HANGZHOU.- Dejar de fumar podría ofrecer un beneficio adicional poco conocido: ayudar a reducir el riesgo de desarrollar demencia, según una investigación realizada en China que siguió durante cerca de una década a más de 32,000 personas.
El estudio encontró que quienes abandonaron el tabaco presentaron una probabilidad 16 % menor de desarrollar demencia en comparación con quienes continuaron fumando. Incluso las personas que habían dejado el cigarro antes del inicio de la investigación mostraron mejores resultados que los fumadores activos.
La explicación podría estar relacionada con el efecto del tabaco sobre el cerebro y los vasos sanguíneos. Fumar favorece procesos inflamatorios, acelera el envejecimiento vascular y reduce el aporte adecuado de oxígeno, factores que también se han vinculado con enfermedades neurodegenerativas.
Sin embargo, los investigadores encontraron un detalle interesante: el aumento importante de peso después de dejar el tabaco pareció disminuir parte de este beneficio.
Las personas que aumentaron más de 10 kilos tras abandonar el cigarro no mostraron una reducción significativa del riesgo de demencia. En cambio, quienes ganaron poco peso —hasta alrededor de cinco kilos— conservaron la ventaja observada.
Los científicos analizaron información de fumadores actuales, exfumadores y personas que nunca habían fumado. Durante el seguimiento, 5,868 participantes desarrollaron demencia, lo que permitió comparar cómo cambiaba el riesgo según los hábitos de consumo de tabaco.
El hallazgo recuerda que dejar de fumar no solo beneficia a pulmones y corazón. El cerebro también parece responder positivamente a la abstinencia.
Los especialistas aclaran que ganar algo de peso tras abandonar el tabaco es frecuente y no elimina automáticamente sus ventajas, aunque mantener hábitos saludables podría ayudar a conservar mejor sus efectos protectores. (Con información de RT)

