7 septiembre, 2026

Confirman atmósfera en un planeta habitable

AGENCIAS

CAMBRIDGE.- La búsqueda de un planeta parecido a la Tierra acaba de dar uno de sus pasos más importantes. Un equipo internacional de astrónomos confirmó, por primera vez, la existencia de una atmósfera alrededor de un planeta rocoso ubicado dentro de la llamada zona habitable de otra estrella, un hallazgo que fortalece la posibilidad de encontrar mundos con condiciones favorables para la vida.

El protagonista del descubrimiento es LHS 1140 b, una “supertierra” situada a 48 años luz de nuestro planeta. Aunque es más grande y masiva que la Tierra, se encuentra a una distancia de su estrella donde, si las condiciones son adecuadas, podría existir agua líquida en su superficie, uno de los ingredientes considerados esenciales para la vida tal como la conocemos.

La evidencia provino de la detección de helio escapando de la atmósfera del planeta mientras este pasaba frente a su estrella. Para lograrlo, los investigadores utilizaron un espectrógrafo instalado en el Observatorio Las Campanas, en Chile, capaz de identificar la composición de los gases que rodean a mundos tan lejanos.

La presencia de una atmósfera representa mucho más que una curiosidad astronómica. Además de ayudar a regular la temperatura de un planeta, puede proteger su superficie de la radiación estelar y crear condiciones que favorezcan la permanencia de agua en estado líquido.

Los científicos aclaran que este hallazgo no significa que LHS 1140 b albergue vida. Hasta ahora no se han detectado gases como oxígeno, vapor de agua, dióxido de carbono o metano, que podrían aportar pistas sobre procesos biológicos. Sin embargo, el descubrimiento convierte a este exoplaneta en uno de los candidatos más prometedores para futuras investigaciones.

Las próximas observaciones, con instrumentos como el telescopio espacial James Webb y los nuevos telescopios gigantes que entrarán en operación durante los próximos años, permitirán estudiar con mayor detalle la composición de su atmósfera y buscar posibles biofirmas, es decir, señales químicas que podrían indicar actividad biológica.

Para los astrónomos, este descubrimiento marca el inicio de una nueva etapa en la exploración de exoplanetas rocosos. Cada nuevo avance acerca un poco más la posibilidad de responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad: si la Tierra es el único lugar del Universo donde existe vida o si, en algún rincón del cosmos, otro mundo también alberga seres vivos.

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