Gerardo Ruiz
El 11 de agosto de 1921 ocurrió un hecho poco conocido, pero de gran importancia para la historia de la Península de Yucatán. Mediante señales telegráficas transmitidas desde Washington, D.C. se determinó la posición geográfica del vértice que une a Yucatán, Campeche y el entonces Territorio de Quintana Roo.
A primera vista podría pensarse que simplemente se envió un mensaje por telégrafo. En realidad, fue mucho más que eso. En una época en la que no existían satélites ni sistemas de posicionamiento global, los ingenieros utilizaron observaciones astronómicas y sincronizaron relojes mediante señales telegráficas para calcular con precisión la longitud geográfica del llamado Punto de Unión Territorial (PUT). Aquella tecnología representaba la ciencia más avanzada de su tiempo y permitió definir con mayor exactitud los límites de una región que hoy compartimos quienes vivimos en la Península.
Hoy podría parecer un dato reservado para geógrafos o ingenieros. Sin embargo, aquel acontecimiento demuestra que la tecnología siempre ha sido una herramienta para construir un país. Hace más de un siglo fue el telégrafo; hoy contamos con satélites, sistemas de posicionamiento global, inteligencia artificial y herramientas digitales capaces de resolver problemas mucho más complejos.
La historia también deja una enseñanza vigente. La tecnología no solo sirve para conocer el territorio; también puede ayudarnos a protegerlo. Un ejemplo claro es el sargazo que cada año llega a las costas del Caribe Mexicano.
Gracias a las imágenes satelitales, hoy es posible identificar grandes concentraciones de sargazo mar adentro, estimar su trayectoria e incluso anticipar el momento en que podrían llegar a nuestras playas. La información existe. La tecnología también. Lo que muchas veces falta es la capacidad de transformar esos datos en decisiones oportunas.
Interceptar el sargazo cuando aún flota en grandes masas marinas resulta mucho más eficiente que esperar a que llegue a las playas, donde ya representa un problema ambiental, turístico y económico. Una vez que toca la costa, las opciones para contenerlo son más limitadas, los costos aumentan y el impacto sobre los ecosistemas es mayor.
La pregunta es inevitable: si hace más de un siglo la tecnología sirvió para definir los límites de un territorio y hoy nos permite anticipar fenómenos naturales como el sargazo, ¿por qué seguimos reaccionando cuando el problema ya está frente a nosotros, en lugar de prevenirlo?
Si tú pudieras ver lo que yo escucho, esta efeméride me recuerda que el verdadero progreso no consiste únicamente en desarrollar nuevas tecnologías, sino en utilizarlas para mejorar la vida de la gente. De poco sirve contar con mapas cada vez más precisos y con satélites capaces de observar nuestros mares si los problemas de siempre siguen enfrentándose con las soluciones de siempre.
Las coordenadas de un territorio pueden medirse con precisión. La voluntad para construir una sociedad más justa, eficiente y con mejores oportunidades, en cambio, no depende de instrumentos científicos, sino de decisiones políticas, instituciones responsables y una ciudadanía comprometida.
Hace más de un siglo, un cable telegráfico unía a Washington, D. C. con la Selva Maya para medir con precisión un punto del territorio mexicano. Hoy vivimos conectados por satélites, fibra óptica e internet. La tecnología ha cambiado; el reto sigue siendo el mismo: utilizar el conocimiento para anticiparnos a los problemas, proteger nuestro territorio y mejorar la calidad de vida de las personas.
Hoy nos corresponde definir otro punto mucho más importante: el rumbo que queremos para Quintana Roo y para toda la Península de Yucatán, una región cuya historia, territorio y futuro compartimos.
Un estado moderno no solo conoce con exactitud dónde empiezan y terminan sus fronteras; también entiende que el desarrollo se mide por la capacidad de prevenir los problemas antes de que se conviertan en crisis y por hacer que el progreso llegue a todas las personas, sin excepción.
Gerardo Ruiz es director de la Red Ciegos Quintana Roo
X: @gruizcun

