Militares avanzan en la construcción de un libramiento sobre el sistema Sac Actun en Tulum, pese a la orden de frenarla; ambientalistas advierten que la obra pone en riesgo el acuífero, en busca de favorecer la especulación inmobiliaria
REDACCIÓN
TULUM.- La construcción de un libramiento a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) continúa en Tulum pese a la clausura impuesta por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), lo que ha generado nuevas denuncias de organizaciones civiles por posibles afectaciones al sistema de ríos subterráneos Sac Actun y al acuífero de la región.
De acuerdo con colectivos como Sélvame del Tren, los trabajos —que incluyen apertura de brechas, nivelación de terreno y uso de maquinaria pesada— avanzan dentro de la selva en un trazo que alcanza aproximadamente 15 kilómetros desde la carretera federal 307. La obra, que originalmente se planteó como un libramiento para desviar el tránsito pesado fuera de la zona urbana, carece de autorizaciones ambientales vigentes, luego de que el proyecto fuera suspendido por Profepa y de que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes desistiera de su Manifestación de Impacto Ambiental.
El espeleólogo y buzo José Urbina Bravo, integrante del colectivo, documentó los trabajos y cuestionó la legalidad de la intervención. “Este camino que construyen en la selva es Defensa otra vez haciendo lo que se le antoja, gastando recursos públicos en una obra ilegal, para beneficiar a un puñado de personas”, señaló.
Las organizaciones advierten que el trazo de la obra cruza directamente sobre Sac Actun, considerado el sistema de cuevas inundadas más extenso del mundo, lo que implica riesgos para el equilibrio hídrico de la zona. Urbina alertó sobre las posibles consecuencias: “Es una locura lo que se permite, al atravesar esta obra entre Tulum y su fuente de agua; si ponen este desarrollo, las familias tulumnenses ya no tendrán agua”.
Además del impacto ambiental, los activistas sostienen que el proyecto podría estar vinculado a procesos de urbanización en áreas selváticas. Guillermo D’Christy, director de Sélvame del Tren, afirmó que “no es un libramiento porque su ruta no envuelve a Tulum”, sino que se trata de “una jugada muy lucrativa para algunos cuantos con la especulación inmobiliaria”.
El proyecto original contemplaba la remoción de 149.64 hectáreas de vegetación y la pérdida de más de 39,000 árboles, lo que ya había generado preocupación ambiental antes de su suspensión. Sin embargo, según denuncias recientes, el nuevo trazo se orienta hacia el ejido Jacinto Pat y la carretera Tulum-Cobá, lo que, a decir de los colectivos, refuerza la intención de abrir nuevas zonas a desarrollos inmobiliarios.
Hasta ahora, no ha respondido públicamente a las denuncias ni ha justificado por qué continúa una obra formalmente clausurada por la autoridad ambiental federal. Mientras tanto, las denuncias apuntan a posibles daños irreversibles en uno de los sistemas hídricos y ecológicos más relevantes de la región. (Con información de Reforma / Noticaribe)




