MÉXICO.- Al menos 35 madres, padres y hermanos de personas desaparecidas han sido asesinados en México desde 2010 por realizar labores de búsqueda y exigir justicia, según documentación de organizaciones civiles.
El dato refleja un patrón de violencia contra familiares que encabezan investigaciones ante la falta de resultados institucionales. De las víctimas, 25 eran mujeres y 10 hombres, con mayor incidencia en 2025, cuando se registraron nueve casos.
Las cifras, elaboradas por el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y Amnistía Internacional México, señalan que 37.14% de los asesinatos correspondieron a madres buscadoras, seguidas por hermanas y hermanos con 22.9%, y padres con 17.14%.
Guanajuato encabeza la lista de entidades con cinco casos, seguido de Jalisco con cuatro, y Zacatecas, Michoacán y Sonora con tres cada uno, lo que evidencia la concentración de la violencia en regiones con alta presencia del crimen organizado.
Uno de los casos emblemáticos es el de Miriam Rodríguez, asesinada en Tamaulipas el 10 de mayo de 2017, tras investigar por cuenta propia la desaparición de su hija Karen. Su trabajo permitió ubicar restos y responsables.
Amnistía Internacional advirtió que la cifra real podría ser mayor, debido al temor de las familias a denunciar. Además, documentó al menos ocho desapariciones de buscadores en el mismo periodo.
El informe “Desaparecer Otra Vez”, publicado en 2025, vincula los asesinatos con amenazas previas derivadas de hallazgos de fosas, identificación de responsables o denuncias públicas contra autoridades.
En muchos casos, las víctimas llevaban más de un año buscando a sus familiares, lo que evidencia el nivel de exposición al que se enfrentan en ausencia de mecanismos efectivos de protección. (Con información de La Jornada)

