TÚNEZ.- El ciclón Harry, que azotó el Mediterráneo en enero de 2026, podría haber expuesto restos de la antigua ciudad romana de Neápolis, ubicada en la actual región de Nabeul, noreste de Túnez. La tormenta, con vientos intensos, marejadas y aumento del nivel del mar, erosionó la arena de algunas playas y dejó al descubierto bloques de piedra, fragmentos de paredes y columnas que parecen pertenecer a estructuras históricas sumergidas durante siglos.
Neápolis fue un importante centro costero bajo el dominio romano, conocido por su producción de garum, la salsa de pescado fermentada que se comercializaba en todo el Imperio. Investigaciones subacuáticas realizadas desde 2017 habían identificado calles pavimentadas, tanques para garum y complejos monumentales, reflejando la relevancia económica y estratégica de la ciudad. Se presume que gran parte de Neápolis quedó sumergida tras un terremoto y tsunami en 365 d.C., que devastó amplias zonas del norte de África.
Tras el paso del ciclón, residentes y trabajadores del litoral notaron fragmentos arquitectónicos que no correspondían a construcciones modernas, especialmente en la zona de Sidi Mahrsi. Aunque no se ha confirmado científicamente su pertenencia a Neápolis, la similitud de las técnicas constructivas y la ubicación geográfica hacen de esta hipótesis una posibilidad plausible. Las autoridades arqueológicas tunecinas han pedido prudencia mientras se realizan análisis detallados para determinar la cronología y función de los materiales.
El hallazgo también resalta la fragilidad del patrimonio costero frente a fenómenos naturales y el impacto del cambio climático en la erosión de yacimientos arqueológicos. La exposición de estos restos muestra cómo procesos naturales pueden, simultáneamente, destruir y revelar información histórica, ofreciendo a los investigadores una oportunidad única para estudiar antiguas civilizaciones mediterráneas y comprender mejor su interacción con el entorno. (Con información de Muy Interesante)

