* Con ocho años de preparación, madre de dos niñas y formada en una familia boxística, la pugilista de 26 años hará su estreno profesional el 17 de enero en la función “Esquina de Reyes”, ante Hanny “Durita” May; la ganadora se llevará un cinturón conmemorativo.

Por Sergio Masté

Tras ocho años de entrenamientos constantes, disciplina diaria y sacrificios personales, a Emily Yuritsu “Pantera” Cortés Ortiz le llegó el momento de subir al ring como profesional, de la “mano” del experimentado entrenador Alejandro “Pac Man” Pérez. A sus 26 años, la boxeadora debutará el próximo 17 de enero en la función “Esquina de Reye”s, que se celebrará en Tizimín, Yucatán, en un duelo entre debutantes frente a Hanny “Durita” May.

Formada en una familia ligada al boxeo —su padre es entrenador y varios de sus hermanos practican o practicaron el deporte en el ámbito amateur—, Emily reconoce que la disciplina es su principal arma. “La primera pelea se gana entrenando en el gimnasio”, afirma. Su rutina inicia a las seis de la mañana con carreras que varían entre 30 y 40 minutos o hasta 10 kilómetros, según indique su entrenador, para después completar sesiones diarias de gimnasio.

Lejos de los reflectores, su historia se construye entre el ring y la maternidad. Es madre de dos niñas, de seis y dos años, quienes se han convertido en su mayor motivación. “Ser mamá no nos impide. Todo se puede”, asegura, convencida de que el deporte también es una herramienta de ejemplo y formación. En sus tiempos libres, equilibra entrenamientos matutinos y vespertinos con momentos dedicados a sus hijas, apoyada por su familia.

Sobre su rival, admite que llegará “con los ojos vendados”: no la conoce personalmente ni ha estudiado videos. Aun así, se declara lista, fuerte y sin miedo. Su golpe favorito es el recto y el cruzado de derecha, y confiesa que lo que más disfruta del boxeo es “la adrenalina arriba del ring”.

El combate no solo marcará su estreno profesional, sino que también pondrá en juego un cinturón conmemorativo para la ganadora, símbolo del inicio de una nueva etapa. Emily lo tiene claro: sueña con títulos y se visualiza, en los próximos años, peleando por campeonatos mayores. Por ahora, la cita está marcada en el calendario y el objetivo inmediato es uno: debutar con el puño en alto en Tizimín.

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