Sargazo, rentas elevadas, comercio informal e inseguridad confluyen en el principal corredor turístico de Playa del Carmen, donde decenas de locales cerrados advierten un colapso comercial que podría agravarse en los próximos meses
SALVADOR CANTO
PLAYA DEL CARMEN.- Los anuncios de “Se renta” y “Se vende” se multiplican en la Quinta Avenida de Playa del Carmen, donde comerciantes y empresarios advierten una creciente crisis comercial atribuida a la disminución de visitantes, la presencia masiva de sargazo, las elevadas rentas, la competencia del comercio informal y los altos costos de operación.






Durante un recorrido realizado por el equipo informativo de El Despertador se constató la existencia de decenas de locales desocupados a lo largo del principal corredor turístico de la ciudad. Algunos establecimientos que hasta hace unos meses permanecían activos hoy lucen cerrados, mientras que otros exhiben anuncios en busca de nuevos arrendatarios.
La situación afecta principalmente a negocios de artesanías, souvenirs, restaurantes y prestadores de servicios, cuya actividad depende en gran medida de la llegada de turistas.
Comerciantes consultados señalaron que uno de los factores que más ha impactado al sector es la presencia de sargazo en las playas. Además de afectar la imagen del destino, el mal olor y la acumulación de la macroalga han provocado una disminución en la afluencia de visitantes y en el consumo en establecimientos ubicados frente al mar.
Algunos turistas incluso han modificado sus planes de viaje. Un visitante extranjero entrevistado durante el recorrido comentó que tenía previsto permanecer tres meses en la Riviera Maya, pero decidió no regresar debido a las condiciones de las playas y considerar otros destinos turísticos.
La reducción en la afluencia de visitantes comienza a reflejarse en toda la cadena económica local. Trabajadores y comerciantes aseguran que existen jornadas con ventas mínimas o prácticamente nulas.
A esta situación se suma lo que empresarios consideran una competencia desigual por parte del comercio informal, que opera sin enfrentar los mismos costos y obligaciones que los negocios establecidos.
Durante la investigación periodística fue posible corroborar que algunos locales comerciales alcanzan rentas mensuales de hasta 25,000 pesos, además de depósito en garantía, pago de servicios y contratos mínimos de seis meses. A ello se agregan los derechos, permisos y licencias requeridos para operar legalmente.
Comerciantes consideran que estos costos son cada vez más difíciles de sostener en un escenario de menor actividad económica. Asimismo, algunos empresarios mencionan que la inseguridad y los presuntos casos de cobro de piso continúan generando incertidumbre para la inversión.
Por otra parte, persisten cuestionamientos sobre el destino final de las toneladas de sargazo retiradas de las playas. Prestadores de servicios señalan que el material es concentrado temporalmente en contenedores instalados en accesos públicos, aunque existe poca información sobre su disposición final o posible aprovechamiento.
Empresarios y trabajadores advierten que, de mantenerse las condiciones actuales, más establecimientos podrían cerrar en los próximos meses. Mientras tanto, los anuncios de “Se renta” y “Se vende” continúan acumulándose en la Quinta Avenida, reflejando los desafíos que enfrenta uno de los principales corredores turísticos de Quintana Roo.







