6 septiembre, 2026

Chucho Pinto, el maestro de la música tropical que conquistó el mundo

Al frente de su grupo Los Kassino, el músico, compositor y arreglista campechano revolucionó el género con complejos arreglos musicales y una impecable dirección orquestal; su legado sigue vigente a través de sus canciones y de generaciones de artistas formados bajo su escuela

Sergio Masté

Jesús Augusto Pinto Moreno, mejor conocido como Chucho Pinto, fue un artista que convirtió el género tropical en sinónimo de elegancia, calidad musical y orgullo campechano. Pianista, compositor, arreglista y director de orquesta, fue el creador de un sonido que marcó a varias generaciones y colocó a Campeche en el mapa de la música popular.

Nacido en 1942, Chucho Pinto inició su carrera a los 14 años tocando en los hoteles López y Baluartes de la capital campechana. Su talento lo llevó muy pronto a destacar en el ámbito musical y, tras una etapa con Los Socios del Ritmo, regresó a su tierra para fundar, el 3 de mayo de 1968 en Sabancuy, la agrupación que cambiaría la historia de la música tropical: Los Kassino de Chucho Pinto.

El nombre surgió de los casinos donde el joven músico ofrecía sus primeras presentaciones. Con el paso del tiempo, aquella orquesta se convertiría en una de las más importantes del país, pionera del sonido conocido como “chunchaca”, un estilo que fusionó la cumbia con arreglos sofisticados y una interpretación impecable.

Durante las décadas de los 70 y 80, Los Kassino de Chucho Pinto conquistaron la radio, la televisión y los principales escenarios de México, además de realizar exitosas giras por Estados Unidos, Centro y Sudamérica. Temas como “El Fiestón”, “Quién Será”, “La Escoba”, “El Mandarín”, “La Calle del Delfín Azul”, “Cumbiambero”, “Toma Toma”, “El Galeón Español”, “La Negra Chabela”, “Juana la Cubana”, “Cumbia de Sal y Azúcar” y “Silverio Pérez”, entre muchos otros, se convirtieron en auténticos himnos para los amantes de la música tropical.

Clase y elegancia al género tropical

Más allá del éxito comercial, Chucho Pinto fue reconocido por imprimir clase y elegancia a un género que elevó con complejos arreglos musicales y una impecable dirección orquestal. Su calidad como concertista y compositor le permitió recibir innumerables reconocimientos a lo largo de más de 55 años de trayectoria, entre ellos el prestigioso Premio San Francisco de Campeche, máximo galardón cultural del estado.

Su legado también quedó reflejado en la formación de nuevos talentos. Músicos como Leo García, José Juan Hernández, Daniel Villalobos y Jorge Lara, entre muchos otros, reconocen al maestro campechano como un formador excepcional, cuya disciplina, liderazgo y calidad humana dejaron una profunda enseñanza.

Leonardo García Capistrán recordó a Chucho Pinto como “un señorón en toda la extensión de la palabra”, destacando no sólo su enorme talento musical, sino también el respeto y compañerismo que fomentó dentro de su agrupación. Incluso antes del fallecimiento del maestro, Leo García le rindió homenaje grabando un disco con 20 de los éxitos más representativos de Los Kassino.

El “Marqués de Sabancuy”

El 30 de abril de 2016, Chucho Pinto partió físicamente, pero dejó un patrimonio musical que continúa vivo. La agrupación sigue recorriendo escenarios interpretando los temas que hicieron historia, mientras nuevas generaciones descubren la riqueza de un repertorio que sigue poniendo a bailar al público.

Además, su obra ha sido reconocida con homenajes de gran nivel, como el concierto sinfónico realizado junto con la Orquesta Sinfónica de Campeche en el Teatro Francisco de Paula Toro, demostrando que sus composiciones trascienden géneros y generaciones.

Para Campeche, Chucho Pinto no fue solamente un músico exitoso. Fue un embajador cultural, un creador que siempre presumió con orgullo su tierra y un artista que convirtió el nombre del estado en sinónimo de excelencia musical. A una década de su partida, el “Marqués de Sabancuy” continúa siendo una de las figuras más grandes que ha dado la música tropical mexicana y un referente cuyo legado permanece intacto en cada acorde de Los Kassino de Chucho Pinto.

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