5 junio, 2026

Descubren ecosistemas dentro de las gotas de niebla

AGENCIAS

TEMPE.- La niebla que cubre campos y ciudades al amanecer podría ser mucho más que una simple acumulación de diminutas gotas de agua. Un nuevo estudio sugiere que cada una de esas gotas puede funcionar como un pequeño hábitat flotante donde viven microorganismos capaces de alimentarse, crecer e incluso reproducirse.

La investigación, realizada por científicos de la Universidad Estatal de Arizona, analizó muestras de niebla recolectadas antes del amanecer en Pensilvania. Los resultados revelaron que algunas bacterias no solo sobreviven dentro de las gotas, sino que encuentran allí un entorno adecuado para desarrollar actividad biológica.

Entre los microorganismos detectados destacaron las metilobacterias, un grupo capaz de consumir sustancias químicas presentes en la atmósfera, incluido el formaldehído, un compuesto tóxico que puede encontrarse en zonas urbanas y en el humo generado por distintas actividades humanas.

A primera vista, la cantidad de bacterias parece pequeña, ya que aparecen en menos del uno por ciento de las gotas analizadas. Sin embargo, la niebla está formada por millones de diminutas gotitas suspendidas en el aire. Cuando se considera el conjunto completo, la cantidad total de microorganismos resulta sorprendentemente alta y comparable a la concentración observada en algunos ambientes acuáticos.

Los investigadores plantean que la niebla podría actuar como un ecosistema temporal donde ocurren procesos biológicos que hasta ahora habían pasado desapercibidos. Estos microorganismos podrían participar en la transformación de ciertos contaminantes atmosféricos e influir, aunque sea de forma limitada, en procesos relacionados con la química de la atmósfera.

El hallazgo también tiene implicaciones prácticas. En algunas regiones áridas del mundo se utilizan sistemas para recolectar agua de la niebla como fuente de abastecimiento. Los científicos recomiendan que esa agua sea tratada antes de consumirse, debido a la presencia natural de microorganismos.

El estudio abre una nueva perspectiva sobre un fenómeno cotidiano. Lo que parece una simple nube a ras del suelo podría albergar miles de millones de diminutos seres vivos suspendidos en el aire, formando mundos invisibles dentro de cada gota.

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