Rosendo Iván Rodríguez Chan transforma su hogar en un espacio vivo donde la memoria y la educación buscan rescatar a jóvenes de la calle; rescata relatos sobre la primera misa en América, el auge del barrio y su riqueza cultural para fortalecer la identidad campechana
Sergio Masté
CAMPECHE.- Lo que comenzó como una inquietud personal, hoy es un proyecto de vida. Rosendo Iván Rodríguez Chan, abogado e historiador campechano, decidió convertir la casa de sus padres en el Espacio Cultural “San Francisco”, un museo gráfico y virtual que no solo resguarda la historia local, sino que también busca prevenir la violencia, la delincuencia y el suicidio a través de la cultura.
Con más de 30 años de trabajo, Rodríguez Chan ha apostado por una visión humanista, alejándose del enfoque tradicional del derecho para centrarse en las causas sociales detrás de los problemas. “No se trata solo de aplicar la ley, sino de entender por qué suceden las cosas”, explica, convencido de que el conocimiento debe salir de los libros y llegar directamente a la gente.
Ubicado en el corazón del barrio de San Francisco, el espacio rompe con los esquemas tradicionales de los museos. Aquí, los visitantes pueden tocar piezas, escuchar anécdotas y aprender historia de forma cercana, incluso a través del “chisme histórico”, como él mismo lo define. Su objetivo es claro: conectar con los jóvenes en un lenguaje sencillo y despertar su interés por sus raíces.
El proyecto surge también como respuesta a problemáticas actuales. Rodríguez Chan, quien ha estudiado temas como la violencia y el suicidio, detectó cifras preocupantes en Campeche y decidió actuar desde su trinchera. “¿Quién lleva todo ese conocimiento a la práctica?”, cuestiona, al tiempo que abre las puertas de su casa para convertirla en un punto de encuentro comunitario.
El impacto ha sido tangible. Jóvenes que llegan por curiosidad terminan involucrándose con la historia, mientras otros encuentran en el lugar un espacio de reflexión. Para Rosendo, cada visitante representa una oportunidad de cambio: “Ya los atrapé”, dice entre risas, al referirse a quienes se interesan por el pasado.
Así, entre fotografías, relatos y piezas históricas, el Espacio Cultural “San Francisco” se consolida como un museo vivo, donde la memoria no solo se conserva, sino que se convierte en una herramienta para transformar el presente.
La raíz de Campeche que busca renacer para atraer turismo
Recuperar la esencia histórica del barrio de San Francisco podría ser la clave para detonar el turismo en Campeche y lograr que los visitantes permanezcan más tiempo en la ciudad. Así lo plantea el abogado e historiador Rosendo Iván Rodríguez Chan, quien advierte que hace falta mayor involucramiento tanto de la ciudadanía como de las autoridades.
Desde su experiencia como cronista del barrio, Rodríguez Chan señala que una de las estrategias más efectivas sería revivir tradiciones que en el pasado daban identidad y atractivo a la zona, como el antiguo viacrucis de Semana Santa, una representación que desapareció desde la década de los 70 y que hoy podría convertirse en un importante imán cultural.
El historiador destaca que el barrio de San Francisco cuenta con un valioso patrimonio arquitectónico, con al menos 180 casas coloniales registradas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), muchas de ellas con más de 300 años de antigüedad. Sin embargo, reconoce que este legado ha sido descuidado por falta de recursos y atención.
“Si queremos que el turista se quede cuatro o cinco días, hay que ofrecerle historia viva, experiencias auténticas”, subraya, al tiempo que pone como ejemplo su propia casa, un espacio que ha convertido en museo comunitario donde resguarda documentos, fotografías y relatos que explican el origen de Campeche.
Rodríguez Chan sostiene que San Francisco no solo es un barrio tradicional, sino el punto donde nace la historia de la ciudad, con referencias al antiguo asentamiento maya de Ah Kim Pech y a la llegada de los primeros europeos. “Aquí empieza todo, aquí está la identidad”, afirma.
En ese sentido, hizo un llamado a revalorar la cultura local como motor de desarrollo, apostando por proyectos que integren historia, comunidad y turismo. “No se trata solo de atraer visitantes, sino de hacerlos sentir parte de nuestra historia”.
San Francisco, cuna histórica de Campeche
En el corazón del barrio de San Francisco, donde la historia se respira entre muros centenarios, el abogado e historiador Rosendo Iván Rodríguez Chan continúa desentrañando los pasajes que dieron origen a Campeche, entre ellos uno de los más polémicos: la realización de la primera misa en el continente americano.
Dentro de su espacio cultural, una columna simbólica recuerda este acontecimiento que, según explica, habría ocurrido en 1507 tras la llegada de los españoles. Aunque el tema ha generado debate entre especialistas de distintos países, Rodríguez Chan sostiene su postura con referencias históricas y afirma que incluso representantes del Vaticano han reconocido este hecho en años recientes.
Más allá de la controversia, el también cronista destaca la relevancia del barrio como punto clave en la llegada de los europeos, diferenciando entre “descubrimiento” y “fundación”, y subrayando que San Francisco es el sitio donde inicia la historia documentada de la ciudad.
El recorrido por su museo revela además la evolución urbana y social de Campeche: desde antiguas vías de tranvía que conectaban con la estación ferroviaria, hasta fotografías centenarias que muestran la vida cotidiana de otra época. También emergen relatos sobre familias influyentes, como los Alcalá Dondé, impulsores del transporte y las comunicaciones.
Rodríguez Chan pone especial énfasis en la riqueza cultural del barrio, cuna de artistas, músicos y tradiciones que marcaron época. Evoca espacios como el Club Social Pablo García, donde surgieron eventos emblemáticos como el certamen “Linda Campechana”, así como el desaparecido carnaval acuático que llenaba de color la bahía con lanchas decoradas por pescadores.
Con una biblioteca especializada y un acervo construido con años de investigación, el historiador abre las puertas de su hogar para compartir el pasado con nuevas generaciones. “La historia no termina, siempre hay algo más que contar”, afirma, convencido de que conocer el origen es clave para fortalecer la identidad y proyectar el futuro de Campeche.




