MÉXICO.- Lo que normalmente termina en el suelo de una peluquería podría convertirse en una herramienta clave para rescatar a uno de los animales más emblemáticos del país: el ajolote. En los canales de Xochimilco, filtros hechos con cabello humano están siendo utilizados para limpiar el agua y mejorar las condiciones de su hábitat.
La idea es sencilla, pero efectiva. El cabello tiene la capacidad natural de absorber aceites, grasas y otros contaminantes. Aprovechando esta propiedad, organizaciones ambientales han desarrollado dispositivos que contienen alrededor de un kilo de pelo y pueden retener hasta cinco veces su peso en sustancias nocivas.
Estos filtros ya se colocan en distintas zonas de los canales, incluso sujetos a trajineras, con el objetivo de limpiar el agua de forma continua. La contaminación, causada por descargas domésticas, residuos comerciales y metales pesados, ha sido uno de los principales factores en la desaparición del ajolote en su entorno natural.
El proceso no termina ahí. Tras permanecer varias semanas en el agua, los filtros se retiran y se someten a tratamientos biológicos que descomponen los contaminantes. Después pueden reutilizarse o integrarse al suelo sin generar residuos, lo que convierte a esta solución en una alternativa sostenible.
Detrás de esta iniciativa hay una red de barberías y estéticas que recolectan cabello para su fabricación. Lo que antes era un desecho ahora forma parte de una estrategia ambiental que combina ciencia, reciclaje y participación comunitaria.
Aunque el proyecto aún está en fase de expansión, sus impulsores consideran que, si se implementa a gran escala, podría contribuir a restaurar la calidad del agua en Xochimilco y facilitar el regreso del ajolote a su ecosistema.
Más allá de su impacto inmediato, esta iniciativa demuestra cómo materiales cotidianos pueden convertirse en soluciones innovadoras frente a problemas ambientales complejos. (Con información de EFEVerde)

