El tema de hoy
CRISIS EMOCIONAL: CÓMO AYUDAR
Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado
La crisis emocional es una situación de “sobrecarga” afectiva que se produce cuando una persona ha vivido una experiencia intensamente estresante o traumática, o bien cuando ha permanecido durante un periodo prolongado bajo niveles elevados de estrés y llega a un punto en el que se siente psicológicamente desbordada e impotente. En ese estado puede reaccionar con síntomas de depresión, ansiedad, estallidos agresivos, conductas de autolesión, entre otros.
¿Cuáles son los síntomas de una crisis emocional? Estos pueden ser diversos, ya que cada persona reacciona de manera distinta ante una situación crítica.
Pueden presentarse cambios importantes en el estado de ánimo, como tristeza persistente, abatimiento, pesimismo, irritabilidad, impaciencia, ira, ansiedad, falta de motivación o estallidos emocionales con pérdida de control.
Asimismo, puede aparecer una sensación constante de miedo y dificultades para afrontar las exigencias de la vida diaria.
Dado que la persona se encuentra emocionalmente abrumada, es como un vaso lleno hasta el borde al que cualquier pequeña gota puede hacerlo rebosar. De este modo, situaciones cotidianas que antes resultaban manejables se perciben ahora como insoportables. No es raro que tenga problemas para tomar decisiones o que dude de su capacidad para realizar sus actividades habituales.
Signos visibles
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran los siguientes:
• Algunas personas se descuidan a sí mismas; por ejemplo, prestan menos atención a su aspecto, a su higiene personal o a su alimentación.
• Se presentan cambios importantes en los hábitos de sueño, como dormir en exceso o padecer insomnio.
• Puede haber pérdida o aumento de peso, o el desarrollo de algún trastorno de la conducta alimentaria.
• Se observa una disminución del rendimiento laboral o académico. Falta motivación y energía para realizar las tareas cotidianas.
• Puede producirse aislamiento, alejándose de familiares, amigos y actividades que antes resultaban habituales o placenteras.
• También pueden aparecer síntomas físicos, como dolores de cabeza o musculares, problemas digestivos, dolor articular, fatiga constante, entre otros.
En ocasiones, las crisis surgen de forma repentina, especialmente ante sucesos traumáticos o altamente estresantes, como la pérdida de un ser querido o del empleo, la ruptura de una relación de pareja, un desastre natural o una agresión. En otros casos, la crisis se instala de manera gradual como consecuencia del estrés crónico acumulado.
¿Qué puede hacer para ayudar a alguien que atraviesa una crisis emocional?
Si observa estos cambios en una persona cercana y considera que podría estar padeciendo una crisis emocional, no dude en hablar con ella. Es posible que no sea plenamente consciente de lo que le ocurre.
La persona en crisis puede sentir que está perdiendo el control de sí misma, ya que sus reacciones emocionales pueden ser exageradas o demasiado intensas. Se percata de que antes no reaccionaba de ese modo y se pregunta qué le sucede y por qué. Su estado le dificulta pensar con claridad y tomar decisiones adecuadas. Por ello, contar con alguien que le exprese con respeto que percibe su malestar y que le ofrezca un espacio para hablar puede ser de gran ayuda.
• Procure mantener una conversación sin juzgar, escuchando atentamente. Puede iniciar diciendo que ha notado cambios en su comportamiento y que le preocupa su bienestar. Escuche más de lo que habla y transmítale que puede confiar en usted, que su intención no es criticar, sino acompañar y apoyar.
• Manténgase en contacto. Llámele por teléfono, envíele un mensaje, una nota de ánimo o visítelo. Esto le hará sentir que no está solo y que cuenta con apoyo constante.
• Propóngase verlo con regularidad, respetando su espacio y sin abrumarlo.
• Si trabajan juntos, puede enviarle un correo electrónico para saber cómo se encuentra.
• Si no puede llamarlo todos los días, mantenga comunicación frecuente mediante mensajes.
Pensamientos suicidas o autolesiones
No existe crisis emocional más grave que aquella en la que la persona expresa deseos de suicidarse o de hacerse daño. Es importante comprender que muchas personas no hablan espontáneamente de estos pensamientos por temor a ser juzgadas. Por ello, en caso de sospecha, es necesario preguntar de forma directa y serena.
No es extraño que alguien haya pensado en el suicidio en algún momento de su vida; lo verdaderamente alarmante es que lo considere de manera reiterada o como la única salida posible a su sufrimiento. Ante esta situación, la intervención profesional urgente es indispensable.
Conseguir ayuda profesional.
Antes de intentar resolver la situación por cuenta propia, es fundamental entender que una crisis emocional o una depresión sin tratamiento pueden agravarse. El modo más adecuado de afrontar una crisis es buscar ayuda profesional. Usted puede brindar apoyo emocional a su amigo o familiar, pero resulta imprescindible la intervención de un profesional de la salud mental.
Existen distintos tipos de psicoterapeutas y enfoques terapéuticos; lo importante es acudir a uno que pueda evaluar la situación y ofrecer un tratamiento adecuado. Esta es la forma más responsable y efectiva de ayudar.
No deje pasar el tiempo. Atender una crisis emocional de manera oportuna puede evitar complicaciones graves e incluso desenlaces fatales.
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