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EL VATICANO.- La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ordenó este miércoles cuatro obispos en Écône, Suiza, sin autorización del papa, desafiando una advertencia directa de León XIV y provocando un nuevo cisma que implica la excomunión inmediata de los prelados consagrados.
La ceremonia, celebrada conforme al rito previo al Concilio Vaticano II y oficiada en latín de espaldas a los fieles, reunió a unas 15,000 personas entre seguidores y curiosos. La consagración fue presidida por los obispos Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes encabezaron la ordenación del suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.
Un día antes, León XIV envió una carta exhortando “de todo corazón” a desistir de las ordenaciones, al advertir que constituían un “acto cismático” con consecuencias canónicas. Pese a ello, el superior general Davide Pagliarini sostuvo que aceptarán “cualquier precio para servir a la Iglesia” y rechazó las acusaciones de rebeldía contra el pontífice.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre y mantiene diferencias doctrinales con la Iglesia desde el Concilio Vaticano II. Juan Pablo II excomulgó a Lefebvre y a cuatro obispos en 1988, mientras Benedicto XVI levantó esa sanción en 2009, aunque persistieron las discrepancias. Posteriormente, Francisco restringió la misa tradicional mediante “Traditionis custodes”.
Con las nuevas ordenaciones, la congregación, integrada por unos 720 sacerdotes y alrededor de medio millón de fieles, queda nuevamente enfrentada a Roma mientras el Vaticano reafirma que la comunión eclesial exige respeto a la autoridad pontificia en las consagraciones episcopales y al derecho canónico vigente para toda la Iglesia.

