Héctor Cobá*
La parsimonia y un rostro impertérrito son parte de él, magnificente conjugador de la historia, del diarismo y el periodismo cultural, nombre que resalta entre los hacedores del reporterismo-periodismo cultural mexicano.
Invitado inevitable a ferias nacionales e internacionales y presentaciones de libros, los suyos junto a su hebdomadaria columna, escrita desde hace más de 35 años, muestran el porqué.
Todo el conjunto de letras, palabras, frases, oraciones y páginas escritas hablan suave de él, similar a su tenue voz.
Todo hace que el pergeño impúdico de estas líneas lo considere el último santón del periodismo cultural en México, a sus siete décadas de existencia y de leerlo un tiempo que rebasa los 30 años.
Él sólo un té. El que signa, una Victoria en tarro y con bigote (se le enseña al mesero como servirla, inclinar tarro o vaso frío, 70 por ciento del contenido así, pegado a la “pared”; se endereza el recipiente y de la boca de la botella sale el chorro para coronar y aparecer un bigote —la espuma blanca—, al menos de dos centímetros de alto), más una torta cubana; de postre, exquisito pan de elote acompañado de un café americano en el histórico Café La Habana, en la calle de Morelos con Bucareli, en el centro de la Ciudad de México/CDMX. Dos días antes de recibir el Premio Nacional de Periodismo 2025 del Club de Periodismo de México, el pasado 20 de marzo; donde el fotógrafo de lujo para este premiado fue el poeta en lengua maya Jorge Miguel Cocom Pech, cuya obra ya es traducida a varios idiomas.
Nuestro personaje, interesado en el lugar de residencia, Cancún, busca aclarar la duda de ¿cómo está el quehacer periodístico en Quintana Roo? A la que se dio algunas respuestas, salpicadas de alusiones de otros temas, no menos interesantes, las que, al parecer, sólo aclaró un poco la interrogante…
Don José Luis Martínez S /(Distrito Federal hoy Ciudad de México, 1955)/ es la eminencia. Autor del libro Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022), quien publica su columna “El Santo Oficio” cada sábado en el periódico Milenio.
El Santo Oficio también es un libro, publicado en 2013 “con el apellido”: periodismo, literatura y cultura popular, de precio 220 pesos (oferta y descuento del 50 por ciento) en la librería de la Ciudadela/CDMX.
Otro texto del prolífico periodista es El día que cambió la noche. Memorias de un noctámbulo en la Ciudad de México, imposible de conseguir, en 2024, a pesar de preguntar en cuatro librerías juntas, en lo que queda de El Sótano Alameda, Gandhi, Porrúa y otra de nombre olvidado, en la avenida Juárez, muy cerca del centenario Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, los Zapatas-humanos de oro y el Hemiciclo a Juárez, en medio de cientos de caminantes; en cambio el reportero campechano especializado en cultura y espectáculos Martín Serrano, a quien se le comentó la existencia del título, sí consiguió el tomo respectivo en la librería Dante, sito en la ciudad de Campeche.
En el primer encuentro con este aprendiz de reportero de cultura, se le comenta a don José Luis S le voy a decir lo que pienso de usted: “usted, para mí, es, lo considero, el último santón del periodismo cultural mexicano”. En su rostro sin gesto, uno lo ve entre impertérrito y lleno de parsimonia.
La plática toma otros rumbos, recuerda que alguna vez impartió talleres de periodismo en Chetumal, y recordó conocer al poeta, ensayista y escritor Agustín Labrada; de la península (de Yucatán) manifiesta saber del narrador Carlos Martín Briceño; por cierto, colaborador del periódico Milenio.
Quién sabe cómo brinca el intercambio de ideas hacia el infrarrealismo; movimiento poético de vanguardia, disidente cultural, nacido en 1975, en la CDMX. Sí, en el Café La Habana, entre los que participó José Vicente Anaya —quien firma tomó café con él, en el bebedero desaparecido de la librería El Parnaso de Coyoacán, a la que se acudió citado por el poeta Sergio Mondragón, cofundador y codirector de la revista de poesía El corno emplumado—; después de tantas vueltas, escritas, se regresa a la tertulia de dos y de muchos temas, se regresa al infrarrealismo y se le expone que en Puerto Morelos está una mujer cercana a ese movimiento cultural. Rápido espeta ¿quién? Respondo: Pita Ochoa.
Escritora, cineasta, antropóloga, activista, promotora cultural, docente. Su obra abarca distintas disciplinas y temáticas: poesía, ensayos, artículos, guiones audiovisuales, documentales, donde aborda historia, cultura, cine, política, género, cosmovisiones indígenas, entre otros asuntos.
Ha publicado ensayos y artículos sobre antropología, etnografía, cultura política, antropología visual, género y medios de comunicación en publicaciones especializadas: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), y Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), entre otros.
Alude un dato histórico, el ensayista, narrador y poeta Juan Cervera Sanchís fue el descubridor de los infrarrealistas en México; añadido del reportero visitante: cuya cabeza visible es Roberto Bolaño, autor de la novela Los detectives salvajes.
Antes mencionó que enfrente del Café La Habana existió un lugar —caído en el terrible temblor de 1985— donde compraban unos sabrosos pasteles árabes, que les permitían introducir al bebedero del oscuro néctar y cálido líquido.
Sobrio pero preciso con el dato histórico recordó que, en la mesa, a la izquierda de la entrada del Café La Habana, se sentaba el poeta, periodista y narrador Renato Leduc, acompañado de Vicente Ortega Colunga, quien, a la larga, sería su jefe, en la revista Su otro yo.
Ahí mismo, Don Jesús Martínez “Palillo” iba a tomar el negro brebaje con su esposa Lupita y algunos amigos como “El Pelón” Carlos Estrada Lang, periodista y papá de la productora de Televisa Carla Estrada, antes de irse a trabajar a la Carpa México, en Paseo de la Reforma Norte.
Antes de que se retire a la plena actividad, lo agarra uno “cansado”, se le pide su dedicatoria para el ejemplar de (2005) La vieja guardia, Protagonistas del periodismo mexicano, por cierto, presentado, por primera vez, al público en el Club de Periodistas de México. Dedicatoria más que generosa y elogiosa.
Del lado contrario, suave exige su dedicatoria en el texto editado por el poeta-ensayista y narrador Mauricio Ocampo, en su editorial ATZ: El periodismo cultural de Quintana Roo, entre el espacio digital y lo impreso.
Incluso en algún momento hojeó la ópera prima del narrador del encuentro SED de chela y HAMBRE de botana. Crónicas de la vida culinaria en el Caribe mexicano.
Quedan pendientes escribir lo aquí leído, y una entrevista a un personaje de la cultura de Quintana Roo… (Fotos Héctor Cobá).
*(Campeche, 1960) Es reportero de cultura desde 1986; recibió el Premio Nacional de Periodismo 2025 del Club de Periodistas de México, en la categoría Divulgación del patrimonio cultural en medio digital; y en 2024, el XX Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón por artículo de fondo.
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