El trabajo del doctor Daniel Bolívar Moreno desde el ITESCAM busca impulsar alternativas tecnológicas y comunitarias para garantizar la supervivencia de las abejas nativas sin romper con la tradición maya
Harold Amábilis
CALKINÍ.- En el municipio de Calkiní, tierra que en lengua maya significa Garganta del Sol, se levanta el Instituto Tecnológico Superior de Calkiní (ITESCAM), una institución que en los últimos años ha convertido la conservación de la abeja melipona en una de sus líneas de investigación más representativas. Al frente de este esfuerzo se encuentra el doctor Daniel Bolívar Moreno, ingeniero bioquímico egresado de esa misma casa de estudios, maestro en ciencias con especialidad en alimentos y biotecnología por el Tecnológico de Mérida, y un profesional que ha dedicado más de dos décadas de su trayectoria a las abejas.
El doctor Bolívar Moreno inició su relación con la apicultura hace veinte años, manejando colmenas de abejas europeas y africanizadas; sin embargo, la curiosidad científica y el reconocimiento del valor biocultural de la Melipona beecheii, conocida en lengua maya como Xunáan Kaab, lo condujeron a la meliponicultura. Desde entonces, su laboratorio se ha transformado en un espacio donde convergen la bioquímica, la ingeniería de materiales, la biotecnología y la administración, articuladas en torno a un propósito común: la preservación de las abejas sin aguijón frente a las amenazas contemporáneas que las acechan.
Uno de los proyectos emblemáticos que el doctor Bolívar Moreno ha impulsado es el diseño y la evaluación de cajas tecnificadas para la cría de la abeja maya. En la unidad productiva del ITESCAM, conocida como laboratorio vivo, se encuentran distintos modelos de colmenas racionales, cada uno concebido por investigadores de la península que han aportado soluciones desde sus respectivas áreas de conocimiento. El modelo del ingeniero Omar Araujo Molina, procedente de Tekax, destaca por sus dimensiones amplias, pensadas para otorgar mayor espacio a las colonias y favorecer la producción de miel. El modelo TIBGA, desarrollado por el doctor Jorge González Acereto, de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Yucatán, ha ofrecido resultados alentadores en el desarrollo de los nidos. El modelo INPA completa este abanico de opciones tecnológicas disponibles para los meliponicultores que buscan modernizar su práctica.
Dentro de ese repertorio de innovaciones, el modelo MJB ocupa un lugar especial, ya que fue creado de forma colaborativa entre el doctor Bolívar Moreno y su padre. Este diseño, desarrollado hace aproximadamente quince años, consta de cuatro partes móviles: piso, cámara, alza y tapa, todas completamente removibles. La ventaja principal de esta configuración radica en la visualización integral del nido. El meliponicultor puede retirar cada sección y observar directamente el estado de la colonia, verificar la disposición de las cámaras de cría, los potes de polen y las reservas de alimento, y determinar con certeza si las abejas requieren alguna intervención, ya sea alimentación suplementaria en épocas de escasez o tratamiento ante la presencia de plagas. La limpieza de la colmena se facilita de manera notable, ya que las superficies desmontables permiten eliminar residuos acumulados sin alterar la estructura del nido ni someter a las abejas a un estrés innecesario.
La investigación del doctor Bolívar Moreno ha dado un paso hacia la vanguardia tecnológica con el desarrollo del modelo ITESCAM, una colmena impresa en 3D utilizando ácido poliláctico combinado con celulosa y fragmentos de madera. Este proyecto, que conjunta su experiencia en el manejo e investigación de la Xunáan Kaab con los conocimientos en materiales poliméricos del doctor Alejandro Ortiz Fernández, ha desembocado en un diseño novedoso que ya cuenta con patente registrada. La innovación presenta ventajas relevantes para la inocuidad de los productos de la colmena; al estar fabricada con materiales poliméricos, la miel no entra en contacto directo con superficies porosas o de difícil higienización, lo que se traduce en una calidad más estable y en una reducción de los riesgos de contaminación. El modelo ha servido, además, como plataforma para la formación de nuevos investigadores, ya que en torno a su diseño y evaluación se han desarrollado tesis de licenciatura y de maestría que amplían el conocimiento sobre la meliponicultura tecnificada.
