante
Puerto Morelos está enfrentando problemas significativos de contaminación debido a diversas causas y uno de los factores principales es el vertido aguas residuales.

Grupos ambientalistas han denunciado el vertimiento ilegal de aguas negras por parte de empresas que operan sin regulación y que han afectado gravemente el acuífero subterráneo.
Otra amenaza significativa proviene de la proliferación de basureros clandestinos, que representan un peligro directo para los mantos acuíferos y el sistema arrecifal costero. Este problema se agrava con el desarrollo desordenado en la zona, impulsado por la venta de terrenos en áreas de conservación, muchas veces sin una regulación adecuada.
Para los mayas, los cenotes eran sagrados
La Península de Yucatán es una de las regiones kársticas más importantes de México, es decir, donde el subsuelo está compuesto por rocas solubles como calizas, dolomitas, mármoles, yeso y sal.

En esta zona, a lo largo de la historia, los procesos de disolución de estas rocas por el agua han dado lugar a un gran número de cenotes, un término que procede de la palabra maya ts’onot, que significa “abismo”, “profundidad”; también está el término ts’ono’ot, caverna con agua depositada, receptáculo de agua profunda (Diccionario Maya, 2001).
Para la cultura maya, los cenotes eran considerados sitios sagrados y fuente de vida, pues además de proporcionar el líquido vital fungían como una entrada hacia el mundo de los muertos, el Xibalbá, y un centro de comunión con los dioses.
El Despertador de Quintana Roo propone al Congreso del Estado el uso obligatorio (no recaudatorio) de BIODIGESTORES, para atenuar el asedio y daño al equilibrio biológico, sobre todo en los fraccionamientos de los municipios en los que no existe o está en proyecto la construcción del drenaje pluvial y sanitario… ¡Antes de que sea demasiado tarde!

Riesgos de que no se protejan los cenotes
– Contaminación y sus consecuencias
El crecimiento urbano y turístico desenfrenado en Cancún y sus alrededores ha llevado a un alarmante nivel de contaminación en los cenotes y entre las principales causas se encuentran las descargas de aguas residuales, crecimiento desmedido de la ciudad, cientos de asentamientos irregulares que carecen de drenaje.
– Riesgos para la salud pública
La contaminación de los cenotes puede provocar brotes de enfermedades como gastroenteritis, infecciones de piel y problemas respiratorios al estar en contacto con agua contaminada.
– Problemas a corto, mediano y largo plazo

Corto plazo: Pérdida de calidad del agua y cierre de cenotes para actividades recreativas debido a la contaminación visible y el mal olor.
Mediano plazo: Afectación de la biodiversidad y disminución de las poblaciones de fauna acuática, así como un impacto negativo en la imagen turística de la región.
Largo plazo: Destrucción irreversible de los sistemas acuíferos, colapso de ecosistemas interconectados y una crisis de abastecimiento de agua dulce para las comunidades locales.
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Al ser los cenotes ecosistemas únicos y reservas naturales de agua dulce, es necesario actuar ahora para evitar daños irreversibles y garantizar que estas maravillas naturales sigan siendo un recurso para las generaciones futuras. Para ello, se propone:
1.- Fortalecer la regulación ambiental
Como propuesta específica, se debe crear un reglamento estatal para la protección de cenotes, en donde se sancione penalmente a quien vierta aguas residuales, basura o cualquier otro objeto contaminante.
Que se apliquen las leyes existentes para garantizar que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realice inspecciones regulares y sancione violaciones ambientales
2.- Gestión adecuada de residuos
Construcción de rellenos sanitarios: Evitar los basureros clandestinos mediante la implementación de rellenos sanitarios bien ubicados y operados.
Educación y conciencia: Promover campañas de concienciación para que los habitantes y turistas entiendan los impactos de sus desechos en los mantos acuíferos.
3.- Control del desarrollo urbano
Planeación territorial: Regular las actividades de construcción y fraccionamiento, para limitar el impacto ambiental.
Monitoreo de descargas: Implementar sistemas de vigilancia para evitar que empresas viertan aguas negras ilegalmente.
4.- Mejorar la infraestructura
Plantas de tratamiento de aguas residuales: Construir y garantizar la operación de plantas de tratamiento adecuadas para el manejo de aguas residuales en la región.