La aceptación de estas cajas en las comunidades que tradicionalmente han manejado jobones presenta matices, según la experiencia del investigador. El doctor Bolívar Moreno reconoce que existe un sector de meliponicultores mayores que se resiste a adoptar los nuevos modelos y prefiere conservar sus colmenas en los troncos ahuecados heredados de sus antepasados. Las razones de esta resistencia se encuentran en la historia personal de quienes crecieron viendo a sus padres y abuelos trabajar con jobones, en la confianza depositada en una tecnología que durante siglos demostró su eficacia y en la convicción de que aquello que funcionó para las generaciones pasadas debe seguir funcionando en el presente. Se trata de un fenómeno cultural profundo, donde la tradición actúa como un dique frente a innovaciones que, por bienintencionadas que sean, se perciben como ajenas al legado recibido.
El ITESCAM ha abordado esta tensión entre tradición y modernidad mediante una estrategia de vinculación comunitaria que evita la imposición y privilegia el diálogo de saberes. Los estudiantes de diversas carreras del instituto —administración, ingeniería de materiales, ingeniería bioquímica e ingeniería en industrias alimentarias— se desplazan a sus comunidades de origen y funcionan como enlace entre la institución y los productores. Muchos de estos jóvenes son mayahablantes, conocen los códigos culturales de las localidades y tienen familiares que practican o practicaron la meliponicultura, lo que facilita una comunicación que difícilmente podría establecer un agente externo. Los meliponicultores que se acercan al instituto reciben capacitaciones que abarcan los aspectos sociales, económicos y culturales de la actividad, en un enfoque integral donde el conocimiento empírico dialoga con el conocimiento científico.
La dimensión económica de la meliponicultura constituye otro de los frentes de trabajo del doctor Bolívar Moreno. Un litro de miel de Xunáan Kaab alcanza en el mercado precios que oscilan entre mil ochocientos y dos mil pesos, una cifra que contrasta con los cien o ciento veinte pesos del litro de miel de Apis mellifera. El potencial comercial de esta actividad incluye la venta de colmenas vacías y de colmenas completas con abejas, la comercialización de miel, polen y propóleo, así como la elaboración de subproductos con valor agregado. En los laboratorios del ITESCAM, los estudiantes de ingeniería bioquímica analizan la composición fisicoquímica de la miel, mientras los de industrias alimentarias desarrollan prototipos como galletas a base de polen, jabones, cremas, champús y jarabes de propóleo, lo que abre posibilidades para que las familias campesinas diversifiquen sus ingresos sin abandonar la cría de abejas nativas.
La integración de carreras que en apariencia poco tendrían que ver con la apicultura —como administración e ingeniería de materiales— refleja la concepción multidisciplinaria que el investigador ha impulsado. La administración permite diseñar modelos de negocio y estrategias de comercialización para los productos meliponícolas. La ingeniería de materiales hizo posible la impresión tridimensional de la colmena patentada. La bioquímica desentraña las propiedades de la miel y del polen. La ingeniería en alimentos transforma estos productos en bienes de consumo con mayor vida de anaquel y mejor presentación. El laboratorio vivo del ITESCAM se ha convertido, en suma, en un ecosistema de innovación donde la abeja maya es el eje alrededor del cual convergen múltiples disciplinas científicas.
Las palabras del doctor Bolívar Moreno resumen una filosofía de trabajo que trasciende lo académico y se instala en el terreno de la responsabilidad social. Invita a sumarse a la preservación del medio ambiente: al proteger el monte se resguarda a las abejas, y al resguardar a las abejas se preserva la identidad peninsular. La península de Yucatán está profundamente vinculada con la cultura maya, señala el investigador, y la meliponicultura constituye uno de los hilos más firmes de ese tejido cultural. La labor que el ITESCAM desarrolla en Calkiní, desde su laboratorio vivo —donde las colmenas tecnificadas conviven con los jobones de madera y donde los estudiantes aprenden a valorar la Xunáan Kaab tanto por sus propiedades bioquímicas como por su significado histórico—, ofrece un modelo de cómo la ciencia puede aliarse con la tradición para proteger un legado cuya pérdida empobrecería de manera irreversible el patrimonio de la humanidad.

